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El detenido por asesinar a la gijonesa Susana Sierra buscó "producirle un extraordinario y desmedido dolor" al matarla

Jesús "El Vasco" alquiló un trastero en Gijón para esconder el cuerpo, pero fue descubierto antes por la Policía

El procesado, condenado en abril por retener y agredir a otra mujer, será juzgado por un jurado popular en fecha por determinar

VÍDEO: Detienen al presunto autor del crimen de Gijón

Carlos Tamargo

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“Producirle un extraordinario y desmedido dolor, provocándole males innecesarios” para matarla. Esta es la conclusión a la que ha llegado el Ministerio Fiscal para solicitar una condena de 25 años a Jesús “El Vasco”, el único procesado por el asesinato de la gijonesa Susana Sierra, que apareció en un contendor de basura, cubierta de arena, en un piso de la céntrica calle Contracay, a escasos metros de la Plaza Mayor. Este caso que conmocionó la ciudad se juzgará mediante un jurado popular en una fecha por determinar. El acusado, con una condena reciente por retener y dar una paliza a otra mujer, como desveló LA NUEVA ESPAÑA, cumple prisión preventiva y nada hace pensar que saldrá de la cárcel antes del juicio.

El crimen de Susana Sierra, de 59 años, se descubrió el 24 de junio de 2025 cuando agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (Udev) de la Policía Nacional hallaron su cuerpo sin vida en la calle Contracay tras varios meses desaparecida. Se detuvo a Jesús “El Vasco”, un hombre con amplios antecedentes que ahora espera en prisión el juicio por este asesinato. Pero el asesinato se produjo casi un mes antes. Eso sí, el procesado nunca ha reconocido el crimen. De hecho, señaló que escondió el cuerpo de la víctima después de que ella se suicidase, algo que no concuerda con las pruebas recabadas.

Susana Sierra estaba casada con otro hombre. Este matrimonio estableció una relación de amistad con Jesús “El Vasco” al coincidir en el Centro Remar de Gijón a finales de abril de 2025. Los tres juntos acudieron al Hospital de Cabueñes, donde estaba ingresada en fase terminal la madre de Susana Sierra. Luego, de madrugada, los tres se fueron al piso de la calle Contracay, donde Jesús “El Vasco” propinó dos bofetones al marido de Susana Sierra. Este hombre se fue del piso, pero ella optó por quedarse allí.

No está clara la fecha exacta. El Ministerio Fiscal sostiene que entre el 7 y el 20 de mayo -la familia comenzó a difundir la imagen de Susana Sierra como desaparecida a primeros de junio- la fallecida ingirió benzodiazepenas (diazepam/ nordiaazepam), antipsicóticos (aripiprazol, quetiapina) y antidepresivos (citalopram y mirtazapina), “que le provocaron un estado de aturdimiento”. No está claro si lo hizo “motu proprio” o a instancias de Jesús “El Vasco”. Sí parece claro a la vista de la instrucción judicial, y de acuerdo con el relato de la Fiscalía, que el ahora acusado aprovechó ese aturdimiento “para atar, con unos cordones de calzado, las manos de la mujer a su espalda, desnudarla de cintura para abajo y taparle el rostro con un pasamontañas”.

Manos atadas a la espalda, desnuda y con pasamontañas

El objetivo de Jesús “El Vasco” era matar a la mujer. Por eso, tras eliminar “cualquier posibilidad eficiente de defensa, y como acto de dominación y sometimiento, la golpeó con sus manos y con objetos no determinados en la cabeza, en las cuatro extremidades y en la región suprapúbica, para finalmente estrangularla, provocando su fallecimiento”.

Susana Sierra.

Susana Sierra. / LNE

Una vez perpetrado el crimen, Jesús “El Vasco” metió el cadáver en un saco negro de plástico y lo introdujo en contenedor de basura de unos 120 litros de capacidad que tenía en su vivienda. Lo llenó de arena húmeda y lo precintó con papel film. Luego, el contenedor se quedó “a los pies de la cama”.

Jesús “El Vasco”, condenado el pasado mes de abril a seis años y cinco meses de prisión por los delitos de detención ilegal y lesiones después de retener contra su voluntad y agredir a una mujer en su piso de la calle Contracay, quiso deshacerse del cuerpo de Susana Sierra y para ello alquiló un trastero en Gijón, pero la Policía Nacional entró en su vivienda y lo descubrió antes de que llegase a trasladarlo.

Tras el arresto ingresó en prisión preventiva. Ahora se enfrenta a 25 años de cárcel por un delito de asesinato con la agravante de desprecio de género.  También que cumpla diez años de libertad vigilada y que indemnice con 90.000 euros al marido de su víctima y con otros 50.000 euros a su hijo.

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