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Gijón se prepara para las "superratas", resistentes a venenos convencionales, con un nuevo contrato de rodenticidas

Emulsa licita el suministro nuevos tipos raticidas y comprará más de 10.000 kilos en dos años

Un estudio nacional detecta mutaciones genéticas en roedores urbanos, cada vez más inmunes a venenos tradicionales

Un furgón del servicio de desratización de Emulsa.

Un furgón del servicio de desratización de Emulsa. / Juan Plaza

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En los últimos años investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han hallado mutaciones genéticas en las especies de roedores que habitas las ciudades. Desde entonces se habla popularmente de las "superratas", un término que engloba la tendencia mostrada de estos animales a adquirir resistencia al consumo de raticidas convencionales. Estas mutaciones genéticas, sumado a la rápida reproducción de la especie, está obligando a las grandes ciudades a adaptar sus técnicas de control de plagas con más velocidad y, para ello, Gijón invertirá 67.200 más IVA en un contrato de suministro de nuevos tipos de rodenticidas durante dos años.

La licitación la gestiona Emulsa, que recoge en sus pliegos la importancia de "rotar biocidas y evitar resistencias" para garantizar que las campañas de control de roedores sigan siendo efectivas. El nuevo contrato, recién publicado, señala también que tendrán una mejor puntuación las ofertas que planteen soluciones técnicas "innovadoras". La empresa pública se abre, de hecho, a que las empresas que opten al contrato propongan otros principios activos distintos a los que se proponen en los pliegos siempre que estos sean compatibles con su instalación en el alcantarillado.

La empresa pública propone tres tipos de productos raticidas que hasta ahora han mostrado "resultados satisfactorios" en la ciudad. Por un lado, se pretende comprar bloques de cebo parafinado que se colgarán de las alcantarillas y que, por seguridad, deben ser colocados por profesionales formados para la tarea. Se pide también a las ofertantes cebo fresco, también para uso profesional, y que sea apto para ratas y para ratones y, por último, se pide un cereal en grano embolsado que pueda ser instalado por operarios sin formación específica. En los tres tipos de raticida, Emulsa exige que el producto final tenga algún tipo de sustancia amargante incorporada "para evitar posibles intoxicaciones" en personas y otros animales.

Las especies de roedores que persigue controlar el contrato son las de "Rattus norvegicus", "rattus rattus" y "mus musculus", que engloban, respectivamente, a las ratas pardas y negras y a los ratones domésticos. Se espera emplear en los dos años de duración del contrato 10.000 kilos de bloques de cebo, 1.200 kilos de cebo fresco y 400 kilos de cereal en grano. Se hará un análisis previo con muestras de las distintas opciones para analizar su eficacia.

Las recomendaciones

Mientras, de Emulsa señalan que el cambio de contrato busca mantener el servicio de control que ya se venía realizando hasta ahora y destaca la importancia de la "colaboración ciudadana". Se recomienda, por ejemplo, arrojar los restos de comida al contenedor de orgánica y no por el inodoro, porque sirve de alimento para las ratas en las redes de alcantarillado. Se pide también no dar de comer a palomas ni gatos en la calle, salvo colonias autorizadas, porque cualquier resto que quede en la calle podría servir de sustento a los roedores y, si están bien alimentados, no acudirán a los cebos.

La idea de las "superratas" se empezó a debatir en 2023 y desde entonces se han detectado mutaciones genéticas en ratas de ciudad en doce comunidades autónomas del país, entre ellas Asturias. Se cree que son esas mutaciones las que están haciendo que estos animales, con el tiempo, se estén volviendo resistentes a los raticidas convencionales y por mera selección genética: los ejemplares con una mutación que les permite sobrevivir a venenos son los que tienen más posibilidades de reproducirse antes de enfermar.

Emulsa, de hecho, ya ha incrementado su actividad para paliar esta tendencia. Realizó el año pasado 4.869 intervenciones de desratización en cerca de un millar de calles, lo que supuso un incremento del 75 por ciento respecto al año anterior.

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