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Alfonso Palacio: "Creemos mucho en el proyecto de Tabacalera y el Prado debe ser generoso"

"La intervención que haremos en el edificio en octubre tendrá una gran dimensión curatorial y apostamos por el factor sorpresa, pero se podría decir que un nuevo vecindario se asomará a Cimavilla para dialogar con el resto de habitantes"

Alfonso Palacio, en el Prado.

Alfonso Palacio, en el Prado. / José Luis Roca.

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Alfonso Palacio (Gijón, 1975) es el actual director adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado, puesto que ocupa desde hace ahora año y medio, cuando dejó su cargo de dirección del Bellas Artes de Asturias.

¿Qué se pretende con “Ventanas al Prado”?

Se trata de una herramienta más que incorpora el Prado para distribuir sus colecciones. Tenemos varios programas orientados a eso, y quizás el más destacado hasta ahora, por ser el más veterano, es el “El Prado en las calles”. Ha viajado por medio mundo y por España ha pasado más bien por la parte su del país. Lo patrocina la Fundación Iberdrola. Ahora, y aunque “El Prado en las calles” llegará a su debido tiempo a todas las comunidades autónomas, queríamos probar a poner en marcha otro programa de difusión, en este caso vinculado al patrimonio industrial, y empezar por el norte.

Desde el Prado se explicaba este miércoles el interés de instalar obras de arte en un contexto ajeno al que fueron pensadas.

Sí, queremos hacer de edificios con una impronta vinculada al patrimonio industrial una especie de escenario en las que mostrar obras en formato réplica y asociadas a contextos diferentes de los del propio museo. Creemos que sirve como contraposición a este “El Prado en las calles”, hoy más en el sur, y que es una buena manera de llegar al norte. Y la primera ciudad en la que pensamos fue Gijón.

¿Por qué?

Por dos razones. Primero, porque el peso del patrimonio industrial en nuestra comunidad autónoma y en Gijón es muy singular y muy importante. Y, también, porque en Gijón hay un edificio, Tabacalera, que tiene esa impronta vinculada al patrimonio industrial que buscábamos y que además va a ser el futuro centro artístico de la ciudad. No había mejor edificio para iniciar el programa. Ahora bien, y esto es importante, con este nuevo proyecto que se estrenará en Tabacalera habrá una diferencia clara: la dimensión curatorial.

¿En qué sentido?

Esta intervención que queremos hacer en los vanos y las ventanas de los edificios se hará también para narrar algo, para construir un nuevo relato a través de nuestra colección. Esa dimensión curatorial para nosotros era clave y por eso pensamos en el equipo de La Rectoral (los asturianos Sara Moro y Ricardo Villoria), porque conocen muy bien tanto Tabacalera como nuestras colecciones y es un equipo asentado en Asturias. Les ofrecimos la idea y les pedimos tres propuestas. Y su respuesta fue magnífica: tanto a nosotros como al Ayuntamiento nos gustaron las tres. Al final nos hemos decantado por una de ellas.

Por ahora, se sabe que el “Adán” de Durero tendrá un papel especial en ese relato.

Sí. Es la primera imagen que damos a conocer. El detalle de la propuesta vamos a intentar reservarla hasta última hora, lo más tarde posible, porque creemos que en una intervención como esta el factor sorpresa se debe preservar. Por ahora solo puedo decir que a finales de septiembre o principios de octubre un nuevo vecindario se asomará a Cimavilla para dialogar con el resto de habitantes del barrio. De la mano del Ayuntamiento vamos a organizar, también, actividades educativas y conferencias vinculadas a la programación. La acción durará unos tres o cuatro meses y habrá un importante efecto retroiluminador.

¿Las reproducciones tendrán luz?

Cada imagen tendrá un dispositivo retroiluminador, sí. En días tan cortos como los que hay entre octubre y enero queríamos que estas imágenes se pudiesen ver a cualquier hora del día. Creo que el efecto va a ser muy bonito. Nos ilusiona poder iniciar “Ventanas al Prado” en Tabacalera. Creemos mucho en el proyecto para ese centro de arte y desde el Prado, donde defendemos ser un museo generoso y abierto a colaborar siempre con otras instituciones, trabajamos ahora por la incorporación de Tabacalera, a medio plazo, al “Prado Extendido”, para que cuando el centro se inaugure lo haga con un conjunto de obras del Museo del Prado integrado como depósitos.

¿Gijón se había quedado fuera del “Prado Extendido” por falta de espacios apropiados?

Desde el Prado no podemos valorar eso, pero sí decir que desde los años 90 estamos apoyando a un museo como el del Bellas Artes de Asturias, donde tenemos ahora mismo 59 depósitos que enriquecen su colección, y que Gijón, por las razones que sean, no cuenta con depósitos nuestro. Con el Ayuntamiento surgió esta conversación y se mostró encantado en que pudiéramos pensar en una serie de pinturas y esculturas que puedan enriquecer los fondos municipales. Y, como el Prado nunca para, estamos trabajando en un listado de obras como propuesta. Eso, y otras ideas para ese futuro equipamiento que poco a poco iremos comentando.

¿Serán obras distintas a las reproducciones que se puedan ver este año?

Sí, con el “Prado Extendido” hablamos ya de obras propiamente dichas para las paredes de la futura Tabacalera. Nos sentimos muy cómodos porque el Ayuntamiento nos ha dado carta blanca para hacer un listado a modo de propuesta y que después será consensuado. Para nosotros no hay nada mejor que ver que nuestros fondos se pueden disfrutar en otros lugares.

¿Y se podrá consensuar a tiempo para la inauguración?

A nivel interno ya estamos trazando un primer listado de obras. Cuando esté consensuado con el Ayuntamiento, habrá que ver dónde y cómo están. Seguramente tendremos que levantar depósitos en otras instituciones o hacer trabajos de limpieza y restauración. Es un proceso que lleva su tiempo, pero por fechas lo previsto es que las obras estén perfectamente disponibles para la inauguración de Tabacalera.

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