Nuevas voces contra el contrato de comedores escolares: "Es una ocasión perdida"
IU y Podemos exigen más mejoras en el servicio y que el Ayuntamiento fije ya los mecanismos que eviten que las familias asuman en solitario la subida del precio

Niños en un comedor escolar. / Juan Plaza
Como una "ocasión pérdida" ven IU y Podemos –los dos grupos municipales que han llenado de iniciativas comisiones y plenos con el asunto de los comedores escolares–el nuevo contrato del servicio con el que el Ayuntamiento da el salto de la línea fría a la caliente. Sus quejas principales se centran en la ausencia de algunas mejoras importantes que entienden deberían estar integradas en el contrato y de mecanismos con los que el Ayuntamiento minimice el impacto en los bolsillos de las familias del aumento de precios que conlleva el nuevo modelo. Y que no es menor. Si ahora los usuarios fijos del comedor pagan 101 euros al mes con el nuevo contrato podrían llegar a pagar 147, que es el tope máximo fijado por el Ayuntamiento en los pliegos de la licitación.
En el asunto del precio, Alejandro Farpón (IU) y Olaya Suárez (Podemos), recuerdan que sus organizaciones propusieron en el Pleno de mayo que el Ayuntamiento asumiera una parte de esa subida sin que la iniciativa saliera adelante. "El comedor escolar es un servicio esencial y como tal ha de contar con financiación municipal. Es una cuestión de voluntad política que las familias no carguen con este incremento”, concretó Farpón.
En cuanto a las carencias detectadas en el contrato, Olaya Suárez denuncia que los horarios fijados para el personal "siguen sin corresponderse con la naturaleza real de su labor", que en el diseño de las ratios de escolares atendidos por cada monitor no se tiene en cuenta a niños y niñas con necesidades especiales y que no se fija con claridad el procedimientos para que padres y madres puedan ir al colegio a probar los menús.
El objetivo irrenunciable
Además, denuncia la portavoz de la formación morada "un retroceso en el uso de productos ecológicos, que pasa de un menú a la semana a dos platos al mes, y la escasa concreción sobre el empleo de productos de cercanía". Para Farpón, los nuevos pliegos deberían, además, garantizar mecanismos de control eficaces por parte del Ayuntamiento, que es “quien debe velar por el cumplimiento del contrato”.

Olaya Suárez (Podemos) y Alejandro Farpón (IU), en el Ayuntamiento. / E.P.
En todo caso, y más allá del contrato que acaba de salir a licitación, para IU y Podemos el objetivo irrenunciable a medio plazo" es la "implementación de verdaderas cocinas de proximidad, preferiblemente ubicadas en los propios centros escolares" para garantizar la máxima calidad y las mejores condiciones para el servicio.
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