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Alejandro Sanz desata la misma locura en Gijón que hace 25 años: "Llena cada poro de nuestra piel"

El artista regresa a la ciudad cuando se cumplen 25 años de su segundo concierto en El Molinón durante la gira "El Alma al Aire"

Aquel concierto fue en 2001 y fue en los años previos del salto latino del artista que actúa hoy en Hermanos Castro

Sanz durante su concierto en El Molinón.

Sanz durante su concierto en El Molinón. / Isaac Rubio

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Pablo Palomo

Pablo Palomo

Gijón

Un cuarto de siglo después, la misma locura, colas y expectación por ver a uno de los artistas españoles más importantes del mundo. Alejandro Sanz aterriza hoy en el parque Hermanos Castro con su gira "¿Y ahora qué?", un espectáculo con el que Gijón descorchará un gran verano de conciertos. La cita tiene un sabor especial porque justamente se cumplen 25 años del concierto del artista del "Corazón partío" en El Molinón. Esa actuación formó parte de su gira mundial "El alma al aire" y tuvo un gran impacto porque Sanz eligió el recinto ferial "Luis Adaro" para ensayar una epopeya musical que le llevaría a Ciudad de México, Montevideo, Lima, Nueva York o Chicago antes de dejarse ver en la ribera del Piles. "Su regreso hace mucha ilusión", declaran aquellos fans de Sanz que estuvieron en el césped del coliseo rojiblanco.

Para recordar aquella cita, acontecida el 25 de julio de 2001, hay que sacar billete en la máquina del tiempo. En ese país que muchos llaman ahora la España feliz todo el mundo decía en las redes sociales de entonces, o sea los bares, frases como "quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza", lamento que puso de moda la primera edición de Gran Hermano, aquel reality show que lo cambió todo en la tele. Alquilar un pequeño apartamento en el centro de Gijón costaba unas 50.000 pesetas, más o menos unos 300 euros, y la gente podía escoger en la cartelera si ver "Pearl Harbor" o una cinta de animación protagonizada por un ogro verde y un asno llamada "Shrek".

Sanz ya era un ídolo mundial. Estaba a las puertas de su transmutación en artista latino por antonomasia. En 1997 había editado "Más", un trabajo en el que hubo temas de cierto éxito, valga la ironía, como "Corazón partío". El disco colocó 5,5 millones de copias en todo el mundo y en la España previa a las descargas piratas del eMule vendió 2,2 millones. En otras palabras, ese es el álbum más vendido de la historia en territorio patrio. Casi nada. Luego, en la carrera de Sanz vendría Miami, las colaboraciones con "Shakira" con "La Tortura" y el resto, en fin, es historia.

Sanz, con una corista

Sanz, con una corista / ISAAC RUBIO

De todo ello se acuerda el musicólogo Eduardo Viñuela, que estuvo en aquel histórico concierto en El Molinón de la gira "El alma al aire". "Aquel fue un concierto grande, de la época en la que todavía había grandes conciertos en Gijón", explica. "Él ya era un artista muy internacional y la puesta en escena era muy potente, con una maquinaria solo apta para conciertos en estadios y muy complicada de encajar en una plaza de toros", añade. Viñuela recuerda, sin embargo, que Sanz no llenó. De hecho, las fotos de la noche revelan muchas calvas en esas gradas rojas y blancas del coliseo previo a su última reforma.

Las crónicas de la época hablan de 8.000 personas en El Molinón, aunque la organización elevó la cifra a los 14.000 espectadores. Viñuela tiene una explicación para ello y es que detalla que ese tipo de giras suelen programar conciertos en ciudades más pequeñas y próximas entre sí aun sabiendo que es complicado que llenen. El calendario le da la razón, puesto que ese concierto cayó en miércoles, dos días antes estuvo en La Coruña y dos días después en Pamplona. "Tuvo guiños al repertorio más clásico en formato medley (lo que viene a ser un popurrí). El recuerdo es que aquel no era un concierto más de un artista español, sino que era de un artista completamente internacional", zanja Viñuela.

Público asistente al concierto de Sanz en 2001

Público asistente al concierto de Sanz en 2001 / ISAAC RUBIO

A nivel fan, Sanz dio ración doble. Además del concierto, ensayó antes de partir a América Latina en el recinto ferial en febrero de ese mismo año. De todo ello se acuerda Estefanía Suárez, que estuvo en los ensayos y en el concierto. "Recuerdo que se alojó en el Tryp Rey Pelayo y que le pudimos dar una botella de sidra", cuenta. Para Suárez, Sanz es el artista de su vida. Y no solo por sus canciones, sino que gracias a él hizo amistades eternas como la que le une a Beatriz Puente, otra gijonesa que estará hoy en Hermanos Castro tras venir de Alicante, donde vive, y que estuvo también en El Molinón. "Nada más que abrieron las puertas del estadio salimos corriendo para llegar a pista. Escuchar a Alejandro es una sensación que invade cada poro de tu piel", añaden.

Desde Melbourne recuerda aquella noche mágica Carlos Figueiras, que fue desde Oviedo a El Molinón con su buen amigo Coque. "Ya era verano e hizo una noche espectacular. Fuimos a tomar unas copas al ‘Limón’ y el concierto fue una pasada. Debió de durar dos horas y la experiencia fue inolvidable", relata. Ahora, 25 años después de esa noche mágica en Gijón y once después de su último concierto en Asturias (el último fue en 2015 en el Palacio de los Deportes de La Guía), Alejandro Sanz lo tiene ya todo listo para darlo todo en Gijón.

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