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Los jesuitas llevan al juzgado la orden de retirar el monumento del Simancas: "Nos han puesto en un callejón sin salida"

La Compañía de Jesús reivindica cambiar la retirada de la obra por su resignificación como solución con el respaldo mayoritario de los gijoneses

"Que se opte por la vía del diálogo y no por la del conflicto", demanda el superior de los jesuitas en Asturias

El monumento del Simancas, en una fachada del colegio de la Inmaculada.

El monumento del Simancas, en una fachada del colegio de la Inmaculada. / Marcos León

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La decisión ya está tomada. La Compañía de Jesús, en su condición de propietaria del colegio de La Inmaculada, llevará ante el juez la orden que le dio la consejería de Derechos Ciudadanos de retirar el monumento al Simancas en un plazo de cuatro meses. El recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias incluirá la petición de medidas cautelares que impidan cualquier actuación sobre la obra mientras no haya una resolución judicial.

La decisión de la consejería que encabeza Ovidio Zapico (IU) de ordenar su retirada se basa en que el monumento es un símbolo de exaltación franquista que incumple las leyes de memoria democrática en cuanto da a un espacio público y que no tiene el valor artístico suficiente como para justificar su permanencia. La Compañía de Jesús sí defiende ese valor artístico –que también defiende el gobierno local en base al Catálogo Urbanístico– y plantea, como ya hizo en sus alegaciones previas, la posibilidad de llegar a un acuerdo para resignificar la pieza sin necesidad de retirarla.

"Nos han puesto en una situación que es un callejón sin salida para nosotros. Por una parte se nos ordena retirar el monumento y por otra, el Ayuntamiento ya ha advertido que no va a dar los permisos. Tampoco tenemos claro que implica esa retirada y si es posible quitarla sin perder la pieza. Con todo esto nos vemos abocados en este momento a ir a la vía judicial", explicó el padre José María Rodríguez Olaizola, superior de los Jesuitas de Asturias, en una comparecencia pública. A su lado, Luis Antuña Maese, coordinador de la Red Ignaciana de Asturias.

Para Rodríguez Olaizola esa retirada completa de la obra de Manuel Álvarez-Laviada es "desproporcionada. La memoria democrática se puede cuidar con medidas más equilibradas". En ese sentido el religioso recordó que la Compañía de Jesús ya había impulsado la resignificación de la obra en 2018. "Conscientes de que el texto grabado correspondía a otra época propusimos quitar la placa y poner algo más alusivo al centro docente. Se nos denegó la autorización por estar en el Catálogo, explicó Olaizola. En el pedestal del monumento inaugurado en 1958 se puede leer "Disparad sobre nosotros. Simancas, 18 julio 1936-21 agosto 1936. Caidos por Dios y por la Patria. Presentes".

José María Rodriguez Olaizola y Luis Antuña, en el colegio de la Inmaculada.

José María Rodriguez Olaizola y Luis Antuña, en el colegio de la Inmaculada. / Marcos León

"Nosotros creemos que debe mantenerse el monumento por su valor artístico pero que es factible una reforma que no afecte a ese valor y sea coherente con los objetivos de la ley de memoria democrática", indicó el jesuita al tiempo que tendía la mano a las administraciones para llegar a un acuerdo de consenso que, reivindicó, "sería una solución que respaldaría la mayoría de la población de Gijón. Hay personas que quieren su eliminación total y otras que entienden que es intocable. Entre ambos polos, y en estos tiempos, hay que buscar una solución de consenso. Retirarlo solo va a generar malestar y polémica". Para los jesuitas un Simancas resignificado puede convertirse en un "espacio de reconciliación". Y la búsqueda de la reconciliación es un principio presente en el documento fundación de la Compañía de Jesús. "Pedimos que se opte por la vía del diálogo y no por la del conflicto, por la concordia y no por un enfrentamiento que solo puede servir en este momento para reabrir heridas y generar división", concretó Olaizola.

Un polo de atracción de extremismos

Desde la Compañia de Jesús se recuerda que la propia legislación sobre memoria democrática plantea buscar soluciones de consenso en situaciones de conflicto. Y en este caso, los jesuitas recuerdan que la pieza está en un edificio privado que da a una plaza que también es privada mientras la consejería y las entidades memorialistas avalan que aún siendo algo privado se puede retirar porque es visible desde el espacio público. "Hay argumentos a favor y en contra, por eso creemos que lo mejor es que un juez ayude a ponderarlo", explican los portavoces de la Compañía, que también están trabajando en presentar alegaciones a la inclusión del conjunto escultórico en un inventario estatal de símbolos franquistas. La resolución del Principado establece que de no cumplir la orden los jesuitas sería el gobierno autonómico quien retirara el monumento en un acto de ejecución subsidiaria. Ahora depende del juez si se llega o no a ese punto.

La judicialización del futuro del monumento al Simancas se suma al enfrentamiento institucional entre el gobierno local de Foro y PP y el autonómico de PSOE e IU y a la batalla política entre izquierda y derecha que ya lleva tiempo sobre la mesa. Situación que incomoda a la Compañía de Jesús que ha visto como a las declaraciones en uno y otro sentido de los políticos se han sumado concentraciones ante el monumento. "Lo incómodo para nosotros es que ahora se pueda convertir en polo de atracción de extremismos. No es ni en lo que estamos ni lo que buscamos", recordó Olaizola.

Fue Luis Antuña, por su parte, quien destacó que el recurso de la Compañía de Jesús no es el primero que lleva ante un juez el futuro del Simancas. Pendiente de admisión en el TSJA está el recurso contra el gobierno autonómico de un colectivo que promueve la declaración del conjunto escultórico como Bien de Interés Cultural (BIC) de Asturias.

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