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La Mina La Camocha reconocida como Lugar de Memoria por su lucha obrera y golpe al Sindicato Vertical, y ser germen fundacional de Comisiones Obreras

El BOE recoge que las movilizaciones mineras de los años de dictadura "son un verdadero ejemplo de resistencia y de lucha por la democracia porque lograron asestar con éxito un duro golpe al Sindicato Vertical, una de las piedras angulares del franquismo"

Foto general de las instalaciones de la mina La Camocha

Foto general de las instalaciones de la mina La Camocha / Ángel González

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A. Rubiera

A. Rubiera

Gijón

Mina La Camocha es desde hoy Lugar de Memoria Democrática. Como el Valle de Cuelgamuros o el espacio urbano de Gernika, por poner dos ejemplos españoles. Como el Muro de Berlín, la Casa de Ana Frank (Ámsterdam) o los campos de concentración de Auschwitz-Birkenau (Polonia) o Dachau (Alemania).

Esa declaración, que hoy publica en el Boletín Oficial del Estado el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, por resolución de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, reconoce explícitamente que las movilizaciones producidas en La Camocha en los años del franquismo fueron "un verdadero ejemplo de resistencia ante la dictadura y de lucha por la democracia. Y no solo desafiaron las leyes que impedían la libre organización de los trabajadores, sino que, además, lograron asestar con éxito un duro golpe al Sindicato Vertical, una de las piedras angulares del franquismo".

También se suscribe que la manera en que se llevaron a cabo las reivindicaciones laborales en 1957 y 58 en el enclave gijonés de la parroquia de Vega "utilizando los recursos y escasos resquicios legales de los que disponían para imponer su representatividad y negociar al margen del Sindicato Vertical" fueron "un modelo a imitar" en España. Y, por este motivo, "la comisión de La Camocha puede ser considerada el germen fundacional de las Comisiones Obreras".

El reconocimiento obtenido por Mina La Camocha se traduce, en la práctica, en que sobre el lugar deberán extremarse las medidas de protección y difusión de su historia. En concreto, el Ministerio plantea medidas generales "de garantía de perdurabilidad, identificación, explicación y señalización adecuada", así como que se evite "la remoción o desaparición de vestigios erigidos en recuerdo y reconocimiento de hechos representativos de la memoria democrática y la lucha de la ciudadanía española por sus derechos y libertades".

Como medidas de difusión a adoptar, tanto por lo que supone de ejercicio de "homenaje, didáctica y afán reparador", la Administración General del Estado impulsará la realización de recursos audiovisuales y digitales explicativos y promoverá la instalación de placas, paneles o distintivo memorial interpretativo sobre Mina La Camocha. Y la historia de este enclave se incorpora al portal web de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, donde ya se recoge su geolocalización y una ficha con fotografías y audiovisuales. También se desarrollarán mecanismos institucionales "para integrar este lugar de memoria en los circuitos internacionales que respondan a situaciones de construcción de memoria democrática semejantes".

Toda la historia documentada

Tal como recoge la declaración de la Secretaría de Estado, la importancia de Mina La Camocha se fundamenta en que "tras la Guerra de España, y la instauración de la dictadura franquista, las libertades conquistadas durante el periodo republicano fueron cercenadas. Derechos fundamentales como el de reunión y de asociación fueron abolidos. En esta línea, uno de los ejes centrales del nuevo sistema político fue la creación del Sindicato Vertical, a imitación del modelo fascista italiano. Dicho organismo tenía como objetivo principal la supresión de la libre organización de los trabajadores y se convirtió en un elemento fundamental para el sostenimiento de la dictadura".

"Al mismo tiempo -sigue la declaración- los verdaderos sindicatos fueron ilegalizados y la huelga fue incluida entre los delitos de sedición. Sin embargo, todo ello no fue suficiente para impedir que las precarias condiciones laborales, el hambre y la inflación desembocasen en movilizaciones y en la sucesión de paros y de huelgas".

