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“Loquillo” enciende Metrópoli con una noche de rock y varias generaciones unidas por sus canciones

Miles de seguidores vibraron con un concierto cargado de himnos y emoción

“Loquillo” enciende Metrópoli con una noche de rock y varias generaciones unidas por sus canciones

Demi Taneva / Marcos León

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Demi Taneva

Demi Taneva

Mucho antes de que sonara la primera guitarra, las primeras filas ya estaban ocupadas. Camisetas negras con el pájaro loco en el pecho, conversaciones sobre conciertos pasados y una única preocupación: no perder el mejor sitio para recibir a “Loquillo”. El ambiente en Metrópoli era el de las grandes ocasiones, con seguidores llegados de distintos puntos de Asturias para reencontrarse con uno de los referentes del rock español.

Entre ellos estaban Yos Díaz y José Ángel Rodríguez, que llegaron con tiempo suficiente para asegurarse un hueco junto a la valla. “Desde que compramos las entradas queríamos estar aquí delante”, explicaban mientras esperaban el inicio del concierto.

José Ángel lleva siguiendo a “Loquillo” desde hace unos 25 años; Yos, alrededor de una década. Ambos recuerdan con especial cariño el concierto que el cantante ofreció en la plaza de toros de Gijón. “Fue un conciertazo y no esperamos menos ahora”, aseguraban. Las entradas las compraron nada más salir a la venta, incluso antes de saber si podrían organizarse con el trabajo. “Mejor tenerlas ya”, resumían. Entre las canciones más esperadas figuraban “Rock and Roll Actitud” y “Carne para Linda”.

Una pasión que pasa de padres a hijos

Si algo quedó claro antes del concierto fue que el público de “Loquillo” reúne a varias generaciones. Ana Isabel Martínez, Mónica Martínez, Manuel Toimil y Martín Álvarez acudieron en familia, incluido el miembro más pequeño de la casa. “Este año tenemos componente nuevo”, bromeaban mientras señalaban al pequeño, que vivía su primer concierto del artista.

El más veterano del grupo era Manuel Toimil, que calcula haber asistido a más de medio centenar de conciertos del cantante. “Perdí la cuenta hace tiempo”, confesaba. Además, tiene la suerte de conocer personalmente a “Loquillo” tras coincidir con él durante años en numerosos conciertos. “Siempre hay ganas de verlo”, afirmaba.

En la familia la afición viene de lejos. “Lo seguimos desde los 15 años y ahora tenemos 52”, explicaban. En casa siempre ha sonado su música y ahora son los más pequeños quienes empiezan a heredar esa pasión. El pequeño dormía en el carricoche ajeno a la expectación. “Cuando empiecen los primeros acordes despertará”, comentaban entre risas.

Patricia Valledor llegó desde Avilés convencida de que no podía dejar pasar esta oportunidad. Escucha a Loquillo desde que iba al colegio, aunque solo había podido verlo una vez antes, en Barcelona. “Por trabajo, economía y los viajes nunca coincidía”, explicaba. Esta vez no quiso pensárselo. “Cuando vi que venía a Gijón dije: voy. Si hacía falta, venía sola”. Su canción favorita es “Feo, fuerte y formal”, la que más esperaba escuchar durante la noche.

El regreso a casa de Igor Paskual

Entre los alicientes del concierto también estaba la presencia del gijonés Igor Paskual, guitarrista de la banda de Loquillo y una de las figuras más respetadas del rock español. Músico, compositor y escritor, Paskual se ha consolidado como uno de los grandes intelectuales de la música, por lo que cada actuación en su ciudad adquiere un significado especial para el público local.

Álvaro Cano, situado también en primera fila, no quería perder detalle. Sigue a “Loquillo” desde 2016 y calcula que ya ha asistido a una decena de conciertos. “Siempre que puedo vengo”, aseguraba. El concierto de Metrópoli era una nueva oportunidad para disfrutar de un artista al que considera una apuesta segura.

Cuando las luces se apagaron, la espera dio paso a una explosión de guitarras. “Loquillo” apareció sobre el escenario abriendo el concierto con “En las calles de Madrid” y, a continuación, “Línea clara”, dos temas que bastaron para encender definitivamente a un público completamente entregado.

Poco después llegó uno de los momentos más especiales de la noche con “Rompeolas”, que chocó contra el Muro de San Lorenzo, convertido por unos minutos en un inmenso coro. Miles de personas acompañaron al cantante de principio a fin, convirtiendo el tema en uno de los más emocionantes del concierto.

El artista también quiso detenerse para dedicar la actuación a “las personas que ya no están entre nosotros”, un recuerdo dirigido a varios amigos gijoneses que marcaron su relación con la ciudad y que arrancó un cálido aplauso del público.

Durante toda la actuación se respiró un ambiente marcadamente rockero. Las primeras filas no dejaron de cantar, mientras desde distintos puntos del recinto se repetía una consigna que ya forma parte de la identidad de sus conciertos: “¡Loco, loco!”.

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