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Muchas verduras y frutas, casi ninguna croqueta y nada de bollería industrial: el menú escolar que quiere Gijón

El pliego del nuevo contrato de comedores escolares de Gijón arrincona las frituras y los platos precocinados y exige alimentos frescos y de temporada

Las pizzas y empanadillas, para los días de fiesta

Una niña en un comedor escolar.

Una niña en un comedor escolar. / Pere Gibert

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Gijón

"Las comidas deberán ser equilibradas y adaptadas a las necesidades nutricionales y recomendaciones de seguridad alimentaria de cada grupo de edad". Esa es la orden que para elaborar los menús le da el Ayuntamiento a la empresa que a partir del uno de enero de 2027 se haga con la gestión de los comedores escolares de los colegios públicos de Gijón. Un nuevo contrato marcado por el estreno del sistema de línea caliente, donde la comida se elabora y consume el mismo dial frente a las comidas ultracongelados llegadas de otras autónomas de los últimos años. Y un nuevo contrato que dispara el precio del servicio –de 101 a un máximo de 147 euros la mensualidad para los fijos–y con ello la alarma de las familias.

Pero, más allá del precio y el sistema, ¿qué se quiere dar de comer a los alrededor de 4.000 niños y niñas que desayunan o comen en su cole? El criterio general es priorizar "alimentos frescos, de temporada y procedentes de canales cortos de distribución". Un criterio que hay que ordenar por alimentos y raciones.

Empezando por el desayuno la obligación es que cada día haya lácteos, cereales y frutas de temporada. Los lácteos podrán ser en forma de vaso de leche entera, yogur natural, queso fresco o cuajada sin azúcar y como cereales computan el pan y las galletas... eso sí, sin azúcar. La fruta podrá ser entera o en zumo natural y como complemento se acepta el aceite de oliva virgen extra, el cacao sin azúcar y mermeladas o confituras no azucaradas. Prohibido incluir bollería industrial, zumos industriales o margarinas. De eso, nada de nada.

A la hora de arrancar el menú de mediodía las hortalizas y legumbres ganan en la categoría de primer plato con la obligaciónd e poner una o dos raciones por semana mientras arroz y pasta se limitan a una ración semanal. Y otro dato a tener en cuenta, al menos cuatro veces al mes ese arroz o esa pasta deben ser integrales. Igual que se pondrá pan integral al menos dos veces por semana

De segundo plato las condiciones que se fijan desde el Ayuntamiento concretan de una a tres las raciones de pescados a la semana y de una a dos las de huevos. Tres es el máximo de raciones de carne que se pueden ofrecer cada semana con un tope semanal de una ración de carne roja y dos raciones de carne procesada al mes. Las carnes preferentes serán, en cualquier caso, las de ave y conejo. También se marcan de una a cinco raciones por semana como la ratio para platos cuya base sea la proteína de origen vegetal.

Como guarnición prioritaria en las comidas se colocan las ensaladas con de tres a cuatro raciones por semana mientras, por ejemplo, el acompañamiento de patatas no puede pasar de dos raciones semanales. Como postre la apuesta es la fruta fresca aunque con la opción abierta, una vez por semana, a yogur, cuajada sin azúcar añadida o queso fresco. ¿Para beber? Exclusivamente agua.

Sal yodada y aceite de oliva

Otras condiciones pasan por la prohibición de dar frutos secos enteros a menores de 6 años por el riesgo de asfixia, por usar poca sal y que sea sal yodada, por priorizar el uso del aceite de oliva virgen o virgen extra –el único que se acepta para aliñar las ensaladas y que se fija como preferente para cocinar– o por limitar las frituras a un máximo de una ración por semana. A la hora de elaborar los menús también hay que tener en cuenta que para frutas y hortalizas se impone que el 45%, como mínimo, sean de temporada, y que haya un 5% de alimentos de producción ecológica con dos platos principales al mes.

Menús especiales por enfermedad o religión

A una vez al mes quedan arrinconadas pizzas, canelones, croquetas, empanadillas o pescados o carnes rebozadas aunque el pliego de condiciones del contrato las acepta "de forma excepcional en, por ejemplo, festividades o eventos sociales tradicionales o propios del ámbito educativo".

Al mismo precio que el menú normal tendrá que ofertar la concesionaria los menús especiales. Tanto aquellos a diseñar teniendo en cuenta alergias, intolerancias alimentarias y otras enfermedad como para el alumnado que no pueda asumir el menú normal por motivos religiosos o éticos.

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