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Manuel Álvarez-Laviada, el artista tras los Héroes del Simancas, depurado en el Franquismo

El escultor dejó su sello en Gijón con obras en Isabel la Católica o la Laboral

El monumento a los Héroes del Simancas en la fachada del colegio La Inmaculada.

El monumento a los Héroes del Simancas en la fachada del colegio La Inmaculada. / Ángel González

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El monumento a los Héroes del Simancas se inauguró el 21 de octubre de 1958. Unos meses antes, el 31 de marzo, había fallecido en Madrid su autor, el escultor ovetense Manuel Álvarez-Laviada y Alzueta, a los 66 años. La obra que se le había encargado para completar la reconstrucción del edificio que fue cárcel, cuartel y volvía a ser colegio tras su devolución a la Compañía de Jesús puede que no sea la mejor ni más representativa de la trayectoria del escultor –de la que hay importantes muestras en Gijón–pero es la que ahora mismo, casi 70 años después de su muerte, vincula su nombre a una polémica social, política, institucional, y con visos de acabar siendo judicial también, que no parece dejar indiferente a nadie en Gijón.

El artista tras los Héroes del Simancas

el conjunto escultórico "Alegoría", en Isabel la Católica. / Á. G.

Y es que el pasado martes la Consejería de Derechos Ciudadanos del Gobierno de Asturias daba a la Compañía de Jesús un plazo de cuatro meses para retirar la obra del espacio público al ser un símbolo de exaltación franquista contrario a la legislación actual en materia de memoria democrática. Una decisión aplaudida por las entidades memorialistas y los partidos de izquierda de la Corporación y rechazada por los munícipes de la derecha y por el gobierno local de Foro y PP, que ya han adelantado que no autorizarán ninguna actuación sobre la obra por ser un bien protegido en el Catálogo Urbanístico de Gijón. Un argumento que el Principado no da por válido como tabla de salvación al priorizar que no tiene ni la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), ni figura en el inventario del Patrimonio Cultural de Asturias.

El artista tras los Héroes del Simancas

El autor Manuel Álvarez-Laviada. / Á. G.

Héroes del Simancas no es, ni mucho menos, la única obra gijonesa de Álvarez-Laviada, que aunque pasó pronto de su Oviedo natal a Madrid, y de allí a Roma, nunca rompió sus vínculos personales y profesionales con Asturias, y con Gijón. Suyos son los grupos escultóricos de la Diana Cazadora y las Driadas –que le valieron un premio internacional en 1930 y cuyas reproducciones realizadas en los años sesenta por su discípulo Manuel Álvarez Agudo lucen en el parque de Isabel La Católica– pero también el monumento a Alexander Fleming y los bustos de los pintores Evaristo Valle y Nicanor Piñole. A la lista hay que añadir la obra "Alegoría", que hizo para rematar el edificio del Instituto Nacional de Previsión y que acabó en el parque tras el derribo en 2006 del inmueble que estaba en el entorno de la plaza del Carmen.

En la fotografía grande, el monumento a los Héroes del Simancas en la fachada del colegio La Inmaculada. De arriba abajo, la réplica de las «Dríadas»; el conjunto escultórico «Alegoría», en Isabel la Católica; el autor Manuel Álvarez-Laviada, y el monumento a Fleming en el parque gijonés.  | ÁNGEL GONZÁLEZ

La réplica de las "Dríadas". / Á. G.

Su firma está también en varias esculturas de la Universidad Laboral. Uno de los varios trabajos que compartió con el arquitecto Luis Moya tanto en Gijón como en Madrid y Córdoba. De hecho, Moya también tuvo participación en el desarrollo del monumento a los Héroes del Simancas y en el de Fleming.

El artista tras los Héroes del Simancas

El monumento a Fleming en el parque gijonés. / Á. G.

Sin salir de Asturias, Álvarez Laviada dejó su huella en los monumentos a Leopoldo Alas "Clarín" y a José Tartiere, que se le encargaron en los años treinta para el ovetense Campo de San Francisco y que realizó en colaboración con Víctor Hevia, y en el monumento a Manuel Suárez, en Langreo. Saliendo de Asturias destacan su monumento a la Inmaculada en Pamplona y el monumento a Manolete, en Córdoba.

Laviada fue, además de escultor en activo, docente. Una labor que arrancó en 1935 en la Escuela de Bellas Artes de Madrid. Su colaboración durante la Guerra Civil con la Junta de Defensa del Patrimonio Artístico de Madrid le conllevó ser depurado por el régimen franquista y perder su puesto como profesor. Fue en 1945 cuando, por oposición, lograba una plaza de profesor auxiliar de escultura en la Escuela de Bellas Artesde San Fernando. Tres años más tarde pasaría a ser catedrático de preparatorio de modelado.

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