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Belén García, profesora universitaria gijonesa y única asturiana que padece una enfermedad rara inflamatoria: "Un día noté que no podía tragar agua ni comer"

"Llegué a perder 20 kilos y sentía que necesitaba un diagnóstico, porque ya pensé que estaba obsesionada y que podían ser alucinaciones", afirma la investigadora de la Universidad de Oviedo, que sufre miositis por cuerpos de inclusión, un trastorno que debilita asimétricamente piernas y manos

VÍDEO: Belén García, la única asturiana que padece miositis por cuerpos de inclusión: "Hacer ejercicio y tener buena actitud es fundamental para seguir adelante"

N.M. / M.L.

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Desde el inicio del verano de 2017, la gijonesa Belén García trataba de disfrutar de sus merecidas vacaciones después de completar un nuevo curso como profesora de Matemáticas en las escuelas universitarias de Ingenieros y de Marina. Sin embargo, en aquel periodo estival empezó a sentir que le faltaban las fuerzas y que no podía moverse con facilidad. Las alarmas saltaron cuando una mañana notó que "ya no podía tragar agua ni comer".

Los médicos no lograron diagnosticar a Belén García inicialmente y tuvo que estar ingresada durante un mes en el Hospital de Cabueñes. "Me atendían en Neurología. Tenía un deterioro y un desgaste enorme. Llegué a perder 20 kilos y sentía que necesitaba un diagnóstico porque llegué a pensar que estaba obsesionada y que podían ser alucinaciones. Al hacerme una biopsia me indicaron que lo que estaba pasándome era compatible con la miositis por cuerpos de inclusión", recuerda García.

A lo largo de su vida, esta docente universitaria jamás había tenido conocimiento sobre esa enfermedad rara y degenerativa para la que los profesionales sanitarios le confirmaron que "no había ninguna solución ni medicamentos". "Me fui a mi casa con un tratamiento de cortisona. Estuve tomándolo durante siete años y gracias a eso, además de poner mucho de mi parte, pude salir de aquel bache", comenta esta gijonesa, quien a sus 71 años celebra que está logrando mantenerse en un buen estado de forma.

Clases de pilates y "fuerza de voluntad de hierro"

La miositis por cuerpos de inclusión conlleva una inflamación crónica y progresiva que genera debilidad asimétrica en las piernas y en las manos. Belén, la única asturiana que padece este trastorno inflamatorio, recibió aquel diagnóstico con 62 años y su jubilación tuvo que llegar apenas dos años después a causa de la miositis y de una esclerosis sistémica que también terminaron diagnosticándole. Además, esta gijonesa también se vio obligada a dejar de tocar el piano, otra de sus grandes pasiones. "Las manos se me deformaron por completo y ahora me cuesta hasta firmar", asevera.

Pese a tener que asumir que no existe un tratamiento curativo, Belén García tuvo claro que perder el ánimo no era una opción. Para seguir estando "cerca" de las matemáticas, hasta hace un año y medio siguió formando parte de grupos de investigación.

En la actualidad, esta vecina de Gijón acude dos veces a la semana a realizar pilates con máquinas y cuenta con una persona que le ayuda en las tareas domésticas. "La gente que me conoce me dice que tengo una fuerza de voluntad de hierro, pero me ha venido muy bien no desanirmarme", destaca García, quien suele acompañar a sus amigos cuando hacen excursiones a la montaña. "Les espero en el pueblo y como con ellos cuando bajan", bromea.

Por el momento, Belén García trata de disfrutar al máximo de cada día. "Al tener una enfermedad como esta valoras todos los pequeños detalles mucho más porque no sabes cómo vas a evolucionar", culmina.

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