La historia de Gasparón, el gentilhombre de cámara de Alfonso XIII
Gaspar Cienfuegos-Jovellanos y Bernaldo de Quirós fue un peculiar personaje con una vida de novela que falleció a los 92 años

Evaristo Valle pintó "Don Gaspar Cienfuegos-Jovellanos y Bernaldo de Quirós" hacia el año 1949. / Fundación Evaristo Valle
En la mañana del domingo 19 de abril de 2026 se presentó en la Fundación Museo Evaristo Valle el cuadro "Don Gaspar Cienfuegos-Jovellanos y Bernaldo de Quirós". Un óleo sobre lienzo de 100 x 91 cm. pintado por Valle alrededor del año 1949. Ya había sido mostrado el cuadro en alguna ocasión, y desde aquel domingo gracias a una donación particular la obra ya queda expuesta para siempre en el museo que recuerda al artista gijonés.
Gaspar Cienfuegos-Jovellanos y Bernaldo de Quirós, conocido como “Gasparón” (Gijón, 6 de enero de 1866 - 24 de enero de 1958) era hijo de José María Cienfuegos-Jovellanos y García Sala y de María Bernaldo de Quirós y González de Cienfuegos. Del matrimonio nacieron seis hijos. El mayor fue José María, luego nació nuestro protagonista Gaspar y además Luis Gonzaga, Consuelo, Carlos y María. Gasparón se casó en Llanes, en el año 1903, con Rita Rubín de Celis. No tuvieron hijos y Rita falleció en Somió en octubre de 1941.
Francisco Zapico, patrono de la Fundación y especialista en Valle, realizó aquella mañana del pasado abril una ilustrada descripción del cuadro donde se ven dos personajes humanos: Gasparón y un cura. Gasparón (disoluto, vividor, un ojo a la virulé, americana, pantalón, chaleco y polainas) parece ser reprendido por el anónimo cura con sotana, con bonete y botas "tipo Beatles". Parece estar "leyéndole la cartilla". En Peón es la escena. En sus últimos años (murió a los 92 años) parece ser que Gasparón tomó caminos bien diferentes a los del resto de su vida, caminos de más recogimiento. Distintos a cuando, por ejemplo, en sus buenos tiempos sus vecinos de Somió protestaban ante el párroco por verlo cada mañana en su ventana haciendo ejercicios gimnásticos "en traje de Adán". Cuando se levantaba. Al mediodía.

"Don Gaspar Cienfuegos-Jovellanos y Bernaldo de Quirós" hacia el año 1949. / Fundación Evaristo Valle
Gasparón fue gentilhombre de cámara de Alfonso XIII. Fue ese rey -amigo personal del gijonés- el último en nombrar ese cargo, simbólico, para gente de linaje y relacionado con la expresión inglesa "gentelman".
Manolón de Zarraustre Palacio
El novelista Pedro Álvarez Fernández (Oviedo, 1914-Madrid, 1984) publicó varias novelas. Por ejemplo "Mi hermano Emilio y yo" en 1945, "Los Pimentel" en 1949 o "La espera" en 1953. Pero una que nos interesa especialmente es "La paradójica vida de Zarraustre" publicada en el año 1946 y que cuenta (noveladamente, no es en estricto sentido una biografía) la vida y andanzas de nuestro Gasparón. Desde la portada donde vemos dibujado un personaje que no es otro que el gijonés, con una botella de anís en la mano izquierda y su sombra relacionada con su afición al tiro al pichón.
Pedro Álvarez Fernández se casó con Bernarda Rodado Alarcón y fueron a vivir al mismo edificio en Madrid, en la calle Jardines 27 donde, en la "Pensión Somió" (cuya propietaria era la madre del escritor) se alojaba habitualmente Gasparón durante sus estancias en Madrid. Entre el joven escritor y el ya veterano Gasparón surgió una amistad llena de confidencias que decantó en que en el año 1946 se publicara la novela "La paradójica vida de Zarraustre" que nos cuenta la aventuras de Manolón de Zarraustre Palacio, en realidad el propio Gasparón. Tanto Madrid como Gijón están muy presentes en el libro publicado cuando el autor tenía 32 años y el gijonés ya era octogenario. Con las picarescas y muy simpáticas aventuras de Gasparón.

Portada de la novela de Pedro Álvarez Fernández, publicada en el año 1946 y basada en Gasparón. Consultable en la Biblioteca Asturiana del padre Patac (B. A. 3-25/05) / .
"Era un hombre de unos setenta y cinco años, no mal conservado, alto, delgado; su cabeza se encontraba cubierta de abundante pelo, mitad rubio y mitad rubio, el ojo derecho cerrado, la nariz aguileña, con abundantes motas rojizas en las mejillas; llevaba lentes tanto el ojo cerrado con el abierto y le lloraban intermitentemente […]. Su aspecto era sumamente extravagante. Bebedor empedernido y enternecido cristiano". La descripción (de Manolón / Gasparón) en la novela no solamente era física, la multitud de anécdotas que cuenta de Gasparón la hace una novela que merecería ser más conocida y estudiada. Somió y Gijón en general están muy presentes en ella.
En la solapa leemos, "esta novela es un sugestivo espejo donde se reflejan los disparates de Manolón de Zarraustre. Humor y extravagancia en el quijotismo en uno de los personajes de novela más auténticamente españoles". El caso es que la "novela" es en realidad su biografia. Sus estudios con los jesuitas de Carrión de los Condes durante diez años, su estancia de ocho años en Manila de donde trajo el título de abogado por la Universidad de Santo Tomás de Manila, su afición al tiro de pichón y sus recorridos compitiendo con su escopeta por toda España, su amistad con Alfonso XIII, sus amigos de Gijón, sus disparatados despilfarros, sus visitas a chigres de Cimavilla o a cafés de la calle Corrida, sus paseos aéreos en avioneta y también terrestres en aquellas bicicletas de ruedas desiguales, biciclos.
Peculiar personaje Gaspar Cienfuegos-Jovellanos y Bernaldo de Quirós, "Gasparón", y con una vida de novela.
Muere Gasparón
Cuando murió a final de enero de 1958 el diario "El Comercio" le dedicó varios artículos incluida una foto en la primera plana y un cariñoso recuerdo de su director Francisco Carantoña en un artículo de título "El Gijón que se va con don Gaspar de Jovellanos". Escribía Carantoña el 25 de enero de 1958, tras citar a Julio Somoza y a Evaristo Valle: "Escasean las figuras singulares de aquel Gijón de principios de siglo, falta la variedad personalísima de tipos cuya más atrayente característica era un cierto desequilibrio, una exageración en cualquier cualidad que los convertía en impares. Don Gaspar Cienfuegos Jovellanos, en su dilatadísma vida pudo contemplar aquel Gijón casi anárquico de puro individualista".
Su esquela recordaba que era "Gentilhombre de Cámara de S. M. del rey Alfonso XIII", que tenía 92 años y le sobrevivió un hermano, Carlos. Ese Carlos Cienfuegos-Jovellanos y Bernaldo de Quirós había sido alcalde de Gijón entre 1907 y 1909. Otro hermano, el primogénito José María, había sido alcalde de Oviedo entre 1913 y 1916. El cadáver de Gasparón se trasladó desde su residencia en La Corolla (Somió) al cementerio de Ceares, y el funeral fue el lunes 27 de enero de 1958 en la iglesia de San Julián.
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