Fernando Romay, exjugador de baloncesto, reivindica en Gijón el poder de reinventarse: "Es más importante ser comprometido que talentoso"
"En España hay escasez de mano de obra y, sin embargo, hay gente de cierta edad que no tiene acceso a ese mercado laboral", lamenta el histórico jugador, que protagonizó una conferencia sobre la importancia de dar oportunidades a mayores de 45 años

Fernando Romay, este martes, en el Palacio de Congresos de Gijón. / Ángel González
Tras completar una brillante carrera como jugador de baloncesto, Fernando Romay Pereiro (La Coruña, 1959) decidió dejar las canchas de forma profesional en 1995, cuando tenía 36 años. Durante toda su etapa en el Real Madrid no pudo cotizar en la Seguridad Social por una antigua normativa que ahora conlleva que aquellos años no cuenten para su jubilación. Desde su retirada, Romay se ha "buscado la vida" trabajando en la Federación Española de Baloncesto, participando en programas de televisión e impartiendo charlas como la que este martes protagonizó en el Palacio de Congresos. En colaboración con la Cámara de Comercio de Gijón, el gallego impartió la conferencia "El poder de reinventarse", en la que reivindicó el talento sénior y la importancia de dar oportunidades laborales a mayores de 45 años.
¿Qué importancia tiene saber reinventarse?
Reinventarse significa vivir porque estamos condenados a tener reinvenciones. Eso sí, hay dos tipos de reinvenciones. Por un lado están las positivas, que es cuando luchas por una oportunidad mejor. A esas les solemos llamar avanzar, vivir o evolucionar. Y las negativas son aquellas en las que tu forma de vida cambia drásticamente por alguna cuestión. Entonces, estamos en una continua reinvención.
¿El talento sénior está infravalorado?
Sí, y me cuesta comprender el porqué. En España hay escasez de mano de obra y, sin embargo, hay gente de cierta edad que no tiene acceso a ese mercado laboral. Entonces, ahí hay algo que no concuerda. Hay que aprovechar lo que tenemos. Además, si alguien quiere hacer un equipo laboral, necesita gente muy distinta que te ofrezca variedad de cualidades. El mundo sénior tiene mucho que aportar. Y también es cierto que es un mundo que tiene que cambiar los paradigmas, teniendo claro que por ser mayor no estás en posesión de la verdad ni tienes ningún hándicap con respecto a la juventud. Simplemente, hay que tener siempre claro que los mayores también tienen mucho que aportar dentro de un equipo.
Centrarse en lo positivo.
Claro. Estamos viendo que cada vez tenemos más acceso a todo lo informático o las tecnologías. Ahora mismo la inteligencia artificial supone un importante avance para tener más facilidades y lo va a dar todo hecho en algunos aspectos. Entonces, lo que se va a empezar a pedir a la gente es aquello que llaman las habilidades blandas. De eso los mayores sí sabemos mucho porque tenemos un mayor bagaje de vida y muchas más sensibilidades a la hora de aplicar esas habilidades.
¿Qué enseñanzas de su carrera deportiva le han resultado más útiles tras dejar de competir?
Fundamentalmente, el hecho de ser parte de un equipo en el que toda tu vida estás viviendo aportando a los demás y pidiendo a los demás. De esa forma valoras en los demás eso que te falta a ti y tú sabes lo que tienes que aportar. Eso es algo fundamental, pero además el deporte es algo que aporta mucho para todo. Vivimos en un mundo que es una auténtica competición contra ti mismo y contra los demás. Y eso también ocurre en el deporte.
¿Qué mensaje lanza a aquellos trabajadores que sienten incertidumbre por tener que afrontar cambios a partir de los 45 años?
Que hagan un equipo vital para no caer en el desánimo. Lo peor que se puede hacer ante cualquier situación es sumirse en la desesperación. Para eso necesitas gente que te apoye y que te esté animando cuando vas a emprender una nueva andadura. Entonces, tener ese equipo vital resulta importante.
¿Qué transición de las que ha vivido recuerda como la más dura?
La más dura fue cuando se me rompió lo que había hecho toda la vida, que era hacer deporte. Ahí tuve que pasar de algo extraordinario a empezar a tener una vida ordinaria.
¿Intentó asumir ese proceso previamente?
Puedes intentar preverlo, pero da igual. Y eso que he tenido la suerte de ser yo el que eligió el momento de mi retirada, pero fue muy duro porque vi cómo se terminaba mi hábito de vida normal. Eso se rompió y tuve que hacer cosas completamente nueva sin saber hasta qué punto podía o no hacerlas. Ahí entran esos medios e incertidumbres.
¿Considera que las empresas no aprovechan la experiencia de las personas con más de 45 años?
Totalmente. Hay muchos casos en los que por el mero hecho de la edad les están echando para atrás. Está claro que no se está aprovechando el talento sénior. El edadismo sigue estando muy extendido. Se está luchando mucho contra él, pero no va a ser cuestión de un día. Hay que seguir trabajando a pico y pala para sacar esto adelante.
¿Qué pasos resultarán claves para disminuir esos casos?
Ya se están dando pasos correctos. Por ejemplo, las Cámaras de Comercio están diciéndole a sus propios socios empresarios que se fijen en gente que es perfectamente aprovechable. Y también lo están haciendo con las charlas y los cursos que dan para que tengan más posibilidades de cara a incorporarse al mundo laboral.
¿Qué valor diferencial pueden aportar?
Principalmente, la experiencia de haber estado en muchos puestos de trabajo o en uno durante mucho tiempo, así como saber tratar con las personas. Esa parte humana la tienen y, además, hoy en día las personas mayores están mucho mejor formadas en todo. No obstante, hay que seguir mejorando esa formación continua porque estamos en un mundo que nos obliga a evolucionar y a reinventarnos.
¿El talento tiene más de esfuerzo que de innato?
Mucho más. La gente habla de talento, pero considero que uno de los talentos más importantes que alguien tiene que tener es el compromiso. Prefiero a gente comprometida que a gente talentosa. El talento es algo que se puede adquirir, pero el compromiso lo llevas contigo en gran parte.
¿Llegó a imaginarse trabajando en las tareas que ahora desarrolla?
No. Son caminos que van apareciendo. Cogí las oportunidades sin saber en qué van a acabar y aquí estoy.
¿Y qué tal se encuentra actualmente?
Fenomenal. Todo lo que hago me ilusiona. Este tipo de charlas o las que doy con empresas me parece que son absolutamente necesarias y me permiten conocer a gente maravillosa. Y también estoy en la Federación Española de Baloncesto, donde me lo paso bomba viendo a los chavales y cómo trabajan para cumplir sus ilusiones. Y ahí debe estar la clave, en conseguir equipos donde convivan jóvenes como ellos con personas más mayores. En resumen, un equipo es un montón de diferencias que tienen un objetivo común.
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