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De lanzar colchones por la ventana a servir 225 cenas: La hostelería de Gijón, dividida ante el apogeo de las despedidas de soltero

Otea condena a quienes "vienen a saltarse todo a la torera" sin respetar a los demás y recibe "como a un turista más" a quienes vienen "de forma ordenada"

Jóvenes de despedida este fin de semana en los Jardines de la Reina. | ÁNGEL GONZÁLEZ

Jóvenes de despedida este fin de semana en los Jardines de la Reina. | ÁNGEL GONZÁLEZ

Gijón

Nunca llueve a gusto de todos y con el apogeo de las despedidas de soltero en Gijón, una de las ciudades de referencia en España para este tipo de salidas, el dicho es particularmente acertado a tenor de la reacción de los negocios hosteleros de la ciudad. Mientras unos dan la bienvenida a este tipo de turismo, otros les prohíben la entrada a sus locales, en algunos casos después de malas experiencias. "Damos la bienvenida a los que vienen de forma ordenada a una despedida de soltero, pero no es admisible que vengan a hacer lo que les da la gana. En Gijón se han llegado a tirar colchones por las ventanas de hoteles", señala Javier Martínez, presidente de la patronal Otea.

Con las despedidas hay de todo. Por eso insisten en que desde Otea "condenamos las despedidas que vienen a saltarse todo a la torera sin respetar al resto de clientes, huéspedes y a los habitantes de la ciudad". "A los que vienen de forma ordenada, los recibimos como a un turista más. Pero no se puede admitir que sea a cualquier precio", resalta el hostelero gijonés y presidente de la patronal asturiana.

Las opiniones, no obstante, las hay para todoslos gustos. Paco García, del restaurante La Buena vida, con acuerdos de colaboración con empresas que organizan despedidas en Gijón, es uno de los más fervientes defensores. Este sábado, por ejemplo, dio 225 cenas a grupos que vinieron a Gijón desde distintos puntos de España para la celebración entre amigos antes de los respectivos casorios en los próximos meses. "Para la ciudad le viene muy bien, porque llenan hoteles y bares en una época en la que la hostelería, sobre todo el ocio nocturno, está muy baja. No veo nada malo en que vengan a gastar su dinero a la ciudad y más en una época en la que no hay mucho turismo". Añade que a diferencia de lo que ocurría hace unos años, ahora ya no dejan a este tipo de clientes entrar disfrazados a su local. Añade que es habitual que haya personas que vuelvan de vacaciones a Gijón, tras haberla conocido de esta manera.

Una visión diametralmente opuesta a la de Miguel Prieto, cuyo restaurante, el Centenario, es uno de los que lucen el cartel que prohíbe la entrada a despedidas de soltero. "Que se vayan a celebrarlo a un descampado", señala, tras explicar que decidió prohibirles la entrada porque "molestan al resto de la clientela", llegando hace años un grupo a provocar que se marcharan del establecimiento otros clientes por su actitud. Añade que "esto para mí es turismo barato, que no aporta valor añadido y nuestros clientes no tienen por qué aguantar estas fiestas con muchos excesos".

En una línea similar se pronuncia Ricardo Izaguirre, de la vinatería El Naranjo. "En el barrio de La Arena la mayoría no queremos despedidas, que son para líos, gritos, cánticos y alterar la tranquilidad", considerando que "dan mala imagen".

Otros hosteleros no tienen una postura tan marcada. Es el caso de Álex López, propietario de varios cafés en Gijón, como Mepiachi. "Muchos compañeros del sector no los quieren en sus locales, en los míos no me influyen, porque no tenemos comidas ni cenas. Vienen a Gijón porque no tenemos o no se cumplen los horarios de cierre de los locales de copas y buscan destinos donde se alarga la noche". Eduardo González, de la Cafetería Gales, por su parte, estima que "todo lo que sea mover gente en Gijón, siempre que sea controlado, me parece bien". Por su local muy esporádicamente se ha dejado caer algún grupo "siempre de día y nunca hubo ningún problema; el tema es ver cómo están de noche". Considera también que "se generaliza" cuando algún grupo concreto comete algún exceso.

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