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Gijón deja sin renovar su ordenanza de terrazas, por falta de tiempo según el Gobierno, pesa a que los vecinos ven imprescindible para "controlar un caos absoluto"

"Una modificación así tiene que culminarla el mismo gobierno que la impulsa y no hay tiempo antes de que acabe el mandato", dice el edil de Urbanismo

"No es adecuado acometer nada cuando ya estamos en la campaña de verano", se indica desde Otea

Ambiente de terraza en Pumarín.

Ambiente de terraza en Pumarín. / M. L.

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Gijón

"Se pretende ordenar adecuadamente este tipo de instalaciones de manera que se adapten a la legislación sectorial aplicable en materia de accesibilidad y utilización de los espacios públicos urbanizados, buscando un equilibrio entre los titulares de la actividad y los intereses generales de los ciudadanos". Así se justificaba en el Plan Normativo de 2025 del Ayuntamiento de Gijón la decisión del gobierno municipal, y más en concreto de la concejalía de Urbanismo que lidera el forista Jesús Martínez Salvador, de generar una nueva normativa que derogase la vigente desde 2013 en materia de regulación de las terrazas hosteleras en vía pública. El Plan Normativo de 2026, que ayer aprobó la Junta de Gobierno, da marcha atrás y elimina –como adelantó LA NUEVA ESPAÑA–la intención de reformular esa ordenanza.

Una decisión que no ha sentado bien entre los vecinos, que llevan años reclamando cambios porque, sentencia el presidente de la Federación de Asociaciones Vecinales (Fav), Manuel Cañete, "ahora mismo nos movemos en el caos absoluto. Hay que establecer criterios claros en los usos del espacio público". Desde la patronal de turismo y hostelería, Otea, se ha encajado ese cambio con más sosiego que los vecinos. "Es un tema que por ahora no es adecuada acometer teniendo en cuenta que ya estamos en la campaña de verano", reflexionó Ángel Lorenzo presidente de Otea en Gijón.

¿Por qué opta el gobierno local por eliminar la ordenanza de terrazas de sus planes? El forista Jesús Martínez Salvador, portavoz del gobierno y edil de la concejalía que había propuesta el cambio, lo justifica por una cuestión de tiempo cuando falta menos de un año para que acabe el actual mandato municipal. "La lógica nos dice que una modificación de este tipo tiene que hacerse para que se pueda culminar por el mismo gobierno que la impulsa. No tiene sentido plantearla ahora toda vez que no va a ser posible culminar su tramitación en este mandato", concretó el forista.

Mejorable pero no urgente

En todo caso, para Martínez Salvador no es precisamente la ordenanza de terrazas la que más urge actualizar en el entramado normativo municipal gijonés. "No es una ordenanza de los años 80 es de 2013. Es cierto que es mejorable pero no está lo suficientemente desactualizada como para que sea de las más urgentes a renovar", concretó el portavoz. Foro incluyó en el programa electoral de 2023 que acompañó la candidatura a la Alcaldía de Carmen Moriyón el compromiso de elaborar una nueva ordenanza "junto a los agentes del sector y resto de colectivos interesados, una nueva ordenanza de terrazas, que, entre otras cuestiones, permita hacer de estas instalaciones lugares más acogedores para poder disfrutarlas todo el año".

La urgencia que no ven el Ayuntamiento y los hosteleros con las terrazas la exigen los vecinos. "En el momento del covid todo el mundo entendió que era necesaria una cierta flexibilidad con ellas pero estamos comprobando que, poco a poco, se han ido extendiendo y hoy hay plazas públicas donde es difícil parar si no es en una mesa de bar y aceras casi imposible de transitar al estar llenas de todo tipo de obstáculos. Sillas y mesas entre ellos", explica Manuel Cañete. El presidente de la FAV lo tiene claro: "No estamos hablando de prohibición, hablamos de cumplir las normas o de adaptarlas para regular los usos, definiendo claramente que el suelo público es preferente para la ciudadanía y no para uso privativo".

El debate sobre el uso del espacio público

Con o sin nueva ordenanza de por medio, las terrazas han tenido su protagonismo en la vida política municipal de este mandato. Y no siempre para bien. La propuesta de Paseo Gastro como nuevo atractivo del verano gijonés se ganó el rechazo de toda la izquierda municipal que lo ve como un proceso más de privatización del espacio público. Su ampliación a Cimavilla fue duramente contestada por los vecinos del Barrio Alto. Y solo hace unos días, en comisión de Urbanismo, la portavoz de Podemos, Olaya Suárez, solicitaba al gobierno que incrementase las labores de control de las terrazas para evitar que invadiesen espacios públicos y ante una situación que calificó de "descontrol generalizado".

La de terrazas no es la única norma que el gobierno municipal anunció que iba a acometer y que, finalmente, no hará. También han decaido las propuestas de ordenanzas de movilidad sostenible y policía de vados y los reglamentos de distritos y cementerios. También se cae la modificación de la ordenanza sobre protección del Medio Ambiente Acuático, aunque en este caso porque se va a integrar en una nueva ordenanza de residuos e higiene urbana. "El Ayuntamiento está retrasando varias ordenanzas muy necesarias para evitar problemas de convivencia", denunció el presidente de la FAV.

Mientras, está a punto de conseguirse la aprobación inicial de la ordenanza de Protección y Bienestar Animal, se trabaja en el estudio de las enmiendas al reglamento de Participación Ciudadana y se ha dado luz verde al proyecto normativo que inicia el proceso oficial de tramitación de la ordenanza de zonas de bajas emisiones.

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