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Habla la familia del hombre que apareció muerto en una casa de Gijón: "Entré para ventilar la casa y me lo encontré en el baño"

El hermano del fallecido llevaba "desde octubre" sin hablar con él

Los agentes esperan por la autopsia para esclarecer las causas del deceso

Hallan el cadáver de una persona en una casa de Gijón

Vídeo: S. F. Lombardía | Foto: Marcos León

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La Policía Nacional investiga el hallazgo de un cadáver en una casa semiabandonada del poblado de Santa Bárbara. El cuerpo se encontraba en un estado avanzado de descomposición, pero se sospecha que el fallecido puede ser J. M. T. M., un hombre de 66 años, residente habitual de esta vivienda hasta que su entorno le "perdió la pista" hace ya unos meses. La casa se encontraba destrozada y llena de basura, y desde hacía unas semanas los vecinos habían dejado de ver también a un varón que, creen, convivía con el residente. El cadáver lo encontró este viernes uno de sus hermanos. "Yo había entrado para ventilar la casa y me lo encontré en el baño, tapado con mantas. Ahora tienen que investigar qué pasó", decía ayer este familiar.

El deterioro que presentaba el cadáver impidió ayer comprobar tanto la identidad del fallecido como la causa de su muerte. En una primera exploración no se apreciaron signos evidentes de violencia, pero no se descarta ninguna hipótesis. Se cree que el varón podría llevar cinco o seis meses muertos. La autopsia se espera poder realizar hoy y se cotejará el ADN de la víctima con el del hermano que halló el cuerpo, que este viernes se mostraba ya convencido de que el fallecido es su hermano. Entre otros motivos, en el cadáver parecían apreciarse rasgos de unos tatuajes en los brazos que coinciden con los que tenía el gijonés.

La vivienda, ubicada al final de la calle Jorge Guillén, fue motivo de otra intervención policial reciente, hace solo unos días, por un aviso de un supuesto intento de allanamiento que se saldó con el hallazgo, en mitad de la casa, del cadáver de una perra. Era la mascota del fallecido. Su hermano explica que fue ese operativo el que lo animó este viernes a acercarse a abrir ventanas.

El estado de todas las estancias resultó ser pésimo. La espuma de un colchón destrozado ocupaba gran parte del suelo del salón, en estancia abierta con la cocina. El dormitorio tenía el armario abierto, con toda la ropa tirada, y un hacha sobre la cama. Una segunda habitación, que parecía usarse como trastero, era ya inaccesible por la cantidad de basura acumulada. Los agentes, de hecho, accedieron con epis y mascarillas a la vivienda.

El baño, sin embargo, y aunque estaba en el mismo mal estado, estaba a oscuras y no recibe luz natural, así que la estancia pasó más desapercibida. De hecho, el hermano de J. M. T. M. sospecha que el cuerpo ya estaba allí cuando él mismo acudió con los agentes a inicios de semana. Fue aquella intervención por un aviso de allanamiento que se saldó con el hallazgo de la ya citada perra muerta, que era la mascota de su hermano. Ya entonces la casa parecía abandonada.

El entorno de quien se cree que es el fallecido es complejo. El propio J. M. T. M. sufría problemas de drogadicción y los vecinos creen que buena parte de su entorno se encuentra en la misma situación de vulnerabilidad. El testimonio de estos vecinos está aportando ahora la base de una investigación recién iniciada. De acuerdo al relato de estos residentes, el hombre de 66 años vivía desde hace años en esta casa que había sido de sus padres y, si bien él no parecía problemático, su entorno sí lo era para el poblado. Los ruidos eran habituales. "Llevábamos tiempo avisando de que había problemas", aseguraban los vecinos. "Llevaba sin verle desde octubre y los vecinos dicen que tampoco lo ven desde noviembre", completaba el hermano.

Suciedad extrema

Por ahora, parece que hace unos días el supuesto allanamiento había sido en realidad un intento de visita de otro conocido de J. M. T. M., quien, siempre según el relato vecinal, convivió hace años con él. Los vecinos aseguran que era la voz de este hombre la que se escuchó de madrugada el lunes, llamando al vecino por su nombre, a gritos. "Gracias a él nos enteramos de cómo estaba la casa", completa el hermano del fallecido, que asegura que, ya más recientemente, su familiar convivía con otro varón.

A este otro hombre los vecinos dicen que llevan "dos o tres semanas" sin verlo . No obstante, se sospecha también que en esta vivienda el morador podría acoger a más personas de vez en cuando y que en alguna ocasión se le vio con lesiones en el rostro, aunque nunca refiriese que hubiese sufrido agresión alguna.

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