Aparcar en el centro de Gijón, un caos: decenas de coches, muchos de foráneos, mal estacionados en el arranque del verano
Muchos conductores optan por dejar donde pueden sus vehículos, a pesar de que los parkings públicos tienen plazas libres: "No tienen por qué molestar"

VÍDEO: Carlos Tamargo / FOTO: Marcos León
Verano, Gijón y aparcamiento son tres palabras difíciles de conjugar, al menos, para los que se empeñan en dejar el coche en superficie. La gran afluencia de visitantes a las zonas céntricas y turísticas de la ciudad ya se está notando en este primer fin de semana de julio y los numerosos vehículos estacionados en lugares inadecuados es un síntoma. Una situación que se da, paradójicamente, al mismo tiempo que en la mayoría de los parkings públicos del centro y del entorno de las playas sobran plazas libres. Eso sí, para ocuparlas, hay que pasar por caja.

Vista de la playa de San Lorenzo y del paseo del Muro, ayer. | MARCOS LEÓN
En la zona de Poniente, la estampa que más ha sorprendido en estos días que el termómetro se dispara no ha sido la de un arenal repleto, sino la hilera de vehículos aparcados en el Dique Curvo de Fomento. Y no lo estaban porque no hubiera alternativas, ya que a la misma hora de la tarde en la que ayer se divisaba toda una fila de coches estacionados hasta el edificio de Talasoponiente, los parkings de Poniente y del espigón central de Fomento mostraban el cartel de plazas libres. Y no pocas. En el de Poniente, 575 de sus 970 plazas estaban disponibles. En el de Fomento, 186 libres de sus 480.

En la imagen de la izquierda, Antonio Segura, en el aparcamiento cercano a Poniente. Junto a estas líneas, por la izquierda, el parking provisional del Industrial y por la derecha la hilera de vehículos en el espigón de Poniente. Por la derecha, Carlos Martínez y Perla María Alonso, tras aparcar junto a la Comisaría de Gijón.
La hilera en el Dique Curvo de Poniente se ha ido repitiendo en las últimas jornadas, con coches y furgonetas camperizadas aparcadas en una zona gestionada por la Autoridad Portuaria de Gijón y cuyo cometido no es el de ser un estacionamiento de vehículos. No es la única zona en las proximidades de la playa de Poniente donde los vehículos abundan. En el aparcamiento junto a la Comisaría de la Policía Nacional, hay conductores que también se las ingenian para encontrar un hueco donde otros no se atreverían a dejar su coche.

Un aumento del turismo que se nota en la ciudad
"He conseguido el último sitio en la zona de tierra y ahí lo he dejado, un poco de cualquier manera", reconocía Regino Velasco, madrileño afincado en Torrelavega que en su primera visita a la ciudad, y por casualidad, se encontró con este amplio estacionamiento del que, sí o sí, iba a entrar conduciendo y salir andando. "No habría tenido problema en dejarlo en la acera", señalaba este turista, indicando una de las zonas de paso más próximas al puente de Carlos Marx. "Por ahí no pasa gente ni molesta a nadie", argumentaba, confiando en no tener "ningún problema".

Un aumento del turismo que se nota en la ciudad
Diferente opinión sostenía Carlos Martínez y Perla María Alonso, visitantes de León que tras un cuarto de hora de espera, lograron encontrar un hueco en la zona de tierra, entre basura, socavones y algún colchón abandonado. "Tuvimos suerte de que salía una chica. Le vimos con las llaves del coche en la mano y fuimos rápido a preguntarle", explicaba Martínez, señalando que él no se la juega a la hora de aparcar. "Si no llegamos a encontrar sitio aquí, nos vamos a otro lado a callejear", resumía, alegando que "luego toca pagar multa o que te lo lleve la grúa y tienes el día hecho".

