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José Manuel Cifuentes, vecino de Porceyo: "En el pueblo hay tranquilidad y conoces a los vecinos; eso en la ciudad no lo tienes"

"Me prestaba mucho ir a las romerías cuando era joven; iba a caballo a las que estaban más cerca de la parroquia"

José Manuel Cifuentes, vecino de Porceyo: "En el pueblo hay tranquilidad y conoces a los vecinos; eso en la ciudad no lo tienes"

Pablo Solares

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L. L.

La calma de la vida rural con la cercanía a la ciudad. Es parte del encanto de Porceyo, una parroquia gijonesa que ha ido convirtiéndose con los años en una zona residencial que muchos buscan como segunda residencia.

En el caso de José Manuel Cifuentes, Porceyo siempre ha sido su primer y único hogar. Ese al que llegó con a penas 5 años desde Oviedo, cuando Benigna Cuervo y David Cifuentes lo adoptaron. Desde entonces, se convirtió en un vecino más, que pasaba el día trabajando en la casería y cuidando del ganado de leche. Vacas que luego vendía en Gijón.

Pero no todo iba a ser el campo y la ganadería. "Me prestaba mucho ir a las romerías de aquel entonces. Iba a caballo a las que estaban más cerca de la parroquia", cuenta este abuelo y bisabuelo orgulloso, que, a sus 94 años, disfruta ahora de la compañía de sus dos hijos, David y Agustín, sus tres nietos, Diego, David y Alejandro y sus 4 bisnietos, Valeria, Alicia, Mario y Candela, que corretean por toda la casa. "Vienen a verme todas las semanas, cuando nos reunimos para comer", señala.

Antes de formar su gran familia, este vecino recuerda una juventud dura, en la que las aficiones no iban más allá de ir a alguna romería, boda o juntarse con vecinos para hacer las labores del campo, como "ir a la hierba y después hacer una pitanza", añade este gran aficionado a "los caballos de tiro y de estilo percherón".

Si algo ha cambiado en estos años es el pueblo. Una zona que ha cambiado significativamente hacia la industrialización, convirtiéndose en el polígono Roces-Porceyo, lo que llevó a muchas familias que tenían ganadería a desaparecer. Sin embargo, José Manuel Cifuentes fue de los pocos que resistió hasta la jubilación cuidando a sus vacas de leche. "Lleva en Porceyo toda su vida. La casa en la que vive, la panera que hay, fue traída ya construida desde Jove", revela su hijo David.

La parroquia de Porceyo

Nombre: José Manuel Cifuentes

Edad: 94 años

Profesión: jubilado

El mejor lugar de la parroquia: barrio de Casares

Lo mejor de vivir en la zona rural: "La tranquilidad y la naturaleza"

En una frase: "Porceyo es un sitio excepcional para vivir, cerca de Gijón y muy tranquilo"

Muestra de su amor por la parroquia es no haber querido salir nunca de su hogar. "Lo mejor de vivir en el pueblo es la tranquilidad, la naturaleza y conocer a los vecinos. Eso en la ciudad no lo tienes", dice el vecino.

Y sin duda, si hay que quedarse con una zona especial del pueblo el barrio de Casares, donde pasó su vida rodeado de "unos vecinos excelentes, además de ser un sitio excepcional para vivir, cerca de Gijón y muy tranquilo", recalca.

Otra de las cosas que a Cifuentes siempre le ha dado tranquilidad es su relación con Caja Gijón. Entidad de la que lleva siendo cliente toda la vida. "Soy de los primeros socios y siempre tuve un trato muy cercano y personal por no decir familiar", explica.

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