El jienense Paco Sánchez y su equipo necesitan hasta siete tráileres para transportar toda su noria a la Semana Negra de Gijón
Con el 3 de julio a la vuelta de la esquina, Sánchez y sus compañeros de fatigas trabajan a destajo durante ocho horas al día, y sin miedo al calor, para que el regreso de la noria a la Semana Negra sea un éxito

Por la izquierda, Ioan Moldovan, Charaf Moustakimi, Florin Cretu, Diaw Tacko, Paco Sánchez y Constantin Pavel Rascol; y agachados, Marian Marin e Ismail Hammouchi. | FERNANDO RODRÍGUEZ
"Somos un equipazo. Convivimos juntos las 24 horas durante muchos meses y funcionamos como una familia". El propietario de la icónica noria que este año regresa a la Semana Negra tras el paréntesis del verano de 2025, Paco Sánchez, resume así cómo es su rutina y la de sus compañeros –tres rumanos, dos marroquíes y un senegalés– durante la mayor parte del año. Estas palabras las pronuncia al tiempo que observa los avances que ya han logrado en el montaje de la gran noria, de 54 metros y 150 toneladas, en el aparcamiento del Arbeyal. Hasta allí llegaron la semana pasada con siete tráileres repletos de materiales metálicos y otros tres vehículos que les sirven como vivienda a estos trabajadores.

Paco Sánchez, en su trailer.
Paco Sánchez conoció desde pequeño cómo es la vida del feriante. Su padre, Diego Sánchez, quien falleció en 2010, le inculcó la importancia de trabajar con ilusión y de la mano de un equipo comprometido y en el que se respire buen ambiente. Fue su padre quien comenzó a traer la noria a la Semana Negra a partir de la edición de 1994.
Desde entonces, esta enorme atracción se convirtió en un elemento icónico que durante el certamen recibía a miles de gijoneses y visitantes que buscaban disfrutar de unas privilegiadas vistas que conllevaban momentos inolvidables. Sin embargo, Paco Sánchez decidió no incluir Gijón en su "gira veraniega" del año pasado por cuestiones de logística. Ahora, con el 3 de julio a la vuelta de la esquina, Sánchez y sus compañeros de fatigas trabajan a destajo durante ocho horas al día, y sin miedo al calor, para que el regreso de la noria a la Semana Negra sea un éxito.
Tras colocar la base que forman con dos semirremolques y avanzar en la estructura, los empleados todavía tienen pendiente añadir las 48 cabinas con las que cuenta la noria. Esas cuestiones se ocupa de liderarlas el rumano Florin Cretu, quien acumula 20 años en la empresa y actualmente dirige a Diaw Tacko, Ioan Moldovan, Charaf Moustakimi, Marian Marin, Constantin Pavel Rascol e Ismail Hammouchi.
"El año pasado la echaron de menos"
Todos ellos forman una plantilla multicultural y en la que se potencian las cualidades de trabajadores más veteranos como Diaw Tacko y las de jóvenes como Ismail Hammouchi, de 20 años. "Por ahora va todo bastante bien trabajando aquí", afirma Tacko, que desde hace diez años trabaja en el montaje de esta noria.
La llegada a Gijón de este equipo se produjo después de haber estado en mayo en Santiago de Compostela por las fiestas de la Ascensión. Previamente, en abril estuvieron en Sevilla. Tras su periplo gijonés, en agosto viajarán hasta Málaga con motivo de la feria y en septiembre pondrán el broche a la temporada estival en Albacete. Unos meses más tarde, de noviembre a enero, volverán a Vigo con motivo del alumbrado navideño.
El regreso a Gijón supone una oportunidad "especial" para Paco Sánchez y su equipo. "Nos gusta venir por tradición. A mi padre le encantaba estar aquí y la Semana Negra, cuando la gente responde, es muy buena fiesta. En los últimos años hubo altibajos, pero confiamos en que no haga un calor excesivo para que la gente venga desde temprano a un certamen que es distinto porque reúne tanto esta parte de feriantes como las casetas culturales", subraya Sánchez, al frente de los primeros feriantes que ya están en el entorno del Arbeyal, donde habrá hasta 22 atracciones del 3 al 12 de julio. El resto comenzarán a llegar este fin de semana para montar sus respectivas atracciones.
De cara a esta edición, Sánchez apunta que "cuando una feria cambia de sitio suele ser positivo para nosotros porque a la gente les gusta acudir por la novedad". Además, aunque no pudo estar en las celebraciones que ya se desarrollaron allí en 2009 y 2010, remarca que "las vistas que habrá desde las cabinas van a ser una pasada".
En cuanto a la respuesta de los gijoneses y turistas que acudan a la Semana Negra, este empresario anima a pequeños y mayores a disfrutar de una atracción por la que han pasado muchas generaciones. "Ojalá responda bien la gente. Sabemos que el año pasado la echaron de menos y queremos que esta sea una gran edición", culmina Sánchez, contento por volver a una ciudad que vuelve a acoger con entusiasmo a "su noria".
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