Fallece el poeta y activista cultural gijonés Emilio Amor, a los 71 años
Vinculado a Gesto y a la revista "Ágora", fue fundador del Colectivo de Artistas Extremófilos

EMILIO AMOR, ESCRITOR / MARCOS LEON / LNE
A. R.
El mundo cultural asturiano se ha hecho un poco más pequeño con el fallecimiento del poeta, artista plástico, actor y sobre todo activista cultural Emilio Amor Alonso (Gijón 1955). Amor deja tras de sí un largo transitar por la senda de la expresión artística y la renovación cultural, tanto en el ámbito de la escena, como de la literatura, la pintura o la escultura. Vinculado a la Sociedad Cultural Gesto y a su revista "Ágora", también fundó el Colectivo de Artistas Extremófilos en 2013, grupo que reunió a pintores y escritores para reivindicar el arte, la cultura y la libertad de expresión desde la rebeldía y el compromiso social.
Amor estudió Filología Hispánica en la Universidad de Oviedo y desde muy joven empezó a publicar poesía en revistas como "El Orfebre", "Cuadernos leoneses de poesía", "El perro blanco" (Zaragoza), "Ágora" (Universidad de Ejea) o "Turia" (Teruel). Actuó en las compañías de teatro "La Máscara", "La Caterva" y "Margen", y fundó "El Gruva" (grupo de arte vanguardista), además de ser uno de los organizadores de "Arte en calle" en los años ochenta. En 1999 obtiene el premio Cálamo de poesía
Es autor de poemarios como Cuaderno de Bitácora (1981), Crónicas de Samuel Stauwton (1999), Canciones de Amor en los Campos de Marte (2002), Transgresión del Edén (2007), Territorio perdido (2014), Manual de pájaros extintos (2016), El tránsito y la herida (2017) Las libélulas sueñan con los ojos abiertos (2019) , "Orfeo, el fulgor y la nada" (2022). y los colectivos: Gijón, reflejos de ciudad (2005), Cimavilla, de retornos, pasiones y canallas (2007), La luz escondida (2010) y Arrabal 80 (2012). Algunas de sus obras han sido incluidas en varias antologías de poesía española. En sus propias palabras, Amor se consideraba un buscador de la “belleza”. Y de hecho, lo decía: "escribir es, fundamentalmente, un acto absurdo en busca de la belleza”.
La salud le era esquiva desde hace años con largas convalecencias. Contaba que hace años le habían "deshauciado" pero resurgió, gracias a un trasplante de riñón, y de todo salía casi siempre con escritos y reflexiones sobre la fragilidad de la vida.
Estaba casado con María del Carmen Aguilera Collada y tenía tres hijos, Helios, Boris y Aida. Sus restos mortales serán incinerados en el Tanatorio Gijón-Cabueñes mañana miércoles por la mañana.
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