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Ana de Miguel, una Comadre de Oro en Gijón: "La extrema derecha está prosperando porque la izquierda está haciendo dejación de la idea de igualdad"

"En 2018 el feminismo estaba en lo alto, ahora en lo bajo porque lo han parasitado el mercado, colectivos y partidos políticos"

Ana de Miguel Álvarez, este lunes en la plaza del Instituto.

Ana de Miguel Álvarez, este lunes en la plaza del Instituto. / Marcos León

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Gijón

La filósofa, feminista y profesora universitaria Ana de Miguel Álvarez (Santander, 1961) tiene entre sus distinciones el haber sido Comadre de Oro en 2016. Este lunes impartió en Gijón una conferencia, organizada con motivo del 40º. aniversario del premio Comadres de Oro, que concede cada año la Tertulia Feminista Les Comadres.

Valore este aniversario.

El pensamiento se desarrolla de forma polémica, debatiendo, que es algo que se necesita para que sea un pensamiento vivo. Y eso es lo que han hecho Les Comadres, convertirse en unas interlocutoras con toda la intelectualidad y con todas las mujeres y hombres de a pie de calle.

¿Cuál es la situación actual y a qué cree que tiene que aspirar el feminismo?

La situación actual es paradójica. Vemos que el feminismo ha «triunfado», en cuanto que mucha parte de nuestra visión del mundo ha permeado a la sociedad. Pero, la situación no es la misma que en 2018, con el feminismo estaba en todo lo alto, cuando fue la huelga feminista en España. No han pasado ni diez años y el feminismo está ahí abajo. Las mismas que eran recibidas con vítores cuando iban a los institutos a hablar sobre igualdad y el problema de la violencia sexual, ahora hay alguien que las silva o les hace reproches.

¿A qué cree que se debe?

A que el feminismo ha sido utilizado como adjetivo para vender camisetas feministas, ropa interior feminista, bodas feministas; se ha convertido en un objeto de consumo. Como tuvo éxito, llega el mercado a parasitarlo. Y también grupos, colectivos y partidos políticos a parasitarlo.

¿Quiere decir que han enturbiado la imagen del feminismo?

Que la han arrastrado por el suelo. Lo que ha llegado a los jóvenes en estos últimos años es la idea de que es el feminismo es enfrentamiento, guerra de sexos. Y el feminismo es todo, menos guerra entre los sexos. Desde instancias de poder, desde revistas de moda, se define el feminismo como la inclusión de todos los grupos, de todas las causas, como algo muy relacionado con la performance de como vistes, de como te comportas, como cruzas las piernas: una banalización y mercantilización del feminismo; que todo lo que una mujer quiera o desea es feminismo. Eso no es así.

Ante esto, ¿qué propone?

No es fácil, porque el daño hecho con la instrumentalización del feminismo es mucho. Lo primero, tratar de de volver a comunicar con la gente joven. El problema es que con Internet quien dice cosas más burras es más viral, mientras que el feminismo es un discurso humanista.

¿Cómo valora la división que hay en el movimiento feminista?

Superficialmente puede parecer que es por el tema de la autodeterminación de género; que alguien manifieste que ser mujer es un sentimiento y cualquiera se puede auto determinar como mujer. Eso implica que definen ser mujer como un sentimiento, mandando un mensaje irracional al mundo, a gente de con buena voluntad que nos dice, "oye, ¿qué malos hacen los trans?" Si no nos hacen ningún mal los trans, lo que no podemos es transigir por la irracionalidad de ser mujer es un sentimiento y que, por tanto, cualquiera pueda autodeterminarse. Pero el motivo por el que hay dos manifestaciones del 8M en Madrid es porque en una de ellas se defiende que el trabajo sexual es un trabajo como otro cualquiera, está a favor de la gestación subrogada, mientras en otra decimos que no se puede mercantilizar el cuerpo de las mujeres ni mediante la prostitución ni con la gestación subrogada.

¿Es irreconciliable esa división?

Es muy difícil, porque la sexualidad no es una actividad como otra cualquiera.

¿De cuál de sus libros se siente más orgullosa?

De "Neoliberalismo sexual". Cuando lo escribí, vivía en mi burbuja de feminista, pero al llevar a mi hijo y mi hija al colegio y ver los regalos que les hacían, me di cuenta de que todos los juguetes eran sexistas. A él metralletas y a ella Barbies. Era la vuelta al rosa y al azul. El libro se subtitula "El mito de la libre elección", porque la forma de reproducir la desigualdad es no ya por leyes que nos prohíban hacer cosas, sino que el neoliberalismo reproduce la desigualdad en una sociedad que está diciendo continuamente que apoya la igualdad. Todos los partidos políticos son feministas.

¿También los de ultraderecha?

En España hoy, y en Europa en general, es muy difícil llegar al poder, pero no están en el poder sin mantener que mujeres y hombres son iguales y tienen que tener los mismos derechos. Muy complicado. Otra cosa es luego la agenda oculta que tengan. Pero Marine Le Pen está a favor del aborto y Meloni en contra de la gestación subrogada. Mientras hay una parte de la izquierda que los quiere decir a las mujeres que ser puta es transgresor, que la gestación subrogada pues la utilizan los gais que tienen derecho a ser padres, o que coge a un colectivo que haya tenido una historia de opresión o al colectivo trans para decirnos que ser mujer es un sentimiento. La extrema derecha está prosperando a veces porque la izquierda está haciendo dejación de la idea sagrada de igualdad, cambiándola por diversidad e inclusión, que no dejan de ser un poco palabras, un poco vacías que apelan a los buenos sentimientos.

¿Cuál considera entonces que es la esencia de la igualdad?

La primigenia, de la que luego se levanta todo, es compartir los cuidados y la igualdad de oportunidades económicas.

¿Y eso cree que la izquierda lo está orillando?

Firmemente.

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