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Hablan los allegados de la médica gijonesa fallecida en un accidente en Palencia: "Se entregaba en cuerpo y alma a la familia"

Ángela Corbato era MIR intensivista en el hospital de Palencia, donde acababa su residencia el 17 de julio

Su objetivo era regresar pronto a Asturias, para estar más cerca de su novio y de su familia, especialmente de sus dos sobrinos

"Divertida y curranta", describen las amigas de una joven muy querida que fue a La Asunción, jugó al tenis y era integrante de la peña sportinguista "Los Guajes"

El coche accidentado

El coche accidentado

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Pablo Palomo

Pablo Palomo

Gijón

Se podría decir que Ángela Corbato tenía dos ojitos derechos: sus dos sobrinos, Pelayo, de cuatro años, y Manuela, que acaba de cumplir uno. Por eso, últimamente solía apurar los fines de semana en su Gijón natal, alargándolos hasta el lunes por la mañana para luego regresar a su trabajo como médica en el hospital de Palencia. Eso mismo hizo tras este último fin de semana, cuando salió en coche a primera hora de la mañana para vivir la que tenía que ser una de sus últimas jornadas como MIR intensivista en la UVI del Complejo Asistencial Río Carrión.

Sin embargo, al llegar a la altura de Herrera de Pisuerga, ya en la provincia castellana, en el kilómetro 62, su vehículo se salió de la autovía A-67. Ese accidente segó la vida de esta joven de 30 años, prometedora doctora y una mujer "divertida" y "entregada a los demás" que "siempre estaba ahí para ayudar con cualquier cosa".

Las causas del accidente las está investigando la Guardia Civil. El siniestro tuvo lugar a primera hora de la mañana y la noticia del fallecimiento de Ángela Corbato pronto golpeó con dureza a todos quienes la conocían en su Gijón del alma. Sus padres y su hermana se desplazaron a la ciudad palentina para hacerse cargo de sus restos mortales. Mientras, sus muchos amigos en Asturias y en Madrid trataban de asumir lo sucedido. Volviendo en coche desde la capital de España estaban dos de sus mejores amigas, Arancha Fernández y Marta Álvarez. "Yo no tenía hermanas, pero para mí ella lo era", describió, aguantándose las lágrimas al otro lado del altavoz, la primera de ellas.

Ángela Corbato, pese a solo haber pasado 30 años en este mundo, hizo muchas amistades, a lo que ayudaba una "sonrisa permanente" que resaltan todos sus amigos. Era una mujer muy querida en muchos círculos. Uno de ellos era la comunidad escolar del colegio La Asunción. En el centro del barrio de El Bibio estudió su hermana y estudió ella desde los tres años hasta acabar la etapa de Bachillerato. Sus amigas cuentan que siempre fue una estudiante de diez. No solo por su capacidad de trabajo, sino porque también era habitual que sacara las más altas calificaciones. "Su objetivo siempre fue estudiar Medicina", añaden Arancha Fernández y Marta Álvarez.

Acababa su residencia y quería volver a Asturias

La facultativa se encontraba en un buen momento personal y laboral. En lo personal, explican sus amigas más cercanas, estaba muy enamorada de su novio, Javier García, con el que apenas llevaba cinco meses. "Estaba muy, muy ilusionada", cuentan. En lo profesional, estaba en el quinto año de residencia y ya oteaba su futuro. Su objetivo era regresar a Asturias a mitad del verano. De hecho, se le acababa el contrato el 17 de julio y este jueves pasado, cuentan sus amigas, en el hospital palentino le acababan de hacer una despedida, señal de que allí también dejó un gratísimo recuerdo. De hecho, se la puede ver sonriente en un reportaje publicado en medios locales acerca de un sistema pionero para controlar marcapasos de pacientes.

"Ella quería estar lo más cerca posible de su familia, de su novio y de sus sobrinos", apuntan las dos amigas. Su idea era poder empezar a trabajar más pronto que tarde en Oviedo, en el HUCA. Fruto de ese momento dulce en lo personal, era costumbre en ella últimamente regresar a Gijón cuando le tocaba libranza. Solía apurar el fin de semana y marcharse el lunes.

De hecho, este mismo fin de semana participó en una comida con algunos de sus amigos. Amigos e integrantes de la peña sportinguista Los Guajes, de la que Corbato era una miembro entusiasta junto a su novio. "Ella de pequeña jugó al tenis, pero últimamente era muy aficionada al fútbol e íbamos a los desplazamientos del Sporting", resaltan sus amigas.

En lo personal, más buenas palabras. "Era excelente en todo. Fue siempre una curranta desde pequeña", comentan. "Nunca decía que no a una cerveza, a salir de fiesta, a hacer un viaje", apostillan. Era también muy aficionada al sol. "Nada más que salía un rayito, ahí estaba ella. Le encantaba ir a la playa", describen sus amigas íntimas. "Se entregaba en cuerpo y alma a la familia y a las amigas", añaden.

El funeral ya está programado. Será mañana a las seis y media en La Asunción cuando se despida por última vez a Ángela Corbato.

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