La figura de la semana: Crisanto Herrero Nieto, el siderúrgico que brega por el bien social
Antiguo líder vecinal del Polígono, el presidente de la Asociación de Pensionistas y Jubilados "Los Puertos" participó en la "Marcha de Hierro", se arranca con la guitarra y el canto y adora Gijón en toda su extensión
Nacido en Salamanca y sportinguista, tuvo varios trabajos en Avilés antes de adentrarse en la factoría de Veriña, donde faenó hasta su jubilación

Crisanto Herrero Nieto. / Mortiner
A sus 78 años Crisanto Herrero Nieto tiene cuerda para rato e impulsar el bienestar social es una de las cosas que más le interesan. Presidente de la Asociación de Pensionistas y Jubilados "Los Puertos" de Gijón, esta semana se pasó por el Ayuntamiento para presentar una plataforma que, por el momento, aglutina a cinco de las nueve asociaciones de pensionistas. El objetivo, integrarlas a todas, tejer redes y fomentar proyectos conjuntos. Para Herrero, la unión hace la fuerza.
Nacido en 1947 en Salamanca, Crisanto Herrero se considera asturiano de adopción, como quien dice. No pasó demasiado tiempo en su ciudad natal pues, cuando era niño, la familia se asentó en el Principado. Pero pronto ya faltó una pieza fundamental. La madre de Crisanto, Teresa, murió cuando este era todavía un crío. Un golpe terrible, "atenuado" por la manera en que Custodia y Juana, sus dos hermanas, le cuidaron. Crisanto tiene otros dos hermanos, José María y el fallecido Higinio.
La primera parada del núcleo familiar en Asturias no fue Gijón, sino Avilés. El pequeño Crisanto fue a un colegio en Llaranes. Dejó antes de lo deseado los estudios para ponerse a trabajar. Estuvo en un taller mecánico, en un almacén de levadura, repartiendo propagandas de cine... Era un adolescente comprometido y sacrificado. Quería ayudar en casa todo lo que pudiese. Poco antes de cumplir la mayoría de edad empezó la etapa laboral que le ha acompañado hasta su jubilación. Entró en la Unión de Siderúrgicas Asturianas (Uninsa), que en la década de los setenta sería absorbida por Ensidesa.
Casado y con dos hijos, Crisanto Herrero fue ascendiendo en el escalafón. Arrancó como aprendiz, se curtió y hasta le nombraron oficial. Desempeñó varios roles. Estuvo en el área de personal, de transporte... Siempre con ganas de aprender. Si había que sacrificarse, lo hacía. Cuando aún no podía conducir, iba en bicicleta desde Avilés hasta la factoría de Veriña. Lógicamente, había que regresar. Horas y kilómetros de pedaleo que no eran impedimento alguno para Herrero, que se jubiló con 60 años.
La espinita de no haberse podido formar como hubiera deseado se la quitó en el instituto Fernández Vallín, donde cursó una Maestría Industrial enfocada en el sector del automóvil. Residente actualmente en El Polígono —donde también fue presidente vecinal—, Crisanto Herrero vio cómo durante su periodo laboral emergía una vocación de servicio, de tratar de mejorar la vida de los demás. Participaba en grupos de acción social, lo cual fue la semilla para que, más tarde, diera rienda suelta a ese deseo.
Polifacético a más no poder, Crisanto Herrero se involucró en el tejido vecinal del barrio, en un club de patinaje, en la asociación de familias del colegio de sus hijos... La meta, la misma: arrimar el hombro. Aficionado al Sporting —aunque lamenta que la próxima temporada no habrá equipos asturianos en Primera División—, fue presidente del ya desaparecido Inuesa.
"Los Puertos" se fundó en 1997 y su primera "líder" fue la fallecida María González Felgueroso, "Marujina", que en 2013 recibió la Medalla de Plata de Gijón. Para Crisanto Herrero fue una referente en la conquista de derechos. Herrero es presidente desde 2017. En la asociación, afincada en El Polígono, la actividad no cesa. Hay talleres de todo tipo y condición para, entre otras cosas, combatir la soledad no deseada. "Somos mayores de nueva generación, activos y muy vivos", resaltaba hace unas semanas Crisanto Herrero.
Ahora ya con una vida más contemplativa que la que tenía cuando trabajaba a destajo en la factoría, al salmantino de nacimiento y asturiano de corazón le gusta relajarse con música clásica e incluso se atreve a tocar la guitarra. Es más de canto. En "Los Puertos" hay un coro que muestra su destreza en residencias de mayores. Herrero, además, siente un profundo orgullo por la convivencia intergeneracional que protagonizan los alumnos del colegio Asturias y los usuarios de la residencia Clara Ferrer. En "Los Puertos" colaboran a menudo.
Para el veterano Crisanto, Gijón no tiene parangón. Le gusta "entero". El Muro de San Lorenzo, la Campa Torres, el Elogio del Horizonte... Le resulta complicado quedarse con un lugar de una ciudad para la que siempre busca lo mejor. Porque el espíritu reivindicativo sigue muy presente. Como el que demostró en 1992 en la denominada "Marcha de Hierro", una movilización obrera para exigir que la siderurgia pública se mantuviese fuerte. Como también fuerte quiere Herrero que continúe el entramado vecinal gijonés. Él, seguro, pondrá el mayor de los esfuerzos.
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