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Los antiguos alumnos de jesuitas de Asturias hacen piña en Gijón con un primer encuentro que "abre un camino": "Queremos trabajar en proyectos en común"

"La formación jesuita nos ha enseñado que el crecimiento personal siempre está unido al servicio a los demás y juntos podemos llegar más lejos que por separado", reivindica la asociación de antiguos estudiantes del colegio de la Inmaculada, impulsora de la iniciativa

Por la izquierda, Jesús Acebal, José María Aguirre, Javier Fernández de la Vega, Susana Llaneza, José Manuel López, Amparo Scola, Óscar González, Víctor Rodríguez, Gonzalo Álvarez, Ana García, Manuel Nevares, Juan Carrasco, Paula Fernández y Jesús Jiménez, en el patio del colegio de la Inmaculada.

Por la izquierda, Jesús Acebal, José María Aguirre, Javier Fernández de la Vega, Susana Llaneza, José Manuel López, Amparo Scola, Óscar González, Víctor Rodríguez, Gonzalo Álvarez, Ana García, Manuel Nevares, Juan Carrasco, Paula Fernández y Jesús Jiménez, en el patio del colegio de la Inmaculada. / Marcos León

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"Nace con vocación de continuidad, de abrir caminos, y representa mucho más que una reunión de personas que compartimos un pasado común". Así se expresaba este jueves Víctor Rodríguez, presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos del colegio de la Inmaculada. El motivo, el primer encuentro de antiguos alumnos de jesuitas de Asturias, celebrado en el centro educativo gijonés y que supone el punto de partida de una iniciativa con varios objetivos. "Queremos aumentar el conocimiento mutuo y trabajar en proyectos en común", afirmó Rodríguez en una cita que contó con representantes de Universidad Laboral, la Escuela Revillagigedo, la Fundación Hogar de San José y el colegio San Ignacio de Oviedo.

"Trabajando en red desde una formación compartida" es el lema de este proyecto. La idea es llevar a cabo estas reuniones de manera periódica, al menos una vez al año, y con sede rotatoria. "Buscamos compartir vivencias, experiencias y problemáticas de las asociaciones", aseveró Víctor Rodríguez, que abogó por afrontar los retos del presente y futuro. "Los antiguos alumnos no somos solamente una memoria colectiva, sino una comunidad vida, diversa y llena de talento y capacidad de servicio", comentó el presidente de la asociación, impulsora de la iniciativa. En ese sentido, resaltó que "vivimos en una época caracterizada por la velocidad de los cambios, por la complejidad de los desafíos sociales y por la necesidad creciente de colaboración". "Juntos podemos llegar más lejos que por separado", ahondó.

"Nuestra función también es ayudar a construir una red de contactos y colaborar con proyectos educativos y sociales de la Compañía de Jesús", aseguró Gonzalo Álvarez, presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos del colegio San Ignacio, que instó a que estas entidades ligadas por la formación jesuita se apoyen para que las actividades que promuevan tengan un mayor alcance. "Estamos muy ilusionados; hay muy buenas expectativas", admitió Víctor Rodríguez, para quien las opciones son infinitas en el marco de esta proposición. "Consiste en colaborar con un propósito compartido como pueden ser programas o actividades para jóvenes, espacios de orientación o inserción profesional, proyectos solidarios o encuentros culturales, formativos o empresariales conjuntos", explicó.

"Soy la persona que soy gracias a los valores jesuitas", ensalzó José Manuel López, vicepresidente de los antiguos alumnos de la Escuela Revillagigedo, para el que esta unidad de entidades puede ser un trampolín para fomentar proyectos en común. De hecho, ya hay en marcha un ciclo de encuentros con jóvenes. Hubo uno en la Inmaculada sobre la vocación jesuita en los tiempos actuales, habrá otro en el colegio San Ignacio sobre cómo vive un laico la fe y también el "Gedo" acogerá uno, en este caso sobre la migración.

Ensalzó Manuel Nevares, presidente de los antiguos alumnos de la Laboral, el papel histórico de los jesuitas. "La Compañía hizo mucho bien a la Humanidad", manifestó Nevares, que aplaudió la puesta en marcha de esta sinergia entre las obras educativas de los jesuitas en la región. "Podemos intercambiar conceptos a ideas y no solo evocar y recordar; no se trata de revivir el pasado sino de mirar al futuro", proclamó. "La educación jesuita ha hablado siempre de formar personas capaces de transformar la realidad y nos ha enseñado que el crecimiento personal siempre está unido al servicio a los demás", culminó Víctor Rodríguez sobre un encuentro que, espera, sea "el primero de muchos".

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