Iker Andrés Escudero: “Me gustaría demostrar que la ciencia y las letras pueden convivir en una misma persona”
El estudiante de Ingeniería Química Industrial en la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón acaba de ganar el Premio Internacional de Poesía Antonio Gala con apenas 22 años

Iker Andrés Escudero recibiendo el XX Premio Internacional de Poesía Antonio Gala
Con solo 22 años, Iker Andrés Escudero (Salamanca, 2004) ha conseguido uno de los reconocimientos más prestigiosos para autores jóvenes en lengua española. Estudiante de Ingeniería Química Industrial en la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón, trabajador en el sector industrial y poeta desde la adolescencia, acaba de alzarse con el XX Premio Internacional de Poesía Antonio Gala por “Acta de retirada”, un poemario sobre la memoria familiar, la ausencia y el miedo a perder a quienes más queremos. El pasado sábado, en la Casa Museo Antonio Gala "La Baltasara" recibió los atributos de su galardón, en una Xedición especialmente significativa por cumplirse dos décadas del premio. Su obra fue elegida por unanimidad entre los 238 poemarios presentados, la cifra más alta registrada por el concurso hasta la fecha, según la organización de la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alhaurín el Grande (Málaga).
Acaba de ganar el Premio Internacional de Poesía Antonio Gala. ¿Cómo recibió la noticia?
La verdad es que no me lo creía. Cuando me avisaron tuve que buscar otra vez el concurso porque ni me acordaba. Había enviado el poemario y seguí con mi vida. No esperaba ganar ni mucho menos.
¿Qué significó el premio?
Fue un verdadero honor. Y cuando llegué al acto y vi que la entrega se hacía en la casa del propio Antonio Gala, todavía me impresionó más. Era una situación difícil de creer.
Estudia Ingeniería Química Industrial, trabaja como inspector de calidad y además escribe poesía. ¿Cómo surge esa combinación?
Siempre he escrito poesía, más o menos desde los doce años, pero escribía para mí. Este año ha sido el primero en el que me he planteado publicar y presentarme a concursos. Además, coincidió con una etapa en la que estaba haciendo muchos informes en el trabajo y pensé: “¿Por qué no hacer poemas como si fueran informes?”. Empecé a experimentar con ello y poco a poco fui encontrando una voz propia.
Mucha gente ve la ingeniería y la poesía como mundos opuestos.
Yo no tanto. Siempre he sido una persona muy sensible y siempre he encontrado poesía en las cosas materiales. Cualquier cosa que veo puedo convertirla en un poema con bastante facilidad
"Acta de retirada” habla de la memoria familiar. ¿De dónde nace esa idea?
Del miedo. Desde pequeño he tenido mucho miedo a perder a mis abuelos. Mi abuelo murió de cáncer y las dos protagonistas reales del libro son mis abuelas. Una pasó por un cáncer de colon y la otra tiene ya una edad avanzada. Ese temor a que algún día no estén es el origen del poemario.
¿Escribir le ha ayudado a afrontar ese sentimiento?
Sí. El libro habla precisamente de eso: de la herencia emocional, de los recuerdos y de las huellas que dejan las personas cuando ya no están.
¿Cuándo descubrió que querías escribir?
Siempre me salió escribir poesía. Intenté escribir narrativa, pero no me salía. Todo acababa teniendo un tono muy poético. Al final la vida me ha ido llevando por ese camino.

Iker Andrés Escudero, durante su intervención al recibir el premio. / .
¿Qué autores le han influido más?
Sobre todo Lorca, Gloria Fuertes y Borges. Son los escritores que más he leído y que más me han marcado.
¿Qué papel ha jugado Gijón en su evolución como escritor?
Fundamental. Aquí descubrí muchos concursos literarios y empecé a plantearme presentar mis textos. Además, vivo aquí con mi pareja y tengo una vida muy diferente a la que tenía en Salamanca con mi familia. Todo eso influye a la hora de escribir.
Compagina estudios, trabajo y literatura. ¿Cómo encuentra tiempo para todo?
La verdad es que no lo sé ni yo. Aprovecho cualquier momento. Si tengo un rato libre en el trabajo escribo, si estoy estudiando y hago una pausa también escribo. Es un poco dejarse llevar por la inspiración cuando aparece.
¿Qué le ilusiona más ahora mismo: terminar la ingeniería o seguir creciendo como escritor?
Me ilusiona demostrar que la ciencia y las letras pueden convivir en una misma persona.
¿Y vivir de la literatura?
Me gustaría, por supuesto. Ahora mismo la ingeniería es lo que me da estabilidad y lo que me está permitiendo construir un futuro, pero no renuncio a nada. Voy a seguir presentándome a concursos y escribiendo. Ojalá algún día pueda vivir de las letras, aunque sé que es complicado.
¿Cómo explica esa convivencia entre un ingeniero y un poeta?
Es como la diferencia entre lo que se te da bien y lo que realmente te apasiona. Siempre he sido muy de ciencias y se me han dado bien, pero la literatura es algo que me gusta profundamente. Creo que quienes compaginamos ambas cosas funcionamos un poco así. Hay una parte racional y otra sentimental, y las dos forman parte de la misma persona.
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