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Trepar por las fachadas

En la primera mitad del siglo pasado se hicieron muy populares varios llamados "escalatorres", expertos deportistas que trepaban hasta lo alto de iglesias y edificios de la ciudad ante el asombro de los viandantes

Trepar por las fachadas | MUSEÚ DEL PUEBLU D’ASTURIES. FONDO «JOAQUÍN ALONSO BONET-DIARIO LA PRENSA»

"A la una de la tarde de ayer realizó el escalatorres Puertollano, hijo, una difícil experiencia que fue presenciada por más de 5.000 espectadores que se estacionaban en el paseo de Begoña y las calles Covadonga y San Bernardo. Puertollano escaló la torre norte de la iglesia de San Lorenzo hasta el campanario, saludando a la muchedumbre desde la veleta con solo apoyar un pie en la cruz que remata la torre. Después, con una cuerda, pasó a la torre sur desde donde bajó. La experiencia con ser tan difícil emocionó más porque la realizó durante la lluvia. El acto constituyó un singularísimo festejo". Diario "La Prensa", 16 de agosto de 1928.

"Conforme tenemos anticipado, esta tarde a la una el escalatorres portugués Massa Vaz nos proporcionará el emocionante espectáculo de verle trepar por una de las torres de la iglesia de San Lorenzo. Se trata de una empresa sumamente arriesgada pues una vez que haya ganado la mayor altura de la torre en la cruz se dispondrá a leer, tranquilamente, nuestro periódico ya que a ello se brindó el simpático portugués. Massa Vaz es uno de los escaladores de más prestigio y su fama la pregona claramente cuantas hazañas lleva realizadas en multitud de capitales donde el público le ha premiado con ovaciones delirantes". Diario "La Prensa", 24 de septiembre de 1931.

De la afición a escalar por fachadas de edificios sabemos en Gijón desde hace muchos años, para ejemplo por esas dos noticias de 1928 y 1931, llevadas a cabo por un miembro de la familia Puertollano y por el portugués Massa Vaz. Éste último hacía sus escaladas vestido con una camisa donde figuraba una calavera y dos huesos cruzados.

José Puertollano, el más conocido de su saga, era granadino y miembro del Circo Feijoo. Tras abandonar el circo se dedicó a ganarse la vida como escalatorres, por ejemplo en Asturias y, concretamente visitó Oviedo con motivo de las fiestas de San Mateo de 1918 para subir por la fachada de la catedral ante el asombro popular.

Diez años más tarde, como vimos que contaba "La Prensa", durante las fiestas de Begoña de 1928 José Puertollano subió en Gijón a lo alto de la iglesia de San Lorenzo ante una expectación grande, la noticia habla de 5.000 espectadores en Los Campinos. Hablamos de una zona todavía sin la pérgola de Los Patos que sería realidad un año más tarde. La información nos habla de un gentío contemplando la hazaña desde las calles Covadonga y Cabrales y que se estremeció cuando el andaluz Puertollano se soltó en todo lo alto y saludó al público congregado. Unos meses antes este trepador había arreglado la chimenea de la fábrica vidriera La Industria, porque también eso de arreglar chimeneas, y colocar pararrayos, era su especialidad. Pocos meses después trepó José Puertollano por la fachada de la Basílica del Pilar en Zaragoza.

Luego ya en la década de 1930, a comienzos de agosto de 1933, Puertollano volvió a Oviedo para subir por la fachada de la catedral, pero esta vez además acompañado de su hijo Miguel. Subieron a lo alto, 84 metros, en ocho minutos, los mismos que tardaron en bajar tras realizar arriba equilibrios y ejercicios varios de acrobacia. Como siempre, llegando a todo lo alto sólo usando sus pies y manos.

San Lorenzo y también San José. Ramón Díaz Iglesias, un leonés a quien llamaban "El Águila de Oviedo" porque había llegado a lo alto de la catedral, ascendió en el año 1959 por la fachada de la gijonesa iglesia de San José. La misma que ahora vemos en la calle de Álvarez Garaya. Respecto a San Lorenzo estamos hablando de la anterior iglesia de San Lorenzo en Los Campinos de Begoña, la que fue inaugurada en el año 1901 y que fue destruida durante la guerra civil. La actual está en el mismo lugar pero con sensibles diferencias con la original.

El portugués Massa Vaz ascendió a muchos edificios en Portugal y en España jugándose la vida como todos los escalatorres. Hablamos de subir la fachada sin cuerdas, agarrándose a los salientes de la fachada.

Otros escalatorres muy populares en esos años treinta del siglo pasado pero que nunca visitaron Gijón fueron, por ejemplo, el portugués Antonio Sousa que trepó en 1934 por la catedral de Lugo contratado por el Ayuntamiento para limpiarla de hierbas. El año anterior, en junio de 1933, Sousa había resultado herido de gravedad al caer desde lo alto de la fachada del Ayuntamiento de La Coruña al intentar ascenderla con los ojos vendados. También eran muy conocidos "hombres arañas", o escalatorres, como otro portugués de nombre José Augusto Silva y un gallego llamado Juan Oliveira que, como tantos otros, realizaban su espectáculo durante las ferias de pueblos y ciudades. Pero también eran contratados para limpieza de fachadas y para la colocación de veletas y de pararrayos en edificios, y para reparar chimeneas fabriles.

Hay que decir que la cuestión de los escalatorres se popularizó mucho a partir de que el actor Harold Lloyd, en el año 1923, protagonizara la película muda "El hombre mosca". En ella Lloyd ascendía ―es la escena más conocida― por la fachada de un rascacielos de Los Ángeles. La película no se estrenó en Gijón hasta tres años más tarde, hasta el 9 de diciembre de 1926 en el antiguo teatro Jovellanos.

El portugués Massa Vaz (en la imagen) escaló en Gijón la fachada la iglesia de San Lorenzo en septiembre de 1931. En abril de ese mismo año de 1931 había subido por la fachada y hasta lo alto de la iglesia de Antequera durante las fiestas y, además, y como era durante la campaña electoral de las municipales que trajeron la República a España, desplegó en lo alto del campanario una bandera roja y una pancarta con la que el escalador pedía el voto para los candidatos republicanos.

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