Ricardo Menéndez Salmón vuelve a la Feria del Libro de Gijón: "La literatura, como sismógrafo, debe estar atenta a lo que ocurre en el mundo"
"Las narrativas del colapso funcionan como balizas y señalizaciones de que existen problemas urgentes y profundos"

Ricardo Menéndez Salmón, ayer, en la calle Francisco Tomás y Valiente. / Ángel González
Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971) será uno de los protagonistas de la inminente Feria del Libro de Gijón (FeLiX). Este viernes, a las 20.30 horas, participará en el Antiguo Instituto, en una conversación con Jaime Priede, director literario de la cita. Menéndez Salmón está en un "impase" creativo. "La fuente de ficción está vacía", bromea.
Hablará de "Arca", su última novela. ¿La más ambiciosa?
Fueron seis años de trabajo. Nunca había trabajado tanto en un libro, fue una tarea intensa en todos los sentidos. Que es la obra más ambiciosa se ve a simple vista, hubo una dedicación muy plena.
¿Cómo fue el proceso?
Era una cuestión más de ambición que de inspiración. Otra dificultad es que hay muchos libros dentro del libro, que es una gran suma, un precipitado de mis intereses. Es una historia muy plural y resonante que en otro momento de mi vida como escritor no hubiese podido hacer.
¿Por qué?
La narrativa es un arte de madurez en términos de literatura frente a otros géneros, como el poema o los relatos, donde puede haber libros deslumbrantes con 25 años. La novela es un arte de captación y está ligada a la propia experiencia personal. Todo sumado, las ideas y la musculatura que uno va adquiriendo, da lugar a un momento de plenitud.
Remarca la exigencia de este libro. ¿Se plantea otro proyecto similar?
Los libros se imponen, no se escogen. Van brotando de manera inesperada, generando sus propios climas. No me atrevo a pronosticar. Ahora mismo, después de "Arca", me siento como vacío. Lo he dado todo. Digamos que la fuente de la ficción está vacía. Toca disfrutar tras una travesía larga y complicada.
¿Qué buscaba plasmar en "Arca"?
Inquietudes o preocupaciones que me acompañaron desde el inicio de la redacción. Hay varios géneros: novela negra, de viajes... Creo que invita al lector a reflexionar. El tema que sobrevuela la narración es el momento en que se halla Europa como continente y como suma de valores, conquistas y sombras. En un contexto geopolítico complejo, qué podemos rescatar de nuestras tradiciones, logros, qué conquistas podemos aducir como propias... y qué guardaríamos en ese arca.
Prosiga.
Europa, con los déficits que toda gran idea política tiene, ha sido capaz de dotarse de un conjunto de valores políticos, jurídicos, legislativos, de convivencia y respeto que no tiene parangón. Si alguien tiene un sistema más llevadero, que me lo muestre. La receta de modos de vivir, las ciudades, la cotidianidad o el garantismo me parece la más poderosa.
Participa en la Feria del Libro de Gijón. ¿Cómo ve el certamen?
Con orgullo como ciudadano gijonés. He visto cómo se ha ido transformando. Desde el punto de vista de una feria cultural, diez años es un tiempo relativamente breve. Me gusta el modelo. En cada edición hay ideas para generar marcos de pensamiento y espacios de reflexión, que es a lo que la literatura debe aspirar.
Uno de los hilos temáticos se llama "Narrativas del colapso". ¿Suena muy catastrofista?
Este siglo empezó con el atentado terrorista de Estados Unidos. Fue una llamada de atención de que el mundo plácido anterior no era tal. Luego ha habido crisis económicas, sanitarias, tremendas tensiones geopolíticas...
Y aquí estamos.
Es un momento delicado, de muchos equilibrios, de dificultades. Y la literatura, como sismógrafo, debe estar atenta a eso a la hora de generar ficciones. Por ejemplo, en los últimos tiempos está teniendo éxito el subgénero de la distopía para visitar mundos que puedan estar a la vuelta de la esquina. Las narrativas del colapso funcionan como balizas y señalizaciones de que hay problemas urgentes y profundos.
¿Qué tal ve la escena literaria asturiana?
Hay nombres y tejido editorial interesante. Hay motivos para celebrar que siguen saliendo buenos escritores y escritoras y ganas de contar de lo que sucede. Asturias, para ser una región pequeña y con un peso escaso en la balanza global de nuestro país, tiene un terreno cultural muy bien armado del que podemos sentirmos legítimamente orgullosos.
Como gijonés, ¿le ha inspirado la ciudad?
No me regala tanto escenarios de ficción como escenarios de vida. Es un lugar desde el que poder vivir, soñar y trabajar, un sitio muy grato y amable. Nunca tuve la tentación de vivir en una gran ciudad, aquí me siento protegido.
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