Un campeonato como la copa de un pino: Gijón acoge un torneo europeo de trepa de árboles en Isabel la Católica
La cita reúne a unos 70 especialistas de una veintena de países en un campeonato que acerca al público una profesión clave para el cuidado del arbolado urbano

Demi Taneva
Trepar a más de veinte metros de altura, desplazarse entre las ramas con precisión o rescatar a un compañero suspendido en la copa de un árbol. Lo que para muchos puede parecer un espectáculo, para los participantes del Campeonato de Europa de Trepa de Árboles es su trabajo cotidiano. Desde este viernes y durante todo el fin de semana, el Parque Isabel la Católica se convierte en el escenario de una competición que reúne en Gijón a cerca de 70 arboristas procedentes de una veintena de países.
La cita, organizada por la Asociación Española de Arboricultura y la “International Society of Arboriculture”, arrancó con un acto inaugural en el que participaron el concejal de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Rodrigo Pintueles, y la directora ejecutiva de la organización internacional, Caitlyn Pollihan.
Mucho más que subir a un árbol
“Hoy no solo inauguramos una competición, también abrimos una ventana para que la ciudadanía descubra un trabajo que muchas veces pasa desapercibido”, destacó Pintueles durante la apertura. El edil recordó que detrás de cada árbol sano y bien conservado “hay conocimiento, formación, planificación y muchas horas de trabajo” y reivindicó la figura de los arboristas como profesionales que “no solo trepan árboles, sino que los estudian, los conocen, los protegen y ayudan a que convivan en nuestras ciudades de forma segura y sostenible”.
Para el responsable municipal, la celebración del campeonato supone además una oportunidad para que vecinos y visitantes conozcan de cerca una profesión fundamental para conservar el patrimonio verde de las ciudades. “Cuando termine este fin de semana todos miraremos nuestro arbolado urbano con mayor admiración, con mayor comprensión y con mayor respeto”, afirmó.
Cinco pruebas inspiradas en situaciones reales
Aunque el nombre pueda hacer pensar en una competición de escalada, las pruebas reproducen maniobras habituales del trabajo diario de estos especialistas. Así lo explicó Enrique Conde, representante de la Asociación Española de Arboricultura, quien recordó que el objetivo de la profesión es “cuidar y mantener el patrimonio arbóreo, tanto público como privado”, prolongando la vida de los árboles y reduciendo al máximo los riesgos que puedan generar.
El campeonato se compone de cinco pruebas. La primera consiste en el lanzamiento de una fina cuerda mediante un pequeño saco de apenas unos cientos de gramos para instalar el sistema de ascenso a más de veinte metros de altura. Después llega la prueba de ascenso, donde vence quien escala la cuerda en menos tiempo. Otra de las disciplinas es la denominada trepa rápida, en la que los competidores ascienden aprovechando únicamente la fuerza de su cuerpo y los apoyos naturales del árbol.
Las dos pruebas más complejas son las que simulan el trabajo cotidiano de un arborista. En la prueba de desplazamiento deben recorrer toda la copa del árbol tocando diferentes puntos de control en el menor tiempo posible, mientras que la de rescate recrea una emergencia en altura en la que un profesional debe auxiliar a un compañero accidentado y descenderlo con seguridad hasta la llegada de los servicios sanitarios.
Los mejores clasificados disputarán el domingo la denominada prueba de maestros, que reúne todas las habilidades anteriores para decidir al campeón europeo.
Un escaparate internacional
Entre los participantes se encuentra uno llegado desde la República Checa apenas unas horas antes del inicio del campeonato. En su día a día trabaja en la tala y poda de árboles en bosques, una profesión a la que, asegura, llegó precisamente por su afición a la escalada de árboles. “Empecé porque me gustaba trepar y acabé dedicándome a ello también en mi trabajo”, resume.
La directora ejecutiva de la International Society of Arboriculture, Caitlyn Pollihan, destacó la importancia de este tipo de eventos para acercar al público el trabajo de estos profesionales. “No puedo pensar en un lugar mejor que Gijón para mostrar la arboricultura profesional”, aseguró.
Más allá de la competición, el Ayuntamiento quiso aprovechar el evento para lanzar un mensaje de concienciación sobre la importancia del arbolado urbano. Pintueles recordó que los árboles “proporcionan sombra, mejoran la calidad del aire, favorecen la biodiversidad y ayudan a combatir los efectos del cambio climático”, además de contribuir a que las ciudades sean espacios más saludables y habitables.
Por ello, animó a los gijoneses a acercarse durante todo el fin de semana al Parque Isabel la Católica, observar las pruebas y descubrir una profesión que, aunque suele pasar desapercibida, resulta esencial para conservar uno de los mayores patrimonios naturales de la ciudad.
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