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El futuro de un singular edificio histórico del barrio gijonés de Cimavilla, en el aire

Un primer sondeo entre sus colegiados abre el debate del Colegio de Arquitectos sobre la necesidad de mantener su actual sede gijonesa en la Casona de los Ramírez Jove

El edificio de Cimavilla que alberga la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias.

El edificio de Cimavilla que alberga la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias. / Ángel González

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Cimavilla

De sondeo de opiniones preliminar de cara a abrir un debate lo más amplio posible calificó el decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias, Miguel Casariego, la reunión celebrada en la sede que en la entidad colegial tiene en Gijón para debatir, precisamente, sobre el futuro de ese inmueble de la calle Recoletas, que forma parte del conjunto histórico artístico de Cimavilla.

La compra de la Casona de los Ramírez Jove por el Colegio se cerró en 1992 aunque su inauguración no llegó hasta 2005. Ahora, un cuarto de siglo después, la situación de la entidad y de la propia profesión "aconsejan abordar un debate sereno y sosegado en torno a un edificio cuyo tamaño y características podrían no adecuarse a nuestras necesidades actuales y futuras".

Por eso, la idea es que a esta primera reunión, en la que no se llegó a ninguna conclusión definitiva pero donde la participación de los asistentes amplió el debate del análisis de la organización de las sedes colegiales al modelo de colegio que se quiere, sigan algunas más. El Colegio de Arquitectos de Asturias mantiene dos sedes: la de Gijón y la de Oviedo. Una duplicidad que se garantiza en los propios estatutos de la entidad pero sobre cuya idoneidad hay dudas. Por ello la apertura de este debate sobre la necesidad de que el Colegio de Arquitectos de Asturias tenga presencia física en Gijón.

En la convocatoria que la junta de gobierno de la entidad presidida por Casariego hizo a los colegiados se hace mención tanto a la reducción de la actividad profesional a partir de la crisis de 2008 como a la transformación de los formatos de documentación, comunicación y participación colegial consolidados por la pandemia de 2019 y se plantea abrir la puerta a buscar "unas dependencias cuya configuración se adapte en la mayor medida posible a las circunstancias de nuestra institución".

Un edificio con mucha historia

Para dar soporte al debate, la dirección colegial ha recopilado datos sobre los diferentes costes del inmueble, sus condiciones físicas y su funcionalidad. En todo caso en esa primera reunión no se fijó ninguna acción a tomar. Ni se concretó ningún planteamiento que determine la venta del inmueble o cualuier otra alternativa. De hecho, no son nuevas las controversias sobre "el aprovechamiento y la rentabilidad del edificio", recuerda Casariego en su llamamiento al debate. Ni es la primera vez que se propone el cierre de la sede de Gijón por su escaso uso. En unos casos se habló de venta y en otros de alquilar una parte del edificio. No se ejecutaron esas opciones en ninguna de esas ocasiones.

De la decisión final de los arquitectos depende el futuro de un edificio singular de Gijón. La casona del número 4 de la calle Recoletas, fundada en el último tercio del siglo XVI por Ramírez de Jove, era un edificio de carácter renacentista, con tres pisos y una "apreciable fábrica de sillería", destacan los expertos. La casa fue reformada en 1922 por el arquitecto Miguel García de la Cruz y tras su adquisición por el Colegio se reconfiguró en base a un proyecto de los arquitectos Cesar Ruiz-Larrea, Enrique Álvarez Sala y Carlos Rubio Carvajal

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