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Cinco años de cárcel para un traficante gijonés que se peleó con una clienta en su casa

El hombre, condenado por un delito contra la salud pública, asume también una multa por agredir a la mujer, que le intentó robar 49 gramos de cocaína

Una vista del Palacio de Justicia.

Una vista del Palacio de Justicia.

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Pumarín

Una pelea por tráfico de sustancias estupefacientes en un domicilio de Pumarín se salda con dos condenados: el traficante y una de sus clientas. La Audiencia Provincial acaba de fallar en este sentido una disputa ocurrida a finales de 2023 en el domicilio particular del varón, que asume ahora una condena de cinco años por un delito de la salud pública y una pena de multa de dos meses a razón de diez euros al día por un delito leve de lesiones contra la otra acusada, a quien agredió tras descubrir que la mujer le intentaba robar 49 gramos de cocaína. A ella, por un delito de hurto en grado de tentativa, se la condena a dos meses de trabajos comunitarios. El fallo de la Audiencia rebaja ligeramente la petición del Ministerio Fiscal, que pedía para el acusado seis años de cárcel y, para la mujer, cuatro meses de condena.

Los hechos juzgados se remontan al 26 de diciembre de 2023. El hombre, nacido en 1964 y con antecedentes penales, recibió en su casa a la mujer, nacida en 1985 y sin antecedentes. Se conocían de antes porque la mujer ya le había comprado sustancias en el pasado. En aquella ocasión, la acusada recibió una papelina de cocaína con un peso neto de 0,14 gramos y una pureza del 92 por ciento que, según se recoge en la sentencia, tendría en el mercado ilegal un valor de 13,43 euros. El hombre se la vendió por 50.

Antes de marcharse, sin embargo, la mujer pidió usar el baño de la vivienda y el hombre accedió, y fue entonces cuando ella se percató de que "en una de las habitaciones de la vivienda se encontraba un cajón de una mesilla semiabierto". En su interior había una bolsa de plástico y el motivo del enfrentamiento que llegó después: 49 gramos de cocaína. Costarían 4.794 euros en el mercado negro. La mujer, "con la deliberada finalidad de beneficiarse de la misma y con el propósito de satisfacer su necesidad de consumo", se hizo con la bolsa y la intentó esconder en su ropa interior.

El hombre se percató del intento de robo y comenzó el enfrentamiento. La mujer intentó huir, él se lo impidió y, según se recoge en el apartado de hechos probados de la sentencia, la golpeó con las manos y la intentó agredir "con una pequeña tijera". Al verse atrapada la acusada pidió auxilio y los vecinos, asustados, llamaron a la Policía. Fueron los agentes los que lograron separar a la pareja y quienes, de paso, incautaron tanto la papelina que había comprado ella como el botín de 49 gramos que guardaba él. Desde entonces, él estaba acusado de un delito contra la salud pública y de otro de lesiones y ella de un posible hurto en grado de tentativa.

Los agentes, demás, registraron el domicilio de la pelea e incautaron varios gramos más de cocaína, básculas y 6.960 euros en efectivo, todo ello requisado. Por su parte, la acusada sufrió varios golpes en la cara y las manos de los que tardó unos doce días en recuperarse. No sufre secuelas, pero su atención sanitaria implicó un coste público de 66,69 euros.

Un testimonio claro

Respecto a las penas, la Audiencia explica que el hombre podría afrontar una condena de entre tres y seis años por el delito contra la salud pública y que, acreditándose que cuenta con antecedentes por estas mismas conductas, se impone la citada pena de cinco años. También una multa de 15.000 euros. Por el delito leve de lesiones, se le imponen dos meses de multa a cuota diaria de diez euros.

Para la mujer, la Audiencia ve acreditado que su testimonio fue claro desde el principio y que colaboró con la justicia porque "a través de sus manifestaciones confesoras contribuyó a esclarecer y simplificar el desarrollo del juicio", habiendo sido su confesión un "soporte probatorio fundamental". Se valora también que en el momento de su arresto entregó la cocaína a los agentes y reconoció los hechos desde el principio. Por eso se le rebaja la pena al máximo, hasta los dos meses, que además se sustituyen por trabajos a la comunidad.

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