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Pintueles, sobre la ordenanza de arbolado de Gijón: "Ayudará a mejorar la calidad ambiental"

"Es una infraestructura esencial", afirma el edil, que aboga por avanzar hacia una ciudad "más preparada para el cambio climático"

Árboles en Rodriguez San Pedro.

Árboles en Rodriguez San Pedro. / Ángel González

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Gijón

"Será una herramienta legal más con la que contará el Ayuntamiento para impulsar la ordenación y el desarrollo de la infraestructura verde y el patrimonio natural de nuestra ciudad, de manera que no solo cumpla una función ornamental o estética, sino que contribuya también de manera decisiva a mejorar la calidad ambiental y con ello la salud y el bienestar de todos los gijoneses". Así definía ayer Rodrigo Pintueles, concejal de Medio Ambiente y Sostenibilidad, la ordenanza de arbolado en la que ya trabaja el Consistorio, como avanzó LA NUEVA ESPAÑA. Una normativa de obligado cumplimiento donde se recogerán todos los criterios técnicos, estéticos y ambientales relativos a la plantación, conservación, mantenimiento y protección del arbolado.

Señaló Rodrigo Pintueles que con esta propuesta se pretende "adaptar la regulación municipal al marco de la nueva ley de restauración de la naturaleza e impulsar la consecución de una serie de objetivos estratégicos que nos permitan avanzar hacia una ciudad más sostenible, resiliente y preparada para el cambio climático". En ese sentido, el edil popular remarcó que "todo ello pasa por proteger el arbolado", al cual considera "una infraestructura esencial de la ciudad, especialmente los ejemplares maduros por su alto valor ambiental a la hora de mejorar la calidad del aire contribuyendo a la captura de CO y partículas contaminantes", afirmó.

La idea es que la ordenanza sirva para fijar cómo tienen que actuar los particulares, y también las administraciones —entre ellas el propio Ayuntamiento—, cuando hay un árbol de por medio. Por ejemplo, cuando se acomete una obra o hay una intervención que afecte a ejemplares catalogados. La norma determinará obligaciones y responsabilidades tanto en espacios públicos como privados.

Rodrigo Pintueles reivindicó que un planteamiento adecuado pasa asimismo por "promover podas menos agresivas, encaminadas a incrementar la superficie de cobertura arbórea en el conjunto del espacio público urbano para ayudar a reducir las temperaturas y combatir el efecto isla de calor". El edil de Medio Ambiente agregó que esta circunstancia implica "favorecer la biodiversidad urbana y la presencia de aves y polinizadores". Para ello resulta relevante "limitar o al menos compatibilizar cualquier actuación para el cuidado del arbolado con la protección de nidos en la temporada de cría de pájaros", explicó Pintueles.

La protección desde una ordenanza del arbolado hay que enmarcarla en las acciones que el Ayuntamiento ha desarrollado y piensa desarrollar en esta materia. Actualmente Gijón tiene inventariados unos 39.000 árboles entre los que se hallan en zonas verdes y los plantados en la calle. La propuesta del Plan director de naturalización urbana es que durante sus veinte años de vigencia —de 2025 a 2045— se planten alrededor de 63.000 ejemplares hasta llegar a los 102.000 y alcanzar de esta forma el desafío de tener un árbol por cada tres habitantes.

"También tenemos como asignatura pendiente fomentar el uso de especies más adaptadas al clima y con menor consumo de agua, así como impulsar decididamente la conexión ecológica entre los diferentes parques y zonas verdes", culminó Rodrigo Pintueles.

Una guía municipal para fijar criterios

El Consistorio, a través de la concejalía de Medio Ambiente y Sostenibilidad, trabaja en el diseño de una ordenanza que regulará la plantación y la protección del arbolado en todo Gijón. La herramienta recogerá los criterios técnicos, estéticos y ambientales relacionados con la plantación, conservación, mantenimiento y protección de los ejemplares. La normativa abordará cómo deberán actuar los particulares, y también las administraciones, en lo que al arbolado se refiere. Fijará obligaciones y responsabilidades en espacios públicos y privados. Sevilla y Zaragoza son dos de las ciudades que cuentan con una ordenanza de este tipo. La iniciativa se encuadra en las acciones desarrolladas por el Ayuntamiento en la materia. Entre ellas, un Plan director de renaturalización urbana con vigencia a veinte años vista.

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