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La Feria de San Antonio de Gijón se reinventa sin su tradicional Concurso de Raza Frisona: "Este año no hay vacas, pero siempre presta venir"

El gran evento del mundo ganadero impulsa la artesanía regional y la tradición mediante talleres, música y actuaciones para suplir la falta de ganado vacuno por las restricciones sanitarias

VÍDEO: La Feria de San Antonio de Gijón se reinventa sin su tradicional Concurso de Raza Frisona: "Este año no hay vacas, pero siempre presta venir"

Carlos Tamargo / Ángel González

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Sin vacas, pero con más música, talleres y artesanía que nunca. La tradicional Feria de San Antonio abrió sus puertas al público este sábado en una edición peculiar y marcada por las restricciones de movimiento y concentración del ganado vacuno. La gran cita anual del campo, que se celebra en el Recinto Ferial Luis Adaro, se ha quedado huérfana este año sin el Concurso Regional de Asturias de Raza Frisona, pero eso no ha impedido que el mundo rural y tradicional asturiano saque músculo en uno de los mejores escaparates.

En la inauguración, la alegría de sumar una edición más se mezcló con algo de resignación por no ver a los mejores ejemplares de vacas de leche en su máximo esplendor. "Es un evento que tendría que ser de alegría, pero en lo que respecta a nuestra asociación, es un pelín triste porque no podemos celebrar el acto principal, el Concurso Regional de la Raza de leche", lamentó José Emilio García, presidente de Ascol, que también quiso ver la parte positiva de la Feria. "Hemos tratado de hacer algo bonito para llenar el espacio y entretener a la gente", matizó.

Las restricciones de movilidad y concentración han cortado por lo sano los concursos de ganado vacuno, pero García aseguró que "en el día a día de las explotaciones la actividad sigue funcionando al 90% de normalidad". Para mantener también el ritmo habitual de esta cita, se ha elaborado una programación con talleres, actuaciones musicales y teatrales o charlas sobre el sector. "Es un orgullo apoyar estas celebraciones que son el alma de la zona rural y barrios. Es más que tradición y representa lo que somos, de donde venimos y la verdadera fuerza del campo", celebró el concejal de Atención a la Ciudadanía y Distritos, Abel Junquera.

Las palabras del edil fueron secundadas por el secretario general de la Cámara de Comercio de Gijón, Álvaro Alonso. "El Recinto Ferial se convierte de nuevo en ese escaparate que atesora al sector primario y al mundo rural asturiano", aseguró Alonso, poniendo números a los contenidos de la Feria. "Se ha hecho un gran esfuerzo para tener a los 360 animales, sobre 30 expositores y una gran lista de actuaciones y eventos que se complementan con el mundo de la artesanía, la huerta o la maquinaria", expresó.

"Está muy bien para los más pequeños"

Pese a que el gran evento de la Feria, el Concurso Regional de Asturias de Raza Frisona, no tendrá lugar este año, la esencia de este evento del campo sigue manteniéndose. Los puestos artesanales en la entrada, las gaitas y tambores de las bandas sonando y los innumerables animales de diversas especies mantienen el atractivo para un encuentro en el que los más jóvenes adquieren también el protagonismo.

Ya este viernes, cerca de 800 escolares disfrutaron de las actividades y algunos de ellos no dudaron en repetir, animando a sus familias a acompañarlos, como el caso de Marco Martínez. "Vino ayer con el cole y le gustó mucho, tanto que nos dijo de venir hoy también", explicaba Bea Pérez junto a su hijo, que antes que los animales, lo que más le llamó la atención fueron los talleres de "bolos y gomeru". "Yo sí que vengo de vez en cuando, es algo que presta y que no se ve todos los días", añadía el abuelo, Manuel Pérez, que también lamentaba la gran ausencia del certamen. "Se echa de menos ver el concurso de vacas y algo más de ganado grande", confesaba.

El pequeño Marco Martínez fue el impulsor de pasar el día en familia en la Feria, algo muy positivo para su madre que reconoce que le gusta, en especial, "para fomentar desde pequeño el estar habituado al campo y que vayan conociendo de dónde vienen las cosas". El mismo caso fue el de José Antonio Prado, otro habitual de la Feria de San Antonio que no se quiso perder la visita, en este caso, acompañado por su nieto de 4 años Darío Rey que repetía por segunda vez. "Lo mejor son los conejos, son suaves y los puedes tocar", mencionaba el joven, a la vez que con su mano daba de comer a una de las ovejas.

"Este año no hay vacas, pero venir es algo que presta y que, sobre todo, a los más pequeños les encanta. Vienen a disfrutar de los animales", aseguraba Prado que acompañaba a su inquiero nieto, emocionado por interactuar con los animales tan de cerca.

Sin el ganado vacuno en el pabellón central, fueron los talleres de mallar la manzana, gomeru o incluso hacer un cachopo los que encandilaron al público juvenil y mayor que espera que tras esta edición de barbecho, el gran concurso de vacas regrese por sus fueros la próxima edición.

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