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Javier Simorra, diseñador de moda y fundador de la marca que lleva su nombre: "El 15% de la ropa que se fabrica no se va a vender jamás"

"La moda española está como el turismo: en un buen momento; somos el país que tiene las dos empresas más importantes del mundo, Mango y Zara, y además hacen un producto que está súperbien"

Javier Simorra con la diseñadora Virginia Abzuaga, en la Escuela de Comercio de Gijón.

Javier Simorra con la diseñadora Virginia Abzuaga, en la Escuela de Comercio de Gijón.

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A. Rubiera

A. Rubiera

Gijón

Javier Simorra (Barcelona, 1953), diseñador de moda, director creativo y fundador de la firma de moda que lleva su apellido, es una referencia en la industria de la moda española con un trabajo que fusiona innovación, calidad artesanal e investigación de materiales. Hoy será miembro del jurado de la gala “Raíces” (Teatro Jovellanos, 20.00 horas) que busca descubrir nuevos talentos del sector que tengan una mirada centrada en la sostenibilidad. Una gala en la que le acompañarán la galerista asturiana Aurora Vigil-Escalera; la actriz y directora de cine Vanesa Romero; la directora de antena y contenidos de la RTPA, Lucía Herrera; y el periodista Gervasio Pérez. Además, ayer Simorra ofreció una charla sobre “Sostenibilidad, tendencia y moda” en la Escuela de Comercio.

¿Qué le apetece contar sobre sostenibilidad y moda?

Lo primero, sin duda, es poner el oficio arriba de todo. Por encima de todo está el oficio, la costura, el patrón, modelar... Es el origen absolutamente de todo y dominar esto te da una fuerza, una seguridad y te hace tener una visión brutal de lo que es la moda.

¿Y la sostenibilidad?

Antes del año 2010 casi ni se sabía lo que era hablar de moda y sostenibilidad. Hubo una desgracia en la India, murieron mil cien personas en una fábrica y claro, hubo que revisarlo todo porque realmente la moda, dicho entre comillas, se hacía en algunos países bajo unos criterios y unas formas tremendas. Así que se puso en marcha una cantidad de normativas tremendas con respecto al medio ambiente, al tratamiento de los tejidos, de los hilados… el trato con los trabajadores… son muchas cosas las que engloba. En realidad decir sostenible es hablar de mundo mejor.

¿Y se llega a tanto?

Sí se está legislando, y está muy bien. Pero por otro lado se está fabricando unas cantidades de miles de millones de prendas que no hay quien lo consuma, o sea, estamos en una dicotomía clara. Por un lado legislamos para hacer las cosas perfectas, pero por el otro lado nadie controla los cientos de millones de prendas que se hacen que jamás se van a vender, que van a ir a ríos enteros de ropa que hay en Chile, que no se pueden ni destruir ni incinerar, o sea, es un caos. El 15% de ropa no se va a vender jamás. Ni en rebajas ni en nada.

¿Y qué hacer entonces?

Yo creo que todo tiene que pasar por decisiones muy personales. Porque cada uno diga: yo quiero apostar por este tipo de vida, quiero comprar este tipo de producto y quiero vivir de una determinada manera, quiero reciclar en casa…. Son un montón de pequeñas cosas, pero de verdad que cada vez más creo que todo debe partir de las decisiones personales y ahí que cada una haga lo que lo que pueda, lo que quiera y lo que buenamente se vea capaz. Porque el mercado te lo va a proponer todo: lo próximo, lo cercano, lo hecho a mano, con amor, con cariño y también la otra montaña de prendas de consumo rápido a un precio espectacular que nadie va a comprar. Porque lo que estamos con la moda rápida, con todo lo que viene de China, con ese crecimiento constante de todas esas compañías, de todas las empresas... es brutal. Lo dicho: se está fabricando lo que jamás se podrá ni poner nadie. Pero también creo que no es justo centrar todo esto que está pasando solo en el tema textil. Para mí hablamos de cómo quieres vivir, en general. Y se empieza por la basura, si reciclamos o no reciclamos.

