Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Ponen un marcapasos auricular sin cables para una paciente joven y deportista en Gijón a la que el corazón le dejaba de latir 15 segundos

El hospital de Cabueñes realiza con éxito un novedoso implante para una mujer que sufría síncopes recurrentes con reducción de frecuencia cardíaca

"Son técnicas avanzadas que permiten ofrecer una atención cada vez más precisa, segura y adaptada a las necesidades de cada persona", dicen en el Sespa

El doctor Diego Pérez, en la unidad de arritmias de Cabueñes.

El doctor Diego Pérez, en la unidad de arritmias de Cabueñes. / Juan Plaza

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
A. Rubiera

A. Rubiera

Gijón

A sus 45 años, y siendo una mujer activa, deportista y sana, una paciente del área de cardiología del Hospital de Cabueñes sufría desde hace algún tiempo episodios de pérdidas de conocimiento repentinas. Un tipo de síncope que, en su caso, estaba asociado a un enlentecimiento del corazón con pausas prolongadas (síncope cardioinhibidor, como se denomina técnicamente). Unos 15 segundos en los que su corazón dejaba de latir, de ahí que acabara por perder el conocimiento.

La última vez que empezó a experimentar los síntomas de mareo y pérdida de tono muscular que normalmente acababan en el síncope, un marcapasos sin cables -semejante a una cápsula de poco menos de 3 centímetros e largo- instalado en su aurícula derecha lo evitó. “El marcapasos saltó y le corrigió la pausa”, explica el doctor Diego Pérez, coordinador de la Unidad de Arritmias del Hospital de Cabueñes, donde le implantaron a la mujer el dispositivo hace poco más de un mes. El Sespa daba cuenta ayer de la aplicación de este “procedimiento innovador” que sitúa a la Unidad de Arritmias del Hospital de Cabueñes “a la vanguardia tecnológica, por la incorporación de técnicas avanzadas que permiten ofrecer una atención cada vez más precisa, segura y adaptada a las necesidades de cada paciente”.

López explica cómo fue todo el periplo de la paciente hasta llegar al quirófano de su sala. “Venía padeciendo desde hace unos años pérdidas de conocimiento bruscas. Ante ese diagnóstico se le implantó un holter subcutáneo, que es una especie de grabación continua de lo que ocurre en el corazón, un registro de electrocardiograma, en realidad. Ese sistema de registro detectó que esos episodios de pérdida de conocimiento era debido a un síncope vasovagal bastante frecuente en la población, pero en este caso lo que hacía era enlentecer el corazón generando una bradicardia y luego pausas prolongadas de 15 segundos sin latir el corazón, así que el paciente perdía el conocimiento”.

Un año, y vuelta a empezar

Conocido el problema, tocaba actuar. “En estos casos, hace muchos años se implantaba un marcapasos convencional con cables. Pero ahora hay técnicas nuevas. Una de ellas es la cardioneuroablación, que es una ablación con catéter de ganglios nerviosos y parasimpáticos que están dentro del corazón. No es una técnica que hagamos nosotros, así que se le hicieron en otro hospital de fuera de la comunidad. Le funcionó durante un año, pero luego volvieron los síncopes”.

Había que probar algo diferente y fue el doctor Pérez el que le planteó “una solución definitiva que suponía implantarle un marcapasos sin cables. Es como una cápsula, se mete por la vena femoral, se avanza hasta el corazón y en su caso se implantó en la base de la orejuela en la aurícula derecha”. Una solución, además, muy adecuada para un paciente joven ya que “evita las complicaciones que puede tener un marcapasos convencional con cables; porque a la larga esos cables se deterioran, se pueden romper, por no hablar de que a nivel estético el paciente va a tener una incisión en el pectoral y un dispositivo que se hace notar más que esta cápsula interna. Hemos tenido más casos de gente deportista a los que estos dispositivos les han cambiado la vida, ya que no llevan nada en el exterior, es todo interno y es mucho más cómodo”.

La posibilidad del marcapasos sin cables “es bastante reciente, llevamos como un año poniéndola; es novedosa, y ya somos de los que más hacemos en España”, sostiene Diego Pérez. En el caso de esta paciente ya saben que funciona porque “hubo una ocasión en que sintió el mareo, los síntomas previos a lo que solía acabarle en un síncope, así que activó el registrador de eventos que es el holter subcutánceo, que también recogió cómo saltaba el marcapasos y le corregía la pausa, evitándole la pérdida de conocimiento”.

Equipo médico.

Equipo médico. / Juan Plaza

Dice el experto que sin duda esta es una de esas intervenciones “muy agradecidas”. Porque igual tardaron en hacer el procedimiento “una media hora, y la batería del dispositivo le puede durar 22 o 23 años”, razona.

En la actualidad en el hospital de Cabueñes están colocando “unos 40 marcapasos sin cables al año. Y cada vez se están poniendo más. Lo restringimos a pacientes más jóvenes, o que tienen riesgo de rotura de cables, infecciones, inmunodeprimidos… pacientes con una singularidad que hace muy conveniente que usemos estos dispositivos que son más seguros, ya que no tienen las complicaciones del marcapasos transvenoso habitual y con menos riesgo de infecciones”.

El marcapasos sin calbles auricular salió al mercado en el 2023 “y nosotros empezamos aponerlos en el 2024; de hecho, somos de los que más hacemos y los que más ponemos.  También es novedoso aplicar el procedimiento al tipo de problema que tenía esta paciente porque hasta ahora o no lo tratabas, o intentabas darle una pastilla, pero tampoco hay muchas en el mercado. Es de los pocos que tenemos implantado” afirma el cardiólogo. Y ya han visto su eficacia.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents