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El Corpus Christi de Somió luce en todo su esplendor con una misa y procesión oficiada por Kike Figaredo: "Estamos muy contentos de que nos acompañe

El Prefecto Apostólico de Battambang, en Camboya, y Medalla de Plata de la ciudad sorprendió a los feligreses y encabezó los actos religiosos de la parroquia

VÍDEO: El Corpus de Somio luce en una misa y procesión oficiada por Kike Figaredo

Carlos Tamargo / Ángel González

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El esplendor del Corpus Christi de la parroquia de San Julián de Somió se hizo más presente que nunca en una jornada de sol radiante, parroquia llena y una devoción intacta a una de las celebraciones religiosas más destacas de la parroquia gijonesa que, en esta ocasión, contó con la presencia de uno de sus vecinos más ilustres. Por sorpresa para la mayoría de los feligreses, la Eucaristía fue oficiada por Kike Figaredo, que en unas semanas recibirá la Medalla de Plata de la ciudad, que estuvo acompañado por Antonio Allende, rector de la Universidad Pontificia Comillas, y gran amigo de infancia, y Luis Manuel Muiña, párroco de Somió.

"Son hijos de Somió los dos así que mejor imposible", expresaba Soledad Lafuente, líder vecinal de Somió que reconocía que no sabía nada de la presencia de Figaredo. "Nosotros nos enteramos hoy y el párroco hace unos días. Estamos muy contentos de que nos acompañen", añadía Lafuente. La misma alegría era compartida por el propio Figaredo que, siguiendo los pasos del Papa, logró hacer este fin de semana una escapada a Gijón. "Estoy aquí porque hace dos semanas estaba en Roma en la visita 'Ad limina' de los obispos de Camboya y Laos al Papa. El miércoles acabó y me vine a Madrid, precisamente, por la visita del Papa a España, así que, qué menos que venir aquí a Gijón", explicaba el Prefecto Apostólico de Battambang, desvelando que se ofreció a Muiña a oficiar la Eucaristía, mientras que Allende fue el encargado de predicar durante el sermón.

Aún mayor fue la sorpresa para los jóvenes que ese día recibían la primera Comunión y que la recibieron de manos del propio Figaredo. Muchas de las familias quisieron inmortalizar a sus hijos junto al párroco una vez acabaron los actos. Fue el Coro de la parroquia el que armonizó junto al órgano un oficio cargado de simbolismo y que estuvo adornado por las dos grandes alfombras florales, una a la entrada y otra en el pasillo central que llevaron dos días realizarlas. "Siempre hacemos alusión a algo de la parroquia y este año las figuras son representaciones del altar mayor. Con la de dentro, empezamos a las seis y media y terminamos a las once de ayer (por el sábado). Hoy tocó madrugar, porque la de fuera no puede quedar por la noche y la tuvimos que poner hoy a las ocho y media de la mañana", explicaba Lafuente, que fue una de las encargadas de su elaboración junto con más de una decena de personas.

Al contrario que en muchas otras parroquias, el Corpus de Somió se celebra una semana después del día marcado, coincidiendo con las celebraciones del día Sacramental. Tras el sermón de Allende y la comunión impartida por Figaredo, el propio sacerdote cargó con la custodia y bajo un palio dio comienzo a la procesión. El himno de España, tocado por la Banda Sinfónica de Gijón, dio comienzo al cortejo que encabezaban los jóvenes que había recibido por primera vez el sacramento de la Comunión. Lanzando pétalos a su paso, enfilaron la avenida Dionisio Cifuentes, giraron por la calle Juan Valdés Cores, hacia la plaza de Villamanin y recorrieron la calle Profesor Pérez Pimentel, antes de retomar de nuevo la avenida de la iglesia.

"Una celebración devocional y tradicional"

Con paso firme y solemnidad, Kike Figaredo portó con la custodia frente a su rostro durante la media hora que duró la procesión. Una vez terminada la celebración, se tomó su tiempo para saludar a familiares, amigos y un buen grupo de jóvenes que a los que conocía de voluntariados en Camboya. ""El cariño me llega por los jóvenes. Ayer, precisamente se casaron un chico de Salinas y una chica de Gijón que se conocieron de voluntariado en Camboya. El entusiasmo de los jóvenes, su ilusión y ganas de salir de la zona de confort es lo que me da la fuerza y el cariño que noto de los asturianos", expresaba minutos después del párroco que tenía palabras de agradecimiento para la organización del Corpus. "Es una celebración muy bonita, devocional y tradicional. Ha sido espectacular y la ofrenda floral es una preciosidad", detalló Figaredo.

En unas semanas le otorgarán la Medalla de Plata de Gijón, "un reconocimiento precioso", como reconoció el gijonés. "Veo que en mi tierra se suman a la labor que realizamos en Camboya. Gijón siempre me ha apoyado, pero este reconocimiento es una confirmación del carácter misionero que tenemos todos. A mí me toca estar allí, pero para que la cosa funcione, otros tienen que apoyar y el cariño se nota", señaló.

Figaredo llegaba a Gijón después de varios días entre Roma, Madrid y Barcelona, acompañando al Papa León XIV, "un hombre estupendo que puede que sea el mejor Papa que podemos tener". "Está claro que Dios quiere que vayamos para adelante, porque nos ha puesto un Papa que es firme y, a la vez, suave y encantador", describió el Prefecto Apostólico, desvelando que "va a ser complicado que venga a Asturias, pero quiere mucho a España", expresó Figaredo antes de reunirse de nuevo con sus vecinos, los cuales le estaban esperando para disfrutar de los bollos preñaos que habían preparado en la asociación vecinal.

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