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Vecinos de la zona rural

Concepción Bugallo, vecina de Leorio: "El pueblu ye otra vida; siempre cuidé les vaques y la fiesta no paró ni en pandemia"

"En la parroquia se vive más tranquilo que en la ciudad y siempre tienes cosas que hacer; aunque si no tienes coche estás vendido"

Concepción Bugallo, vecina de Leorio: "El pueblu ye otra vida; siempre cuidé les vaques y la fiesta no paró ni en pandemia"

Pablo Solares

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L. L.

Habrá quien piense en Leorio y lo primero que se le venga a la cabeza sea la Escuela de Fútbol de Mareo, la casa de la cantera del Sporting. Sin embargo, esta parroquia gijonesa de unos 430 habitantes es para Concepción Bugallo, simplemente su hogar, el pueblo en el que ha vivido siempre, concretamente en el barrio de Llantones, y por cuyas calles iba en bicicleta al colegio o disfrutaba de las fiestas con sus padres. «Mi padre compró la casa que estaba aquí al lado, que era un antiguo molino al que llamaban «el molino de Río Pao». Cuando me casé en 1976 vivimos en ella con mis padres y mi marido hasta que hicimos nuestra propia casa en 1985», cuenta esta vecina, que, a sus 72 años, ha visto cómo la parroquia ha ido evolucionando gracias a las carreteras, el alumbrado o la llegada de nuevos vecinos. «El pueblo mejoró muchísimo. Hízose mucha vivienda nueva cuando antes eren cuatro casines»

Capilla de Nuestra Señora del Carmen

Capilla de Nuestra Señora del Carmen / Pablo Solares

Desde siempre, la vida de Concepción estuvo vinculada a su pueblo, los animales, con el ganado de leche y las fiestas del pueblo. Festejos que empezaron a celebrarse en 1978 gracias a la iniciativa de un grupo de vecinos, entre ellos, su marido, José Manuel Toledo, uno de los impulsores del tute en Leorio. «Se empezó hacer el campeonato del tute que a él le gustaba mucho y cuando falleció lo continuaron haciendo a modo de homenaje», cuenta Bugallo. Unas fiestas que son seña de identidad de la parroquia y que no se interrumpieron ni durante la pandemia. «Esi año mi hijo, como presidente de la asociación de vecinos, montó una carpa para repartir el bollo a los mayores de la parroquia. Íbamos todos con mascarillas pero no se paró ningún año», presume.

La parroquia de Leorio

Nombre: Concepción Bugallo

Edad: 72 años

Profesión: jubilada

El mejor lugar de la parroquia: la capilla de la Virgen del Carmen

Lo mejor de vivir en la zona rural: "La tranquilidad"

En una frase: "En la ciudad hay más comodidades, pero en el pueblo no te aburres, siempre hay algo que hacer"

En su casa de toda la vida vive con su hijo Benjamín, quien, al igual que ella, es otro amante de su pueblo y nunca quiso marchar de allí para dar el salto a la ciudad. «En el pueblo se vive más tranquilo porque siempre hay cosas que hacer. A veces sí me planteé irme a vivir en Gijón por el hecho de tener más comodidades y estar más cerca de todo. En el pueblo sin coche estás vendido y aquí el autobús llega a La Pedrera o Mareo», explican.

Pero Concepción no solo reconoce el entorno apacible de la parroquia como una de las ventajas de vivir en Leorio, la capilla de la Virgen del Carmen, reconstruida por los propios vecinos es para ella «el sitio más guapo del pueblo», confiesa.

Además de sus buenos recuerdos en el pueblo, esta vecina heredó de sus padres su confianza en Caja Gijón La Rural. «Ellos ya trabajaban con la caja y la atención siempre fue muy buena. No trabajé con ningún otro banco pero la verdad que inmejorable», añade.

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