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La intervención de la Guardia Civil en la que falleció un vecino de Gijón por un disparo: una reacción de pocos segundos ante un agresivo ataque

La víctima, de 53 años y vecino de Fontaciera, derribó a uno de los agentes y le arrebató al otro la defensa extensible con la que iba a golpearle, aunque este abrió fuego antes de agredirle

Muere de un disparo de un agente de la Guardia Civil un paciente psiquiátrico que estaba fuera de sí en Gijón

C. Tamargo

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Una intervención para dar con el paradero de un vecino de Fontaciera que se fue de control y acabó con la muerte de este gijonés de 53 años por un fortuito disparo de un agente de la Guardia Civil. En la aldea de La Pedrera lamentaban este jueves lo sucedido al conocer que M. A. D. G. había perdido la vida en este incidente, adelantado por LA NUEVA ESPAÑA. Reconocían estar sorprendidos ante lo ocurrido, pero también aseguraban que, tarde o temprano, ocurriría una desgracia. La víctima padecía una esquizofrenia que en los últimos meses se agudizó por la ausencia de medicación, según apuntan fuentes cercanas al caso.

Los continuos avisos que los propios vecinos realizaban a los servicios sanitarios para que se hicieran cargo de él dieron sus frutos. Desde el Centro de Tratamiento Integral de Montevil, donde era tratado, contactaron con la Guardia Civil para localizarlo, ya que llevaba tiempo sin aparecer. Les costó un par de días, hasta que este jueves una pareja de agentes lo encontró en su caserío de Fontaciera. El mismo en el que llevaba residiendo desde hacía décadas junto a algunos animales.

Una reacción muy agresiva

M. A. D. G. ya había protagonizado algún altercado reciente y al ver a la patrulla no dudó en ir a por ellos. Sin mediar palabra, se abalanzó contra uno de los agentes, tirándolo al suelo y poniendo en riesgo su vida. Al otro, un agente en prácticas, le arrebató la defensa extensible y cargó el brazo para golpearle con ella. Este arma, que solo pueden llevar funcionarios públicos de las fuerzas y cuerpos de seguridad, en manos equivocadas puede suponer un riesgo contra la vida de las personas.

Ante la inminente amenaza de ser golpeado con la defensa, en apenas unos segundos el Guardia Civil desenfundó el arma y disparó contra M. A. D. G., que estaba a escasos metros y con el brazo en alto para agredirle. La mala fortuna quiso que la bala entrara en el pecho de este vecino. Rápidamente, se personó en el lugar una segunda patrulla y los servicios médicos con una UVI Móvil. Los agentes le taponaron la herida e intentaron reanimarlo, sin éxito, durante 25 minutos. M. A. D. G. falleció antes de poder ser trasladado al hospital.

La Guardia Civil emprendió las diligencias correspondientes y hasta el lugar se acercó el médico forense que decretó el levantamiento del cadáver que fue retirado de la escena por un vehículo de la funeraria.

"Teníamos miedo"

M. A. D. G. era vecino de Fontaciera desde muy joven, residiendo junto a su familia en el mismo Camino de La Esfoyada donde ayer perdió la vida. A los pocos años, sufrió un accidente con un tractor en el que perdió medio pie y le provocó una discapacidad por la que se prejubiló cuando tenía algo más de 30 años. Los parroquianos todavía contactaban con él en la época de siega para ayudar con las tareas del campo para las cuales tenía bastante mano.

Siempre se había dedicado a la ganadería en el mismo caserío en el que ahora habitaba solo por desavenencias con sus familiares. Padecía una esquizofrenia que controlaba mediante medicación, aunque en los últimos meses la dejó de lado, provocando algunos altercados en la parroquia. "Nadie se dio cuenta del disparo. Cuando llegué a casa vi pasar a la funeraria y pensé: ‘o se llevó a alguien por delante o se lo llevaron a él’", relató uno de los vecinos que durante los últimos meses ha tratado de contactar con los servicios sanitarios debido al estado de alteración del fallecido.

"Se pasaba los días y las noches asomado en la ventana dando discursos y hablando solo", señalaron. "Teníamos miedo de que en cualquier momento se le cruzase el cable y provocase algo mayor", añaden los vecinos. La Guardia Civil recolectó pruebas hasta pasadas las siete y media de la tarde. En caserío, ubicado en lo alto de una colina, tan solo quedaba el vehículo particular de la víctima y una familia de ocas que M. A. D. G. cuidaba y que paseaban por la entrada sin encontrar un rumbo fijo, sin su dueño.

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