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La figura de la semana: Javier Martínez Fernández, un empresario soñador y futbolero

El presidente de la patronal hostelera asturiana Otea y nombrado "Gijonés del año" es tímido de primeras pero sociable y bromista

Tiene a su familia como gran apoyo, practica pádel y desconecta con relajantes paseos por el Puerto Deportivo

Javier Martínez Fernández.

Javier Martínez Fernández. / Mortiner

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Gijón

A Javier Martínez Fernández no le llama en exceso ser protagonista, estar en primera línea. Una idea que inevitablemente deberá dejar de lado el próximo 10 de septiembre, fecha en la que el presidente de la patronal hostelera asturiana Otea recibirá el premio "Gijonés del año". "Refleja el perfil de un ciudadano ejemplar que entiende el liderazgo como servicio y que ha sabido devolver a su tierra, con creces, todo lo que esta le ha dado", esgrime el jurado para explicar la elección. Martínez, de hecho, nació en León, en 1965, pero poco tardó en llegar y asentarse en la ciudad que considera, realmente, su casa.

Casado con Susana, su gran apoyo, y con dos hijos —Carlos y Laura—, Javier Martínez es un tipo familiar. Son una piña. Sus padres, Antonio y Sara, aún le transmiten esa importancia de cuidar al entorno más cercano. Residente en Somió, a Martínez es imposible desligarlo del Sporting. En el club rojiblanco fue consejero y posteriormente vicepresidente en la época previa al aterrizaje de Orlegi Sports. Antes de los despachos, el conocido empresario también había probado suerte en el fútbol. Era un delantero veloz y con regate, pero algo "chupón", según bromean quienes compartieron con él esa etapa.

Javier Martínez es uno de los fundadores del Grupo Gavia, conglomerado que cuenta en Gijón con varios locales de restauración y pubs. Difícilmente se imaginaba hace unas décadas el imperio hostelero que, junto a varios compañeros, acabaría levantando. Empezó "en el barro", sirviendo copas los fines de semana, y en 1988 inauguró el bar "Ópera Prima", en la calle Cabrales. Lo hizo de la mano de Ángel Lorenzo —actual presidente de Otea en Gijón—, Alejandro Imbérgamo y el fallecido y añorado Lauren Alonso. El sueño de unos amigos fructificó después en el surgimiento del Grupo Gavia.

Sportinguista de pro, también le hace tilín el Real Madrid. A estas alturas de la película, eso sí, el fútbol ya se ve por televisión. Lo que sí practica, como hobbie, es el pádel. También cae de vez en cuando una ruta en bicicleta. Javier Martínez asumió la presidencia de Otea a nivel regional a finales del pasado año, relevando a José Luis Álvarez Almeida. Su doble función como máximo dirigente de la patronal y como socio de Gavia lo mantienen operativo a todas horas. No es sencillo desconectar. Para lograrlo, nada mejor que unos relajantes paseos por el Puerto Deportivo.

Al "Gijonés del año" en este 2026 —un galardón que convoca la revista "Vivir Gijón"— le gusta comer y cenar fuera. Casero, como quien dice, no es. Aficionado a la buena sidra y al buen vino, es más de comida tradicional, aunque gastronómicamente está abierto a todo.

Por el sector en el que se mueve, los viajes, más largos o más cortos, son parte de su vida. Van en el lote. Pueden ser viajes para promocionar determinada cita turística y hostelera o, simplemente, para disfrutar. Hace unos días, por ejemplo, asistió, invitado por una marca, al partido que enfrentó a Real Madrid y Real Oviedo en el Bernabéu. Un duelo insípido clasificatoriamente, pero sin duda especial para Javier Martínez, una persona algo tímida de primeras pero que se suelta cuando coge confianza.

Bromista, el leonés de nacimiento y gijonés de corazón aún conserva en su interior ese lado infantil que aflora de vez en cuando. Para el asunto laboral, por supuesto, seriedad y rigor absolutos, pero Martínez no de es de aquellos que se enfadan fácilmente. En ocasiones lo invade ese "estrés silencioso" inherente a importantes responsabilidades como la suya, pero lo maneja bien. Tomando en consideración el cargo que ocupa, parece evidente que Javier Martínez tiene que ser un hombre sociable. Y cumple con ese atributo. Está "enganchado" al móvil, con él pegado a la oreja. Es más de una larga conversación a viva voz que de mandar un mensaje de WhatsApp.

Pocos huecos libres tiene en la agenda Javier Martínez Fernández, pero seguro que ya ha reservado la fecha del 10 de septiembre, día en el que recibirá la distinción de "Gijonés del año" en el Club de Regatas. Un premio del que su entorno asegura que se siente orgulloso y que supone un espaldarazo para la dilatada trayectoria y el trabajo de una de las caras más visibles del entramado hostelero local, que brinda por uno de los suyos.

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