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De la Escalerona al Elogio del Horizonte, un recorrido por el "hormigón herido" de Gijón

Las dos obras se encuentran en un ambiente especialmente dañino para sus materiales

Algunas zonas dañadas del Elogio y la Escalerona

Algunas zonas dañadas del Elogio y la Escalerona

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Héctor Blanco

Héctor Blanco

Así como se dan duplicidades vitales entre distintas personas también esto ocurre entre diferentes bienes de nuestro Patrimonio. La Escalerona y el Elogio del Horizonte son un buen ejemplo de ello. Obras, respectivamente, de José Avelino Díaz Omaña y de Eduardo Chillida, comparten tener al hormigón armado como elemento constructivo y expresivo esencial, su vanguardia creativa y constituir dos elementos destacados del patrimonio municipal gijonés. Igualmente ambos son referentes de momentos relevantes de la historia local en los que el Ayuntamiento de Gijón se aplicó en repensar y modernizar la ciudad.

La Escalerona es la construcción más popular del amplio programa de renovación urbanística realizada por las corporaciones de la II República, con el alcalde Gil Fernández Barcia a la cabeza, y que lograron transformar la ciudad siendo su culmen el Plan de Reformas de 1937.

El Elogio es también la obra más conocida del proceso emprendido a partir de 1979 por las corporaciones presididas por los alcaldes José Manuel Palacio y Tini Areces, una transformación que pivotó sobre el Plan General de Ordenación de 1986 o “Plan Rañada” y que marco un punto y aparte en la historia local.

En general se identifica al hormigón armado como uno de los materiales constructivos más perdurables que existen, y lo es, pero eso no quiere decir que sea indestructible. Su longevidad está asociada de hecho a dos cuestiones capitales: la calidad técnica empleada en su ejecución y el contexto de su emplazamiento. La armadura metálica que incluye el hormigón armado, mal colocada y ubicada muy cerca de la superficie, con las circunstancias ambientales adecuadas acaba siendo afectada por la humedad, oxidándose y dañando a la estructura que la alberga. Esa es una de las deficiencias que presenta constructivamente el Elogio del Horizonte y que ya comenzó a advertirse poco más de una década tras su materialización.

Tanto el contexto del Elogio como el de La Escalerona cuentan con un elemento especialmente dañino para el hormigón por su carácter corrosivo: una atmósfera marítima cargada permanentemente de humedad y salitre. En el caso de La Escalerona a esto se añade el efecto abrasivo de la arena y guijarros de la playa en la que está emplazada y que las mareas arrastran sobre su basamento cual lija natural implacable. En este último caso hay que sumar un tercer factor: el tiempo, ya que hablamos de 93 años de existencia.

La Escalerona y el Elogio del Horizonte son propiedad del Ayuntamiento de Gijón, o lo que es lo mismo de toda la ciudadanía gijonesa, y por consiguiente son legalmente el equipo de gobierno y los técnicos municipales bajo sus órdenes los responsables de su adecuado mantenimiento y conservación.

Es evidente que hace años que ambos símbolos locales precisan de una intervención integral para frenar su deterioro. El Elogio nunca ha tenido un tratamiento que interrumpa su degradación estructural mientras que La Escalerona sí se benefició de una rehabilitación integral con Paz Fernández Felgueroso como alcaldesa, pero de esa intervención hace ya un cuarto de siglo.

Desde estas páginas también desde hace años se ha venido reclamando reiteradamente una intervención sobre ambos bienes. En diciembre de 2023 La Nueva España de Gijón organizó el único acto público que se convocó para conmemorar el 90 cumpleaños de La Escalerona. En el mismo, ante la propia alcaldesa Carmen Moriyón y una amplia representación del equipo de gobierno, se expuso con abundante material gráfico la situación de deterioro en la que se encontraba y la necesidad de garantizar su futuro. En marzo del año siguiente la concejalía de Obras Públicas anunció la decisión de iniciar una revisión de esta construcción de cara a elaborar el consiguiente plan de intervención. Hasta la fecha nada más se supo.

Con el Elogio llevamos desde 2018 esperando por una actuación que se anunció a bombo y platillo en el segundo mandato de Foro, de aquella se hablaba de un inicio inminente mientras que, casi una década después, no ha habido otro resultado que repetitivos reanuncios sin efecto práctico.

Y, entre fotos concejiles autocomplacientes y planes en el limbo, la realidad es que ahí siguen ambos, Elogio y Escalerona, degradándose.

Semanas atrás se daba a conocer el estudio para el túnel-parking promovido por Foro bajo la avenida de Rufo García Rendueles, en cuya elaboración se consumieron más de 100.000 euros para determinar, esencialmente, lo ya conocido.

En el año 2003 se publicó la monografía “El subsuelo de Gijón”, obra de Manuel Gutiérrez Claverol, Miguel Torres Alonso y Carlos Luque Cabal, en la que ya se puntualizaba el contexto geológico del área urbana ahora valorada más en detalle. Obviamente hay datos más precisos en el nuevo estudio ahora presentado, pero ninguno que resulte relevante respecto a la identificación de la estructura y nivel freático de estos terrenos en relación con lo publicado hace 23 años. El complemento de la información obtenida, el económico, no es otro que confirmar lo que ya se apuntó desde diversos ámbitos respecto al proyecto de Foro para la campaña electoral de 2023: la obra técnicamente es viable pero en ningún caso con el coste defendido hace tres años. Entonces se apuntaba a un gasto de entre 35 y 50 millones de euros y ahora se nos dice que, aún limitado a la mitad de su recorrido -el tramo entre la avenida de Castilla y la calle Eladio Carreño-, la cifra oscila entre 120 y 137 millones.

Este mandato municipal se está caracterizando por la peculiaridad inédita de constituir una precampaña electoral permanente. A un año de su finalización cuesta recordar un periodo tan breve de tiempo en el que más anuncios, fotos, infografías, reanuncios, preinauguraciones y demás marketing político se hayan sucedido de manera constante con el consiguiente gasto.

Resulta desolador pensar cuántas necesidades reales hubieran podido solventarse si todo ese tiempo y dinero se hubiese dedicado a gestionar y resolver los problemas reales de Gijón.

Es muy posible que, de esa manera, ni el Elogio ni La Escalerona se encontrasen como están a día de hoy. Pero, como aquí ya se ha manifestado en otras ocasiones, lo que hay para nuestros munícipes está claro: la realidad es un incordio que exige esfuerzo, dedicación y genera poco lucimiento y la pirotecnia electoral siempre es una fantasía fascinante y multicolor que, además, va a cargo del erario público.

Entre tanto el hormigón herido, o el metal o la piedra, de numerosos símbolos gijoneses vive un abandono tan penoso como injustificable.

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