Un aumento del turismo que se nota en la ciudad
Los mismos problemas los encontró el leonés Antonio Segura que junto a su familia dejaba un hueco libre. "Por la mañana estaba menos saturado, pero ahora ya veo que se han inventado los aparcamientos", mencionaba, señalando otros vehículos entre el asfalto y la acera o invadiendo algunas jardineras.
Desde la asociación vecinal "Jovellanos", de la zona centro, su presidenta Maite Martín señala que por las calles también han notado un aumento en la falta de civismo para aparcar. "Las esquinas están todas invadidas, ya ni nos molestan", explicaba con resignación, alegando a que la falta de aparcamientos disuasorios y el "infrauso" de los parkings públicos acaban promoviendo que cada uno se encuentre el hueco donde pueda. En Cimavilla no andan mucho mejor. Su líder vecinal, Sergio Álvarez, reclama que la prohibición que tienen los vecinos para aparcar en verano cerca de la plaza Mayor, unido a las diversas obras y los abundantes festejos convierten el Barrio Alto en un imposible para estacionar. "La gente aparca donde le da la gana. Hay motos por todas partes cortando el paso, coches en las plazas, como la de La Soledad o todos los camiones y furgonetas de reparto. Se hace muy difícil dejar el coche en la calle", asume Álvarez.
En el improvisado aparcamiento del Industrial, provisional por la Semana Negra, el caos también se ha adueñado de la zona. Coches en equilibrio se combinan con furgonetas y camiones de montaje que rozan la maleza y hacen un imposible tetris de vehículos.
En otras zonas como el parking de Fomento es difícil que haya plaza entre las ocho y diez y media de la noche los sábados o días en los que hay eventos. También los conciertos llevan al lleno en el parking de Poniente, al igual que el día de los Fuegos. El resto del verano, aunque con mayor ocupación que en otra época del año, no se suele poner el cartel de completo.
Autosalón, en la calle del Carmen, dispone de 150 plazas en rotación y en esta época "hay plazas libres de sobra, solo se llena un par de horas los sábados, de ocho y media de la tarde a diez y media" por clientes que acuden a cenar a restaurantes del entorno, explica su gerente, Antonio Álvarez. Lo complicado para encontrar plazas es en Semana Grande, en otras fechas "no suele haber problemas", añade.
En el parking de San Agustín, cerca de la playa de San Lorenzo, suelen ocuparse todas las plazas en diversos momentos del día a partir del 15 de julio y en agosto, habitualmente, haya día de playa o no. Muchos de los clientes son visitantes que vienen a pasar el día a Gijón.
El parking del Náutico y el del Arenal (en la plaza de la Fábrica del Gas) suelen llenarse en fechas veraniegas viernes, sábados y domingos a la hora de comer y también a la de cenar viernes y sábados, o los días en los que hay conciertos.
Los horarios de las comidas y cenas a diario también hacen colgar el cartel de completo al pequeño parking de Cimadevilla, con 77 plazas. En otros, como el Garaje Asturias, en la calle Santa Doradía, es difícil encontrar libre una de sus 40 plazas en rotación a partir de las diez de la mañana. "En julio y agosto estamos a tope", señala su propietaria, Mar Rodríguez. Caso aparte es el parking de Begoña, con mucha ocupación de sus 300 plazas en rotación por las tardes durante todo el año, aunque el flujo es mayor en temporada alta.
Un aumento de turismo que se nota en la ciudad
Las dificultades para encontrar aparcamiento en superficie en el entorno de las playas y en el centro de la ciudad son uno de los síntomas de la afluencia turística a Gijón con el arranque del mes de julio, en el que las playas ya se van llenando y aumenta el negocio en el sector turístico, tanto el de alojamientos como el hostelero, con las terrazas a rebosar, entre otros.
Aunque sin llegar a los niveles de agosto –el mes del año en el que tradicionalmente se alcanza una ocupación total en los alojamientos hoteleros– julio también es un mes de muy alta presencia de visitantes. El bullir de gente en la ciudad en este primer fin de semana de julio es palpable y la afluencia se prevé que crezca a partir de la segunda quincena del mes, si se mantiene lo que ha acontecido en años precedentes.
Quienes se dedican a la guardería de vehículos ven mejorar en esta época del año sus resultados económicos, pero para otros sectores la situación es aún mejor. "Hay muchos turistas en Gijón, pero muchos de ellos vienen en AVE", apuntaba ayer el responsable de uno de los aparcamientos. Vengan de la forma que vengan, llegan a un refugio climático, incluso cuando se prevé ola de calor. Para hoy, se calculan unos 28 grados de máxima. Mañana lunes, la máxima se prevé de 31.
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