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El atracador del cuchillo de Gijón que asaltó dos negocios en 24 horas pacta su pena de cárcel

El juicio se resolvió en apenas unos minutos

La carretera del Obispo, en la época en la que se produjeron los hechos

La carretera del Obispo, en la época en la que se produjeron los hechos / Ángel González

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Gijón

El hombre acusado de atracar a punta de cuchillo dos establecimientos de la Carretera del Obispo de Gijón en menos de 24 horas ha aceptado este miércoles una condena de siete años de prisión tras alcanzar un acuerdo con la Fiscalía. El juicio apenas duró unos minutos al mostrarse el procesado conforme con los hechos y aceptar una pena de tres años y seis meses de cárcel por cada uno de los dos delitos de robo con intimidación.

El juicio, previsto para celebrarse este miércoles en la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Asturias, con sede en Gijón, quedó finalmente resuelto por la vía de la conformidad. La Fiscalía, la defensa -ejercida por la abogada Ana Isabel Gallardo- y el acusado, que ya estaba en prisión preventiva, alcanzaron un acuerdo antes del inicio de la vista oral, por lo que no fue necesario practicar la prueba prevista.

El procesado reconoció los hechos y aceptó una condena de tres años y seis meses de prisión por cada uno de los dos delitos de robo con intimidación, lo que supone un total de siete años de cárcel. De esta forma, la pena quedó sensiblemente rebajada respecto a la petición inicial del Ministerio Fiscal, que reclamaba diez años de prisión, cinco por cada uno de los asaltos. La reducción de la pena se logró con el reconocimiento del atenuante de adicción a sustancias tóxicas y el de la reparación del daño. Inicialmente, la defensa solicitaba la libre absolución del hombre acusado de los atracos, pero se terminó alcanzando el acuerdo mencionado.

Los hechos que le llevaron a prisión a este varón tuvieron lugar sobre las diez de la mañana del diez de diciembre del año pasado. A esa hora, el implicado entró en una tienda de congelados de la Carretera del Obispo y dentro, provisto de guantes, un plumífero, un gorro y una braga térmica para tapar su rostro, exigió con un cuchillo de 20 centímetros de hoja a las dos empleadas que había en el negocio que les dieran el dinero de la caja. Se llevó 322 euros que metió en una bolsa de plástico.

Al día siguiente, sobre las ocho de la mañana, supuestamente volvió a dar otro golpe. Entró en una confitería de la misma calle y empleando el mismo método exigió a una empleada que le diera todo el dinero de la caja. Se llevó esta vez 57,44 euros.

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