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Hablan los vecinos del paciente de salud mental fallecido en Gijón tras recibir un disparo de la Guardia Civil: "Necesitaba más atención psicológica"

Los vecinos de la aldea de Fontaciera achacan a los problemas mentales y la falta de medicación el fatal desenlace con los agentes

Varias patrullas intentaron reanimarlo sin éxito durante 25 minutos

Muere de un disparo de un agente de la Guardia Civil un paciente psiquiátrico que estaba fuera de sí en Gijón

C. Tamargo

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La aldea de Fontaciera se tiño de luto por el fallecimiento de M. A. D. G., vecino de 53 años y paciente de salud mental que perdió la vida en un lance con dos agentes de la Guardia Civil que lo tuvieron que neutralizar de un disparo.

Tal y como adelantó LA NUEVA ESPAÑA en su edición digital, la víctima se encontraba fuera de sí en el momento que la patrulla acudió a su domicilio y en cuanto les vio, les atacó con violencia. Llegó a quitar la defensa personal a uno de ellos y antes de que la usara, su compañero echó mano al arma reglamentaria y lo rebajó de un disparo en el pecho.

Nada pudieron hacer por salvarle la vida. Una segunda patrulla acudió hasta el domicilio para atender a la víctima. Le taponaron la herida y durante 25 minutos, el tiempo que tardaron en llegar los sanitarios y la UVI Móvil al alejado caserío, le practicaron la maniobra de reanimación. No pudo ser trasladado con vida.

"O se llevó a alguien por delante o se lo llevaron a él"

A penas cinco casas son las que colindan con el caserío de Fontaciera donde M. A. D. G. perdió la vida. Una zona tranquila que fue perturbada en cuanto las ambulancias, coches de la Guardia Civil y el vehículo de la funeraria hicieron acto de presencia en la casa que se encuentra algo apartada, en el alto de una colina. "Nadie se dio cuenta del disparo o de la pelea. Cuando llegué a casa vi pasar a la funeraria y pensé: 'o se llevó a alguien por delante o se lo llevaron a él", relata uno de los vecinos que durante los últimos meses ha tratado de contactar con los servicios sanitarios debido al estado de alteración que presentaba la víctima.

M. A. D. G. no tenía relación con sus parientes más cercanos, un padre y una hermana, y vivía solo con sus animales, algunas cabras y patos, desde hacía años. Llevaba décadas sin dar problemas, pero en las últimas semanas algo cambió. En la zona lo achacan a que había dejado de tomar la medicación. "Se pasaba los días y las noches asomado en la ventana dando discursos y hablando solo", señalan en la parroquia, lamentando que no tuviera una persona cercana que pudiera estar atendiéndole.

En los últimos días, ya habían notado cierto movimiento de Guardia Civil y en la víspera de la hoguera de San Juan provocó un incidente por el que también se desplegaron efectivos en la zona. "Teníamos miedo de que en cualquier momento se le cruzase el cable y provocase algo mayor", añaden los vecinos, remarcando que la falta de control médico de su enfermedad psicológica ha sido el desencadenante para que sucediera esta tragedia. "Necesitaba un mayor cuidado que nunca le llegó", sentencian.

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