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Los ucranianos en Asturias llevan la magia de su Noche de San Juan a un parque de Gijón

Medio centenar de miembros de la comunidad ucraniana en Asturias festeja en Gijón con canciones, coronas de flores y vestidos bordados su noche mágica "Iván Kupala"

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A. Rubiera

A. Rubiera

Gijón

"Iván Kupala" es el equivalente en ucraniano a San Juan. Y también en el país eslavo es una de las celebraciones más tradicionales. "Estamos descubriendo en estos años que nos parecemos más de lo que creíamos; nuestras fiestas no son tan distintas", reflexiona Oksana Ustymenko, una de las mujeres ucranianas a las que la guerra echó de su país hace cuatro años y, por azares del destino, acabó acogida en Gijón. Lo mismo les pasó a otras familias que, sin vínculos entre sí, han hecho de Oviedo, Langreo, Mieres o Avilés su nuevo hogar.

Muchas de esas expatriadas tuvieron el martes su propia celebración de San Juan. Mientras el concejo miraba a Poniente y se arrimaba a la hoguera, ellas -en su mayoría son mujeres las que están desplazadas- eligieron para su festejo el Parque Fluvial de Viesques. Y hasta allí trasladaron una colorida y emotiva celebración cultural en la que participaron unos 50 miembros de la comunidad ucraniana en Asturias, junto con algún amigo local y otros fascinados por la recreación "pacífica y familiar" de la festividad "Iván Kupala".

El parque, cuentan, se impregnó "de misticismo y tradición". Y de nostalgia. La luz del atardecer le añadió toda la magia que necesitaba la fiesta. Vestidas en su mayoría de blanco con los trajes y camisas típicas bordadas -"vyshyvankas"- que se ponen en cada celebración importante y que hasta la Reina Letizia luce en ocasiones como guiño a la comunidad que está sufriendo la guerra, las asistentes dispusieron un taller de confección de otro de sus adornos tradicionales: las coronas de flores y hierbas silvestres que previamente habían recogido por los praos de Asturias. "Es un elemento simbólico que representa la juventud y la prosperidad", explican.

El punto álgido del encuentro estuvo marcado por la música. Los cantos corales tradicionales polifónicos y los "horovods", las danzas rituales en círculo "que simbolizan el movimiento del sol" y que la comunidad recreó en el verde de Viesques, acabaron por captar el interés de los gijoneses que paseaban y hacían deporte por la zona, que no dudaron en acercarse a contemplar el rito.

Un proyecto documental

También en el "San Juan ucraniano" hay fuego y saltos sobre las ascuas. Pero en la tierra de acogida no se atrevieron a ser tan osadas. Así que los organizadores adaptaron la festividad "de manera 100% ecológica y segura en cumplimiento con las normativas locales" y prescindieron de cualquier tipo de hoguera o pirotecnia. "Quisimos priorizar el respeto absoluto al entorno natural del Parque Fluvial", razonan. Se contentaron con encender alguna vela y pegar algún brinco para cumplir con el ritual.

Toda la jornada ha quedado documentada por la fotógrafa Elena Mulyar y va a formar parte de un proyecto audiovisual que tienen en mente: un cortometraje de carácter cultural y sin ánimo de lucro, para seguir estrechando lazos entre Asturias y Ucrania. Mostrando los puntos en común de sus tradiciones estivales, "que son muchos", como dice Oksana Ustymenko.

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