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Gijón decidirá al final del verano si las barreras contra las carabelas portuguesas son útiles para proteger las playas

Los expertos descartan que esos artilugios vayan a ser útiles en San Lorenzo, pero dejan la puerta abierta a usarlas en Poniente o el Arbeyal

Una carabela portuguesa en una playa

Una carabela portuguesa en una playa / Agencias

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Pablo Palomo

Pablo Palomo

Gijón

El final del verano, como fecha clave para saber si las barreras que se instalarán en Gijón son útiles o no para frenar la llegada de la carabela portuguesa a las costas. Esa fue una de las conclusiones que se sacaron ayer del consejo Sectorial de Medio Ambiente celebrado en el salón de recepciones del Ayuntamiento y que tuvo como único punto del día explicar los pormenores del experimento que acogerá la dársena del Acuario -desvelado por LA NUEVA ESPAÑA- y en el que se colocarán las mismas barreras que se usan para acotar vertidos al mar para ver si funcionan o no con unos animales que durante los últimos años han generado no pocos problemas a los bañistas y que han entrañado, en ocasiones, el cierre de playas.

El consejo estuvo presidido por el concejal de Medio Ambiente, el popular Rodrigo Pintueles, pero fueron, sin embargo, Fernando González Taboada, experto del Instituto Español de Oceanografía, y Susana Acle, responsable de Veterinaria e Investigación del Bioparc Acuario de Gijón, los que llevaron la voz cantante. Ellos dos fueron los encargados de ofrecer datos sobre las carabelas portuguesas y sobre el citado experimento. Dicho experimento se engloba dentro del proyecto Physalia y en el mismo colaboran, además de las dos entidades ya citadas, la Autoridad Portuaria de Gijón, la Universidad de Oviedo y el propio Ayuntamiento.

"Es un proyecto multidisciplinar y el objetivo es mejorar el conocimiento sobre la presencia de esta especie en el litoral asturiano, evaluar medidas de mitigación y fortalecer la capacidad de respuesta que pudiéramos tener ante episodios de llegada de estos ejemplares a las zonas de baño", concretó el concejal Rodrigo Pintueles. "Creemos que con ello vamos a poder reforzar la seguridad de nuestras playas y mejorar la coordinación entre los servicios municipales afectados", agregó el edil. "El objetivo es dar una respuesta más eficaz ante la aparición de ejemplares y avanzar hacia un modelo de gestión basado en la anticipación y en la evidencia científica", aseguró Pintueles.

El consejo sectorial de Medio Ambiente

El consejo sectorial de Medio Ambiente / Marcos León

En ese sentido, Taboada se encargó primero de hacer una exposición del experimento y de poner en común con los miembros del consejo lo que se sabe sobre las carabelas portuguesas, las cuales, matizó, en realidad no son medusas, sino "animales coloniales". El experto del Oceanográfico de Gijón habló sobre la incidencia del cambio climático, sobre la procedencia de estos animales y también compartió la falta de consenso que hay en la comunidad científica en aspectos relevantes sobre esta especie en determinados asuntos como la forma que tienen de reproducirse. Acle, por su lado, habló sobre los diferentes tipos de medusas que hay y también recordó que, como parte de este experimento, el Acuario trabaja para poder exponer estos animales en un futuro en el centro de Poniente.

"Hay que estudiarlas"

En cuanto a las barreras, uno de los aspectos más relevantes del experimento, hablaron tanto Acle como Taboada. "Las barreras hay que estudiarlas", razonó Taboada a preguntas del edil del PSOE, Ramón Tuero, quien en el pasado ya llevó una iniciativa para colocar una barrera en la costa. "El problema es que pueden romper los organismos. Creemos que a final del verano podremos tener una respuesta más concreta", afirmó sobre este tema. "Lo discutía con un compañero de trabajo. Él me decía que veía útil desplegarlo en zonas cerradas como el Arbeyal o la playa de Poniente, que son más cerradas. En San Lorenzo es más complicado porque es una playa demasiado abierta y la barrera no aguanta", añadió. "Además está el problema del mantenimiento. No es solo desplegar la barrera, sino que hay que quitarla y limpiarla. Tendría restos de animales y la carabela, aún muerta, puede picar", alertó.

Acle, por su lado, recordó que no es lo mismo las barreras que se pueden usar para frenar a tiburones y que ya se usan en otros puntos de España que estas. "No es lo mismo una cosa que otra. Le hemos dado muchas vueltas a ver qué barrera se puede usar. Poner una barrera en el Cantábrico, como las que hay en otras zonas para tiburones, que están sumergidas del todo, no se puede hacer", razonó. "Se trata de solucionar un problema que tenemos y que es complicado. El tema del cierre de las playas creo que es algo que habría que ver con otros colectivos", añadió la experta del Acuario de Gijón.

En ese sentido, Taboada puso en valor la gran experiencia que se tiene en el salvamento gijonés al depender del Servicio de Prevención y Extinción de Incendios. Y consideró que, en base a esa experiencia, sería importante contar con el criterio de los socorristas para evaluar mejor la toma de decisiones.

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