Objetivamente, ¿una camisa puede costar 5 euros?

Es un poco increíble, pero sí. Conozco bien los mercados asiáticos y sé que son capaces de crear moda a 1 euro, aunque no lo entienda. También sé que son los responsables de la fabricación del gran lujo y la gran calidad. En China hay dos mundos, y hay dos Chinas.

¿Cómo ve el momento de la moda en España?

Bien. Somos el país que tiene las dos empresas más importantes del mundo, Mango y Zara, y además hacen un producto que está súperbien, y siguen las normas al pie de la letra en cuanto a tejidos, acabados… así que la moda está como el turismo. Bien, muy bien, con ofertas muy buenas y propuestas muy buenas.

¿Ha cambiado mucho desde sus inicios?

Lo que ha cambiado totalmente es la distribución totalmente. Cuando yo empecé la distribución era en un canal, que era el multimarca, con tiendas pequeñas, donde vendíamos los fabricantes. Nosotros hacíamos aquello que nos compraban los que ya sabían lo que iban a vender. Hasta el año 2000 se ha fabricado muchísimo menos de lo que se fabricó del 2000 en adelante, cuando las cadenas monomarcas y todos empezamos a fabricar para llenar tiendas sin saber lo que realmente vas a vender. Esa es una diferencia brutal. Es fabricar sobre pedidos o fabricar para ir llenando tiendas y después veremos lo que pasa. Y ese modo de trabajo empieza a principios de los 2000. El desmadre empieza ahí, hasta el 2010. Y ahora ya es el desmadre brutal. ¿Sabe que ahora ha abierto un Temu en París, o sea, que tiene tiendas físicas? Es tremendo, tremendo. Pero bueno, esto a la vez convive con el lujo, con el gran lujo y con la gran calidad. Porque en el mismo momento en el mundo se hacen cosas increíbles, alta costura. De nuevo vuelvo a la elección personal: cada uno tiene que decidir dónde te posicionas. Aunque para eso también hay que poder, claro.

Simorra es una marca que se asocia mucho a buenos tejidos. ¿Si le pregunto con qué tejido se quedaría, ese que nunca le falla?

Una buena lana 100% no falla nunca. Y un buen técnico me encanta. Y eso que el técnico es un tejido sintético, pero los hay espectaculares, espectaculares con los que quedan unas prendas preciosas. Un buen algodón no falla nunca, un satén de algodón.... En realidad le diría que me quedo con el tejido que sea, pero que sea bueno. O sea, bien tratado, bien trabajado. Y entonces, puede ser una mezcla no tan noble, que va a comportarse fenomenal. A lo mejor lleva lycra, claro. Y si todos somos muy puristas decimos "no", a la lycra, pero haz un pantalón sin ella ahora. A ver, quién se pone un pantalón un poco adaptado al cuerpo que no lleve lycra. Aquí tenemos otro problemón porque todos nos hemos acostumbrado a la lycra en los pantalones, pero la lycra es un desastre a la hora de reciclar.

¿Adaptarse a la modernidad podría ser una de las claves de de su marca?

Claro; dentro de poco la marca cumplirá 50 años, con lo cual te puedes imaginar lo viejo que soy yo y lo vieja que está la marca.

Y habiendo visto pasar tantas épocas, ¿le sigue resultado tan atractivo el mundo de la moda, siendo siendo el motor de su vida?

No solo es mi motor: lo mío es una obsesión. Yo estoy enfermo. Me hace mucha gracia porque me dicen mucho lo de que por qué no me jubilo. Y yo digo: ¡pero que me dices, si llevo 50 años jubilado!0 Siempre lo he pasado genial en esto toda la vida y sigo pasándomelo de coña.

¿La Reina Letizia ayuda al sector y a la sostenibilidad?

Yo creo que sí, porque va con marcas muy de aquí. Nosotros vestimos una vez a su a su hija. Y su apuesta por reutilizar ropa la acerca al mundo real. Y esto gusta. Porque crea proximidad, algo que me parece perfecto. Gusta mucho más que cuando ves a la gente en posición y actitudes

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