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"El riesgo cero no existe": las reticencias del Principado al plan para soterrar el Muro de Gijón por su "afección a edificios cercanos"

El consejero Alejandro Calvo considera que la obra generaría "una infraestructura expuesta, vulnerable y de alto mantenimiento"

Catas en el Muro el pasado enero.

Catas en el Muro el pasado enero. / Juan Plaza

"No existe el riesgo cero. Afirmarlo es, sencillamente, falso". El consejero de Movilidad, Alejandro Calvo, ha opinado esta mañana en sus redes sociales sobre el estudio del soterramiento del Muro, que dictamina que la obra es viable desde el punto de vista técnico y por un presupuesto estimado de entre 120 y 137 millones de euros. El socialista no comparte las conclusiones del informe porque, dice, la actuación no generaría "una defensa costera", sino "una infraestructura expuesta, vulnerable y de alto mantenimiento".

"Aunque todo indica que el soterramiento del Muro de San Lorenzo difícilmente llegará a ejecutarse —por plazos, coste y complejidad—, el hecho de que se siga defendiendo en estos términos resulta significativo", considera Calvo. "Refleja un enfoque de la política de movilidad basado en grandes infraestructuras, de alto coste y largo horizonte temporal, frente a actuaciones más eficaces, inmediatas y alineadas con las necesidades reales para mejorar la calidad de vida diaria de los ciudadanos", dice. A su juicio, "cuanto más se intenta justificar" este plan, "más visibles resultan las incertidumbres".

El consejero justifica su idea del riesgo de la obra bajo el argumento de que "se trata de excavar durante años en un entorno urbano consolidado, a escasa distancia de edificaciones y en condiciones geotécnicas condicionadas por la proximidad al mar y la presencia de agua subterránea". Afirma que eso implica "movimiento del terreno, vibraciones y alteraciones del nivel freático" y que las consecuencias de todo ello podrían ser problemas de "fisuración, asientos diferenciales o afecciones estructurales en edificios próximos".

También asegura el socialista que la complejidad del soterramiento obligaría a aplicar "sistemas de drenaje y mantenimiento durante toda su vida útil". "Desde el punto de vista de la ingeniería, esto define una infraestructura exigente, con elevada dependencia de su mantenimiento y potencialmente vulnerable a lo largo del tiempo, con riesgo de no sobrevivir a su vida útil prevista", asevera.

Calvo asegura que "conviene evitar simplificaciones" porque "no se puede afirmar la ausencia de riesgos ni presentar esta actuación como una defensa frente al mar sin un respaldo técnico completo y específico". "Más allá de la posibilidad de construirla, un proyecto de esta magnitud exige demostrar que es necesario, eficiente y sostenible. Ese es el nivel de exigencia que debe guiar el debate público", concluye.

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