"Dentro del proceso de industrialización asturiano, en el territorio central de Asturias fueron gestándose dos áreas funcionales bien diferenciadas. Por un lado, la cuenca hullera central, donde diversas explotaciones mineras fueron conformando unos paisajes y sociedad únicos, a la par que la siderurgia iría asentándose en ese territorio para aprovechar la cercanía del combustible. Por otro lado, se generaron los espacios portuarios, tanto para la exportación del carbón como para la importación de hierro, todo ello comunicado por una importante red ferroviaria". Es en este contexto "cuando empiezan a surgir las comisiones obreras y las movilizaciones de los trabajadores, sobre todo a raíz de la gran subida de la inflación y la pírrica subida de los salarios".

En la década de 1950 fue cuando "comienzan a surgir comisiones de trabajadores en diversas empresas, industrias y minas ligadas a problemas concretos. Por lo tanto, estas tenían un carácter efímero, desapareciendo una vez se lograba o reprimía la reivindicación. Los mineros de La Camocha fueron muy receptivos a estas acciones. Entre 1955 y 1956, canalizaron sus demandas laborales a través de una comisión que adquirió cohesión y representatividad hasta imponerse como interlocutora durante la huelga de enero de 1957 que duró nueve días. Dicha comisión, tuvo unas características que la diferenciaron de los grupos de acción puntual que habían surgido hasta ese momento".

La huelga del 57 y el 58

Esa diferenciación que le reconocen los historiadores es que "asumieron reivindicaciones globales, más allá de peticiones puntuales, y utilizaron los recursos y escasos resquicios legales de los que disponían para imponer su representatividad y negociar al margen del Sindicato Vertical. Las negociaciones de la huelga de 1957 resultaron en una victoria para los trabajadores, convirtiéndose así en un modelo a imitar. Por este motivo, la comisión de La Camocha puede ser considerada el germen fundacional de las Comisiones Obreras".

Durante los meses consecutivos a esta huelga, "surgieron nuevos grupos y protestas colectivas que fueron contestadas con una fuerte represión policial. En 1958 una huelga en diversas explotaciones fue reprimida mediante la declaración del Estado de Excepción en Asturias. Además, se produjo el destierro, destitución y despido de centeneras de trabajadores. Esto no impidió que se crearan nuevas comisiones que organizarían la gran huelga de abril y mayo de 1962. Dicha movilización afectó a los sectores mineros y del metal. La comisión de mineros de La Camocha tuvo un papel protagonista debido a su gran masa social, con unos 1600 trabajadores".

"El desenlace de esta movilización pasó por la creación de una comisión de seis trabajadores que en asamblea reclamó una renegociación de salarios, libertad para los detenidos y la recuperación de la antigüedad al ser readmitidos. Esto dejaría un amplio margen de intervención de las comisiones en las negociaciones y un reconocimiento por parte del propio Gobierno y de algunas empresas. El incumplimiento de las peticiones pactadas provocó el surgimiento de nuevas huelgas que serían respondidas, de nuevo, con una fuerte represión. Esto, lejos de lograr la desmovilización, provocó una mayor unión de los trabajadores y el afianzamiento de las comisiones obreras con la consolidación definitiva de La Camocha dentro del nuevo movimiento obrero en 1964 y la constitución de Comisiones Obreras y de la Comisión Provincial Minera en 1966".

El paro de especial trascendencia en 1977

El coste a pagar fue alto, con el encarcelamiento de los principales miembros de la Comisión Provincial Minera y la ilegalización de Comisiones Obreras en enero de 1967. La declaración recuerda que "en el tramo final de la dictadura se producen notables progresos en la implantación y estructuración organizativa de las Comisiones Obreras asturianas, así como un aumento en la capacidad de movilización que desembocaría en importantes huelgas tras la muerte del dictador. Así las cosas, en 1977 se produjo en La Camocha un paro que tuvo especial trascendencia pues logró acabar por primera vez en España con el Sindicato Vertical".

En vísperas de la legalización del sindicato, en abril de ese año, las Comisiones Obreras de La Camocha, junto con la UGT, "se convirtieron en los únicos representantes de los trabajadores. Las movilizaciones producidas en La Camocha son un verdadero ejemplo de resistencia ante la dictadura y de lucha por la democracia. Esto es así porque no solo desafiaron las leyes que impedían la libre organización de los trabajadores, sino que, además, lograron asestar con éxito un duro golpe al Sindicato Vertical, una de las piedras angulares del franquismo".

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