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Monte Deva, el bosque que se hizo parque en Gijón y ahora se sueña destino para el turismo verde

El Ayuntamiento busca dar un nuevo impulso a esta zona con un plan estratégico que supere el diseño realizado en 1992 y del que han emanado áreas recreativas, sendas, un apiario, un observatorio astronómico y un centro de interpretación de la naturaleza

Visitantes en una de las zonas recreativas del Monte Deva.

Visitantes en una de las zonas recreativas del Monte Deva. / Marcos León

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Gijón

El futuro que se quiere escribir para el Monte Deva en su consolidación como parque natural de referencia de toda Asturias y nuevo atractivo para Gijón en su apuesta por el ecoturismo saldrá de las páginas que conformen el nuevo plan director de gestión que ha encargado la concejalía de Medio Ambiente. Una propuesta que supone dar un salto de más de tres décadas sobre el plan director que en 1992 elaborara Juan Carlos Martínez –jubilado no hace mucho tiempo de su puesto de jefe de servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento – y que fijó las pautas de lo que ahora es el Monte Deva. Su espacios de recreo y sus sendas pero también singulares equipamientos como un apiario municipal o el observatorio astronómico de la ciudad.

Pero la historia no empieza en ese histórico año de la década de los 90 españoles donde los Juegos Olímpicos de Barcelona compartieron protagonismo con la Exposición Universal de Sevilla. Antes, en 1984, y como se recuerda en el libro «Natural de Gijón: parques, jardines y espacios verdes», el entonces concejal de Medio Ambiente, el histórico socialista Marcelo García, encargó un estudio que permitiera definir qué posibilidades tenía esa zona de monte para convertirse en parque natural y espacio de recreo. El estudio concretó la tipología de especies que allí había y la propiedad de los terrenos pero también apuntó posibles usos.

Vistas de Gijón desde el Monte Deva.

Vistas de Gijón desde el Monte Deva. / Marcos León

Un año después el Ayuntamiento firmaba un convenio con el gobierno del Principado de Asturias para iniciar la transformación del Monte Deva aprovechando la financiación de un programa regional para la adecuación de zonas recreativas en terrenos forestales próximos a núcleos de población. La transformación arrancó sobre 110 hectáreas de terreno municipal y empezó por una tala de eucaliptos para su sustitución por arbolado autóctono y por habilitar unas áreas recreativas, entonces con un equipamiento mínimo.

No fue ajeno lo realizado en el Monte Deva, más bien al contrario, al gran proyecto que durante décadas ha marcado la gestión municipal de sus espacios verdes en la zona rural y que también es el antecedente del actual Plan Director de Naturalización Urbana de Gijón: el denominado Arco Medioambiental. Uno de los proyectos medioambientales más ambiciosos que ha tenido Gijón entre manos y que arrancó en 2002 con un plan de trabajo para 30 años con el objetivo de dar coherencia y unidad a acciones medioambientales en 750 hectáreas de 1.500 fincas periurbanas de propiedad municipal.

Una vista del edificio que alberga el Centro de Interpretación de la Naturaleza.

Una vista del edificio que alberga el Centro de Interpretación de la Naturaleza. / Marcos León

En el caso del Monte Deva, su plan director de 1992 fijó su conversión en el actual parque verde pero también de ocio, recreo y cultura que se puede disfrutar hoy en día. Ese fue el documento que planteó generar espacios de recreo mejorados y diseñar accesos peatonales y espacios de aparcamiento y del que fueron emanando equipamientos singulares como el observatorio astronómico o transformaciones como la de una vieja casería que pasó a ser apiario. La compra, unos años después, de la denominada finca Rato permitió crear un espacio didáctico sobre naturaleza. Sin olvidar preservar los asentamientos neolíticos que se suman al atractivo del Monte Deva. Y, por supuesto, seguir con el proceso de eliminación de eucaliptos para cambiarlos por árboles de un verdadero bosque cantábrico.

El actual Centro de Interpretación de la Naturaleza del Monte Deva, pieza clave del engranaje, se puso en marcha en 2002. En el interior, una sala de exposiciones , una biblioteca y aulas para actividades y en el exterior una zona recreativa con mesas y bancos para comer pero también juegos para los más pequeños. En estos meses de verano acoge a niños y niñas de entre 6 y 12 años que participan en el programa «Vacaciones en el Monte Deva» y durante todo el año es el punto de referencia para quienes quieren información sobre la zona y su oferta de sendas y visitas. El anterior equipo responsable de Medio Ambiente, encabezado por el edil Aurelio Martín (IU), encargó un proyecto para reformarlo, ampliarlo y darle nuevo impulso. La intención era desarrollar un centro de mayor calado y dinamismo pensado para las actividades de los gijoneses pero también para recibir visitantes nacionales e internacionales.

Señal en uno de los pasos peatonales de la zona.

Señal en uno de los pasos peatonales de la zona. / Marcos León

El proyecto se quedó a las puertas de la licitación y así ha seguido. Hasta ahora, en que el nuevo equipo de Medio Ambiente bajo el liderazgo del edil popular Rodrigo Pintueles ha optado por dar una visión más global al proyecto de impulso del Monte Deva, vinculándolo al Plan de Naturalización Urbana, para sacarle el máximo partido posible a esas 220 hectáreas de monte que se hizo parque mirando desde lo alto a Gijón y el Mar Cantábrico.

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