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Más caliente, más saludable... y más cara: las condiciones de la comida con el nuevo contrato de comedores escolares de Gijón

El tope fijado para las empresas supone pasar de 101 a 147 euros el coste mensual para los usuarios fijos

Se asume el uso de la línea fría en casos excepcionales y para menús especiales

Una mujer coloca una mesa en un comedor escolar.

Una mujer coloca una mesa en un comedor escolar.

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Más caliente, más saludable y más cara. Así va a ser la comida en los comedores escolares del Ayuntamiento cuando el uno de enero del año que viene –si se cumple el cronograma de implantación– se ponga en marcha el nuevo servicio de preparación y distribución de desayunos y comidas mediante el método de línea caliente, que acaba de sacar a licitación el Ayuntamiento. El plan municipal es acabar con la comida ultracongelada llegada a los colegios desde otras comunidades autónomas que ha marcado el servicio en los últimos años pero el interés de las familias es que este sea un paso más en camino hacía las cocinas de proximidad: dentro del colegio o no muy lejos de él. Ese es su objetivo.

Este contrato tiene un presupuesto de 18,7 millones para los dos años y medio de su licitación inicial aunque su coste estimado se dispara a los 42,4 millones si se computan posibles prórrogas y modificaciones. No son sus únicas grandes cifras, ya que afecta a miles de escolares de Primaria y 2º ciclo de Infantil repartidos en 32 centros. La estimación diaria es de 4.130 menús al mediodía (3.340 de carácter fijo ) y 813 desayunos. A la hora de fijar la oferta económica, el Ayuntamiento le ha puesto a las empresas un tope de 139,83 euros para los fijos que pagan al mes. Este precio es sin IVA y supone un incremento de 45 euros sobre la actual base imponible. Con IVA serán 147,34 euros. Ahora mismo se pagan 101,10. Así que el estirón final supera los 46 euros. El Ayuntamiento ya anunció tras sus reuniones con las familias que ampliará las becas comedor para que cubran la subida y buscará opciones para minimizar el impacto en las familias sin beca.

Los precios del menú, con IVA, serían de 8,32 euros para los usuarios habituales (condición que tienen quienes se inscriben al menos dos días fijos a la semana) y de 8,96 para los usuarios esporádicos, cuando ahora son 6,08 y 6,40 respectivamente. La atención temprana con desayuno pasaría de 22,67 a 69,81 euros en la mensualidad de los fijos y de 1,41 y 1,46 a los habituales y esporádicos a los 3,94 y 4,53, respectivamente, y la atención temprana sin desayuno de 14,51 a 53,10 euros para los fijos. Los habituales pagan ahora 0,88 y los esporádicos 0,93 y pasarían a pagar 3 y 3,18 euros. En todo caso son precios a partir del tope máximo fijado por el Ayuntamiento y que las empresas podrían rebajar en sus ofertas.

Elaborado y consumido el mismo día

Al margen del desayuno, que se elaborará en el propio centro, el nuevo contrato fija que la comida se elaborará cada día y se distribuirá el mismo día de su consumo. Llegarán a los colegios en recipientes herméticos y desde su elaboración a su consumo su temperatura no podrá bajar de los 65 grados. El contrato asume que, de forma excepcional, se pueda usar la línea fría pero solo para menús especiales, dietas o centros donde por el menor número de menús no se pueda garantizar la temperatura en el transporte.

¿Y cómo serán los menús? Frutas y hortalizas de temporada en un 45% de las raciones, dos principales al mes de alimentos ecológicos, un compromiso con las comidas al vapor, al horno o a la plancha frente a las frituras y los rebozados, sal yodada, aceite de oliva para aliñar las ensaladas y con carácter preferente para cocinar, cuatro veces al mes arroz o pasta integral y al mínimo el uso de concentrados de caldo, por poner unos ejemplos. Y, en los desayunos, nada de bollería industrial, zumos industriales o margarinas. Pizzas, croquetas, empanadillas u otros precocinados se limitarán a una ración al mes o a eventos sociales de ámbito educativo.

Cumpliendo acuerdos pactados con las familias, el contrato fija que los contenedores, recipientes y envases sean de acero inoxidable y amplía el personal al cuidado de los escolares con una ratio de un monitor por cada 8 alumnos de Infantil en el comedor y por cada 14 en Primaria. En desayuno y atención temprana la ratio es de 1 monitor por cada 15 usuarios. Si hay más de 100 comensales –algo que ahora ocurre en 16 centros–hay que sumar al personal un auxiliar de colectividades.

Multas de hasta 3.000 euros

El cálculo del Ayuntamiento es que la adjudicataria necesitará 130 monitores en el desayuno y 388 en horario de comedor, además de una cocina con una plantilla de 36 personas y cuatro furgonetas para el reparto. También se le exige un seguro de responsabilidad civil por 1,5 millones. El régimen sancionador se organiza en tres niveles con multas a la empresa de entre 300 y 3.000 euros.

Aunque el precio ofertado va a ser lo que más puntúe, las empresas que se presenten a la licitación tienen la obligación de plantear tres proyectos: de juegos y actividades, de higiene bucodental y lavado de manos y de apoyo a menores con necesidades educativas especiales. Además, el contrato tiene condiciones especiales de carácter medioambiental.

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