Álvaro Rivas, cantante de "Alcalá Norte": "Nunca he escuchado punk, lo más parecido es el primer disco de 'Siniestro', y se me nota el 'coppinismo'"
La banda llega el 16 de mayo a Gijón dentro del festival "Vibra Mahou" y presentará nuevo single, "Los llamados pitagóricos"

Álvaro Rivas, en primer término, con el resto de "Alcalá Norte".
Álvaro Rivas (Madrid, 31 años) llega a Gijón el próximo 16 de mayo con sus Alcalá Norte, la banda de "La vida cañón" que por esos días ya habrá estrenado "Los llamados pitagóricos", el segundo single del nuevo disco que lanzarán este año.
—¿Se parecerá a ese "Hombre planeta", la primera que han compartido de su nueva colección de canciones?
Se parece a todas aquellas canciones del primer disco a las que "Hombre planeta" no se parece. La mezcla de las dos es un buen resumen de lo que fue nuestro primer álbum y marca una línea que lo conecta con este segundo.
—¿Y lo que separa los dos trabajos?
—Es que nosotros, al final, lo que queremos es dar buenos conciertos, es de lo que vivimos. Y eso de organizar la música en álbumes hace ilusión, por aquella de que mola tener los discos a mano, pero aparte de responder a las exigencias de la industria —para que la gente venga a verte a un show nuevo— más que un nuevo álbum, lo que queremos es hacer más canciones para hacer más conciertos. Y para poder quitarnos de encima las que se nos van haciendo un poco bola y sustituirlas por temazos. Por eso partimos al mismo viaje para este segundo disco.
—Pero la gente cambia, la música evoluciona.
—Si luego resulta que el segundo disco, a ojos del oyente desprejuiciado, suena diferente que el primero, será en primer lugar porque no somos los mismos compositores. El primero lo hicieron tres formaciones de "Alcalá Norte" que se sucedieron y solo las últimas canciones las hicieron la formación actual, sin Laura. Entiendo que por mucho que remitamos al espíritu de "Alcalá Norte", somos organismos basados en carbono los que hacemos las canciones, somos distintos, y es normal que lo que plasmamos no sea exactamente igual.
—¿El éxito les condiciona para componer, notan la presión?.
—Al final trabajo con un equipo de gente muy buena, tanto los músicos como la gente de negocio, y estos últimos quieren que yo haga letras que pueda cantar todo el mundo y que sean fáciles de vender, y ahí hay un choque que cuesta dirimir. Más o menos acabamos llegando a equilibrios. Yo también busco hablar de lo que a mí me parece pero con palabras para todo el mundo, y eso es una buena línea de acuerdo, salvo por Barbosa, que actúa como censor, opuesto a todos los demás. Mientras el resto celebra un verso que es fácilmente extrapolable, él dice: "quita eso, que no es 'Alcalá Norte"
—Pero eso de fácil de vender no encaja con una letra sobre Satán y Paganini, como en "Hombre planeta"
—Yo diría que he ganado la batalla.
—¿Cómo es esta gira sin salir el disco?
—Se llama la "Tierra media". Hemos recurrido a Tolkien, como solemos hacer para casi todo. Una banda normalmente se guarda para que quien lo quiera ver se acerque a llenar las salas donde se presentará el álbum. Pero nosotros tenemos que comer, nos toca trabajar este verano, eso es lo que hay.
—Pero ya han tocado en público este "Hombre planeta". ¿Qué tal?
—En México, en marzo, fue la primera vez, y desde entonces en poquitos bolos la hemos ido tocando. Está teniendo una acogida bastante buena. Ahora mismo es la canción más emotiva del repertorio, cosa que me ha dejado bastante flipado.
—¿Por la complejidad?
—Pensaba que llevaría su tiempo, que la gente debería cogerle cariño, esperar a que saliera el disco para que se demoraran en ella. Y con unas estrofas tan largas y diciendo cosas tan raras... Pero la cantan conmigo, me acompañan en las dinámicas...
—¿De dónde salió esa locura de Paganini y Satán?
—Me compré un libro de Heine porque tenía ganas de leerle —fue alumno de Hegel y escribía poemas de lo que aprendía en clase, siempre simpático el tío—. Y yo paso bastante de la poesía, y de repente me topé con un relatillo suyo en una librería y me lo pillé. En él aparecía su versión del mito de Paganini y la venta de su alma, una temática que a priori me da bastante repelús, por lo manida. Y porque hay irrupciones de Satán más guapas que el pacto —se me vino a la cabeza "El diablo enamorado" de Jacques Cazotte—, pero es que la prosa del traductor de Heine —que no he logrado identificar— casi me pedía escribir la canción. "Hombre planeta" nació así: unos cuantos sintagmas que me gustaron se fueron a la libreta y tardé un rato en tener una canción larguísima. Y en realidad odio esa temática, pero es que tengo que cantarla. De hecho le tengo tanta tirria al tema en sí que hacer el videoclip fue un puto drama, porque no queríamos construir sobre ese imaginario que nos da un poco igual. Ha sido una canción difícil de vender, pero seguramente por eso nos hemos apropiado de la historia y la hemos hecho nuestra: pase lo que pase en los conciertos, la gente se la cree con nosotros y la canta como una canción de "Alcalá Norte". Que le den por culo a Paganini y a Satán.
—¿Y eso de "Los llamados pitagóricos"?
—"Los llamados pitagóricos" es un tema con mala leche pero con una letra divertida, y punto. Es una expresión de Aristóteles, que se refería así, con cierta guasa a los pitagóricos, y traté de hacer esa canción con esa guasa. Esa temática a mí me parecía más divertida, me llamaba más la atención, y en la promo y en los vídeos me lo he pasado muchísimo mejor que con "Hombre planeta". Todo lo que ocurría encajaba.
—Ahora que el punk cumple 50 años quería preguntarle qué supone para "Alcalá Norte".
—A mí el punk, para nada. Me encantaría decirte que sí, pero nunca he escuchado punk. Me gusta el primer disco de Siniestro Total, es lo más parecido a punk que he escuchado en mi vida, y creo que lo disfruto más por la guasa que por los sonidos. Incluso diría que "Cuando se come aquí "es una influencia para lo que he hecho en "Los llamados pitagóricos", aunque sea de manera inconsciente. Mi propio manager, que es gallego, dice que se me nota el coppinismo.
—Un mensaje para el público de Gijón del día 16. ¿Qué les dice?
—Tenemos muchas ganas. Será el primero en el que toquemos "Los llamados pitagóricos" después de publicada, y tenemos muchas ganas de ver cómo la reciben, si bailarán, si alguien pide algún tipo de ritual —que no tenemos concretado—. Será interesante este testeo en Gijón para ver qué se nos ocurre hacer con ella.
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