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Eduardo Carreño, jefe de la unidad de Tratamiento de Conductas Adictivas del Hospital Covadonga de Gijón: "Asturias es la región que tiene más normalizado el consumo excesivo de alcohol"

"Se están normalizando mucho el cannabis y la cocaína; se ha perdido la percepción de riesgo", advierte el médico especialista

Eduardo Carreño, en el hospital Ribera Covadonga.

Eduardo Carreño, en el hospital Ribera Covadonga. / LNE

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El médico Eduardo Carreño Rendueles (Gijón, 1960) se muestra satisfecho con el trabajo desarrollado en el primer año de actividad de la unidad de Tratamiento de Conductas Adictivas del hospital Ribera Covadonga. Carreño está al frente de este servicio en el que trabaja de la mano de Ana Cueto y por el que ya han pasado un centenar de pacientes.

¿Qué balance hace al alcanzar el primer aniversario de la unidad?

Estamos muy satisfechos. La unidad, tal y como está montada ahora mismo, es muchísimo más cómodo para nostros y para los pacientes. Tenerla en un hospital general nos da mucha más seguridad de funcionamiento porque te permite hacer interconsulta. Es decir, los pacientes que tienen adicciones comportamentales no tanto, pero los que tienen adicciones a sustancias es muy fácil que tengan pluripatologías. Por lo tanto, trabajar con otros servicios es mucho más seguro y eficiente.

¿Qué cambios conllevó la creación de la unidad?

Desde hace 14 años teníamos una unidad de Desintoxicación Hospitalaria en este centro y eso lo compaginábamos con los tratamientos de adicicones que hacíamos en nuestras consultas externas de la calle Asturias. Por lo tanto, al haber juntado todo esto nos permite hacer la desintoxicación ambulatoria y hospitalaria y la deshabituación ambulatoria dentro de la misma unidad.

¿Los pacientes lo agradecen?

Sí. Ellos están mucho más satisfechos, nosotros mucho más cómodos y el rendimiento es mucho mejor. Además, hemos notado que gracias a eso ha aumentado la prevalencia de las consultas. La gente consulta más de lo que consultaba por separado en la clínica o en la unidad de Desintoxicación.

¿A cuántos pacientes han atendido este año?

Desde que formé mi clínica en 1986 llevaremos cerca de 4.000 pacientes. Y este año hemos tenido alrededor de unos 110 pacientes.

¿Todos son asturianos?

No, ni mucho menos. Muchos son de Asturias, pero también hay de fuera de Asturias e incluso de fuera de España. Puede ser que en España haya más unidades de Tratamiento de Conductas Adictivas, pero en el norte esta es la única privada que hay. Además, viene gente de países como Inglaterra, Irlanda o Estados Unidos por varias razones. Más allá de que el enfoque innovador, personalizado y centrado en el paciente es bueno, también hay que tener cuenta que aquí la habitación les puede costar 3.000 euros y en un país anglosajón el precio se va a 14.000 euros. Entonces, a la gente le compensa hacer aquí el tratamiento y luego volver a su casa.

¿Qué destaca de la forma de trabajar de la unidad?

Sobre todo, que perfilamos un tratamiento muy personalizado a cada persona. Podemos hacerlo de forma ambulatoria, hospitalaria o añadiendo otros tratamientos dependiendo del estado de la persona. Además, tenemos la opción de contratar a abogados o economistas para poder solucionar otros problemas que van añadidos al consumo. Entonces, hacemos un tratamiento integral y muy personalizado del problema adictivo que pueda tener la persona.

¿A qué tipo de pacientes están atendiendo con mayor frecuencia?

Hay pacientes de todo tipo. Por un lado, con sustancias hay a opiáceos, cocaína, alcohol, cannabis... y por otro lado están el sexo, el juego, las apuestas y los móviles. Hay un poco de todo, pero lo que más viene a la unidad es gente afectada por el alcohol porque es la adicción más prevalente. Además, el alcohol es una adicción que requiere unos cuidados específicos a la hora de hacer la desintoxicación porque resulta complicado hacérsela sin que aparezcan complicaciones. Por lo tanto, hay que hacerlo con más cuidado y muchas veces hay pacientes alcohólicos a los que tienes que ingresar sí o sí.

¿Sigue estando muy normalizado el consumo excesivo de alcohol en España?

Sí. Y en Asturias aún más. Aquí se bebe casi para cualquier situación y hay un exceso de consumo en botellones y de consumo de atracón. Y el tema de los botellones está muy asociado al consumo de otras sustancias como el cannabis y la cocaína. Entonces, Asturias es la comunidad que más normalizado tiene el consumo excesivo de alcohol. No es la que más consumo porcentual tiene, pero sí la que lo normaliza más.

¿Por qué?

Ahí influye mucho la manera de relacionarse con el alcohol que existe en Asturias. Tradicionalmente, la gente que tenía un problema de consumo de alcohol era el varón de cincuenta años o más que después de trabajar se ponía cardiaco y producía problemas en casa. También estaba la señora que cuando se encontraba sola en casa le daba al vino blanco hasta que se caía en el mostrador. Pero con las pautas de bebida que había antiguamente en España y en Asturias la gente aprendía a beber de forma continuada, pero moderada. Todo eso ha ido variando y ahora las pautas que se siguen aquí son mucho más parecidas a las de los países del norte de Europa, donde se bebe bebida de más graduación, en más cantidad y en menos ocasiones. Eso origina unos problemas bastante diferentes.

¿Qué otros cambios ha detectado en el perfil de las adicciones respecto a años anteriores?

Lo que noto cada vez más es la normalización del consumo tanto de cannabis como de cocaína. En cuanto al cannabis, la gente ha perdido completamente la percepción de riesgo. Es una cosa que la consideran como algo completamente banal, incluso algunas personas lo consideran más sano que el propio cigarrillo y eso es totalmente falso. El cannabis causa muchísimos problemas a nivel psiquiátrico y es una puerta de entrada a otras adicciones. Y el problema con la cocaína es que se ha normalizado mucho el consumo. La gente ya no ve extraño el tema de salir y meterse "unos tirillos". Eso es muy difícil de controlar porque la cocaína produce una adicción y una escalada en el consumo muy rápidas.

¿En qué edades se producen esos problemas principalmente?

En el caso del cannabis hablamos de gente joven y en la cocaína de personas de gente más mayor. No obstante, a partir de los 25 o 30 años ya es muy habitual ese consumo o al menos verlo de cerca.

¿Qué otros temas le preocupan?

Pues un problema que vamos a tener es el tema de los vapers, que están aumentando mucho, generan adicción y son más dañinos que el propio tabaco fumado. Y otro problema es el consumo asociado al "chemsex", que está creciendo bastante.

¿Los pacientes tardan en pedir ayuda?

Sí. Muchas veces existe el problema de que no saben a dónde acudir para pedir ayuda. Lo que tienen que tener claro es que los tratamientos de hoy en día son seguros, fáciles y no tienen ningún tipo de abstinencia. Se solía tener el miedo a esa abstinencia, pero con los miedo que hay no hay que temer a eso. Es importante saber que no se puede retardar el inicio del tratamiento y que en ningún centro cobran por dar asesoramiento cuando van a preguntar.

¿Qué porcentaje de éxito han alcanzado en este primer año?

En desintoxicación física, que son aquellos casos que dejan de consumir sin tener abstinencia en una semana o diez días, estamos en un éxito de más del 90%. En cuanto a la deshabituación, que son aquellos que no vuelven a caer, estamos en torno a un 45%.

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