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La figura de la semana: Jesús Santos Villagrá González, un altruista en todos los sentidos

Habitual de la playa de San Lorenzo y grupista, fue corresponsal de "Don Balón" y trabajó en la banca

Jesús Santos Villagrá González

Jesús Santos Villagrá González / Mortiner

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Gijón

Jesús Santos Villagrá González viajará en unos días a Barcelona para recibir una distinción que le confiere un inmenso orgullo, la Gran Cruz al Mérito Humanitario que concede la Institución del Mérito Humanitario. Pocos galardones existirán que le hagan tanta ilusión a quien fuese fundador de la organización solidaria Expoacción o productor de programas radiofónicos. Un hombre altruista, cuyo principal objetivo es ayudar a los demás y que, desde hace una décadas, convive con una invidencia que ni mucho menos es óbice para arrimar el hombro en todo lo que esté en su mano.

Nacido un 29 de agosto de 1952, Jesús Santos Villagrá González se crio en la calle Luanco, en el barrio de Laviada. Fue a clase al antiguo colegio Asilo Pola, donde actualmente tiene su sede el Museo Nicanor Piñole, junto a la plaza de Europa. Desde chaval, Villagrá, el segundo de tres hermanos —los otros son Mariano, ya fallecido, y María Eugenia— ya comprendió el significado de ayudar, de colaborar con la familia, en especial con sus padres, Mariano y Crescencia. Empezó a trabajar bien joven para que nada faltase en casa y hacía el Bachiller nocturno para compaginar todo. Sacrificado era un rato. También estudió en el colegio Corazón de María. Aún recuerda cómo un cura le hablaba de las misiones de los Claretianos. Fue importante para despertar en él esa vena desinteresada, filántropa.

Desde niño le fascinaba escuchar la radio. De hecho, se acostaba pronto para caer rendido a las ondas. No se podía imaginar que tiempo después acabaría conociendo a un icono del gremio local como Casimiro Álvarez. Jesús Santos Villagrá, que adora los animales, trabajó como auxiliar administrativo en un banco antes de adentrarse en el mundo radiofónico en 1972 merced a "Radio Gijón", donde se fue haciendo un nombre poco a poco impulsando programas musicales y deportivos.

Hay una frase que le encanta a Jesús Santos Villagrá. "El que no vive para servir no sirve para vivir", dice. Un mantra que tiene más que interiorizado y el cual le ha acompañado para organizar eventos benéficos para el pueblo saharaui, para países de los Balcanes y otras comunidades. También colaboró en su día con la revista del Sporting y fue incluso corresponsal del prestigioso medio "Don Balón".

Se siente un privilegiado al recibir la Gran Cruz al Mérito Humanitario, distinción por cuyo palmarés han pasado, entre otros, Eduardo Chillida, Irene Villa, Antonio Maestro o el Padre Ángel. "Su vida es un ejemplo de superación y de dedicación a los demás", destaca la Institución del Mérito Humanitario sobre Villagrá, que rememora con cariño su etapa en la radio, durante la que consiguió impulsar relevantes citas como Expodisco.

En uno de sus mejores momentos arribó la fatal noticia. Fue en 1985, cuando le diagnosticaron una enfermedad degenerativa. Le dijeron lo peor, que era "incurable". Jesús Santos Villagrá no se quedó de brazos cruzados. Viajó hasta la antigua Unión Soviética para ver a un afamado doctor en aras de encontrar una solución. Ahora le queda un 0,05 % de visión. Una cantidad mínima pero que no le frena ni un ápice en su enorme vitalidad.

Jesús Santos Villagrá quería volcar toda esa dedicación y en 2006 fundó Expoacción (aunque se constituyó formalmente unos años más tarde), una organización solidaria que desarrolla múltiples actividades por el bien de la infancia y la adolescencia y que también echa el resto para mejorar la formación y la inserción laboral. Una de las primeras misiones de la asociación consistió en enviar material escolar a los Balcanes. Colaborador de las asociaciones Alarde y Es Retina, el galardonado es de los que echa un cable sin esperar nada a cambio. Así entiende la generosidad.

Residente en la calle Menéndez Pelayo, en La Arena, a Jesús Santos Villagrá, un amante de la naturaleza, le pirra bajar a la playa de San Lorenzo. Así, además, goza de más espacio para caminar con libertad, que en algunas calles, en determinados momentos, es más complicado. Y siente el vaivén de las olas, música para sus oídos. Le encanta pasear. No le importa darse una caminata hasta "Las Chaponas", por ejemplo.

Integrante de la Hermandad de Antiguos Marineros de la Comandancia Naval de Gijón, Jesús Santos Villagrá, a quien le gusta los conciertos corales y la poesía, es socio del Real Grupo de Cultura Covadonga –donde en su tiempo jugaba en el equipo de pelota– y un apasionado, en definitiva, de la vida. Una vida que no le hace falta ver para disfrutarla, exprimirla y, cómo no, para compartirla. Por eso, en parte, le llega una merecida Gran Cruz al Mérito Humanitario.

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