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Pedro Luis Menéndez: "Las reacciones en internet no dicen mucho, no sabes que hay detrás de un 'me gusta' o un dedito para arriba"

"En la sociedad literaria vivimos en un mundo de fuegos artificiales, todo es muy comercial y hay un griterío importante", expone el autor

Pedro Luis Menéndez.

Pedro Luis Menéndez. / Juan Plaza

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El escritor Pedro Luis Menéndez Fernández presenta este viernes, a las 20.00 horas, en La Buena Letra de Gijón su última publicación, "Murmuranzas", un cóctel de diferentes retratos de personajes en el que se mezclan anécdotas, ironía y humor negro, todo ello servido en dosis cortas y certeras.

¿Qué es una murmuranza?

En la RAE no existe la palabra, es inventada y, ya que la creé, la tuve que definir como: "Andanzas en murmullo". Suena a que te estoy contando algo a la oreja, en voz baja, sin gritar.

¿Qué recoge la obra?

El título responde a la idea de reunir un conjunto de prosas escritas entre el 2018 y 2022. Está dividido en cuatro partes, algunas de ellas habían tenido publicación electrónica, pero no existían en papel y me hacía ilusión llevarlas a un libro y añadir un cuento largo que es inédito completamente.

¿Qué relación tienen estos relatos?

Es como si entras en una exposición fotográfica. Son retratos de montones de personajes, tantos que se los puedo regalar a novelistas, en formato de relato o de anécdota. En las tres primeras partes juego con que parezca una autoficción. Hay detalles biográficos intencionados, casi imposibles de detectar y bastante humor negro.

¿Nace de la experiencia o de la observación?

La mayor parte es pura observación y capacidad inventiva. Algunos detalles son reales, pero en su mayoría es coger un hilo y tirar de él. Por ejemplo, la novela corta trata de una madre y una hija que, por circunstancias de la vida, se van a vivir a una calle sin salida. La calle es real y yo estuve en esa casa, pero no tiene nada que ver con lo que cuento en el libro.

Retomando las murmuranzas, ¿desde el primer momento había pensado en una palabra inventada para titular?

Quería una palabra sonora. Tenía otros títulos que ni se parecen y un día me vino a la cabeza "murmuranzas", con esa idea de andanzas en murmullo. Existen términos similares, pero no con la idea esa de Manuel Rivas de "las voces bajas". Aplicado a la sociedad literaria, vivimos en un mundo de fuegos artificiales, todo es muy comercial y hay un griterío importante. Yo aprovecho lo contrario, hablo desde las voces bajas.

En el caso de la literatura, ¿a qué se refiere con griterío?

El griterío es porque ahora lo único que se promocionan son novelas. El mundo de los relatos no existe y el de la poesía, menos todavía. Solo se piensa en el número de ventas. No digo nombres, pero hace poco, me enteré de otro presentador de televisión que sacó una novela negra. No había escrito en su vida y qué casualidad que publica justo una novela negra. Esto es un camelo todo, un engaño y no quiero participar. Lo que ofrezco es el engaño, sí, de la literatura, pero no el relumbrón ni los fuegos artificiales que predominan hoy en día.

¿Busca que el lector se sienta identificado en esas anécdotas?

Algo que arranca como anécdota, el lector lo puede entender como universal desde un punto del que yo, como escritor, no había partido. Eso sí me interesa, también ver si pillan los juegos de ironía y el humor negro.

El humor negro depende de cada uno, ¿no?

Si sacan de contexto algunos textos y los suben a redes sociales, me fusilarían directamente (ríe).

¿De qué forma le ayuda?

Para ver lo que hay detrás de la apariencia, el significado de lo que se esconde y nadie quiere que se vea. Algunas de las anécdotas son muy duras, rompen con lo que se espera de la gente y depende quién lo lea, lo puede recibir de una manera u otra.

Muchos de los textos ya estaban colgados en internet.

No te creas que las reacciones en internet te dicen mucho. No sabes qué hay detrás del me gusta o del dedito para arriba. Es verdad que un libro también lo puedes comprar y no leerlo o leerlo por encima, pero es diferente, ya te molestaste en ir a comprarlo. En este caso, como son fragmentos cortitos, cada uno lo lleva a su ritmo. En otra comparación, es un libro de pinchos y solo la última parte es un menú completo.

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